Ante un caso imposible¿Hace tiempo que tus esperanzas ya están totalmente perdidas?. ¿Ya transcurrió el plazo en que todo podía haberse solucionado?. ¿Qué es lo que te queda ante un caso imposible?
- ORAR
Hazlo y en su tiempo verás resultados; incluso recibirás más de lo que esperas. Dios es capaz de hacer más allá de lo que tú puedes imaginar. Recuerda que para Dios todo tiene solución.
Cuando toda esperanza está perdida es el momento para echar a andar la fe en el Dios que todo lo puede. Haz una lista de tus imposibles y ora persistentemente por ellos sin dudar. Ora creyendo en las promesas que Dios te ha escrito en su Palabra y descansa en ellas.
Para Dios nunca es tarde. Decláralo y aunque se demore por un tiempo, no le des cabida a la desilusión ni a la tristeza, pues lo que esperas llegará a ti, no sin antes que tu fe haya madurado como ha de madurar. Aunque ahora no vislumbres nada, declara que así será. Declara que después de una larga noche, el sol saldrá.
"NO LE DIGAS A DIOS CUÁN GRANDE ES TU PROBLEMA". ¡DILE A TU PROBLEMA CUÁN GRANDE ES TU DIOS! ENCOMIENDA A DIOS TU CAMINO, CONFÍA EN ÉL, Y ÉL HARÁ.
Y no te olvides al empezar el día;
Dar gracias por despertar
Dar gracias por tu cuerpo saludable
Dar gracias por tu mente activa
Dar gracias por tu vista sana
Dar gracias por tu corazón que late
Dar gracias porque Dios te cuidaY luego de eso, pide lo que necesites. Verás que no hay mucho más que pedir. ¡Tenemos tanto y agradecemos tan poco! Decídete a vivir tal y como eres y con lo que tienes, y siempre da las gracias por lo que tienes, antes de pedir lo que necesitas.
Y si deseas terminar con una bella Oración de Fe; te invito a que eleves al cielo esta bella oración con todo el amor que pueda salir de tu corazón:
"Señor Jesús, vengo ante ti, tal como soy. Me arrepiento de todos mis pecados y te pido perdón por todos ellos. Renuncio a todo contacto con lo oculto en el que yo haya participado conciente o inconscientemente buscando la guía, el poder, el conocimiento o la sanidad. En tu nombre, perdono a todos los que me han ofendido (tráelos a todos a la oración). Entrego a ti todo mi ser, te abro las puertas de mi corazón, te invito a entrar en mi vida y te acepto como mi único Señor, Dios y Salvador. Sáname, cámbiame, fortaléceme en cuerpo, alma y espíritu. Ven Señor Jesús, cúbreme con tu preciosa sangre y lléname con tu Santo Espíritu.
AMÉN