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LAS ALMAS GEMELAS
Cuando mires a los ojos a otra persona, a cualquiera, y veas tu propia alma reflejada, entonces sabrás que has alcanzado otro nivel de conciencia. En este sentido la reencarnación no existe, porque todas la vidas y todas las experiencias son simultáneas. Pero en el mundo tridimensional, la reencarnación es tan real como el tiempo. Es una energía como cualquier otra y su realidad depende de la energía de quien la percibe. Mientras una persona perciba los cuerpos físicos y los objetos materiales, la reencarnación será real para ella. Lo que creéis que es la realidad es una ilusión y viceversa. La realidad es el reconocimiento de vuestra inmortalidad, divinidad y eternidad. La ilusión es vuestro mundo tridimensional y transitorio.
No siempre nos uniremos al alma gemela más vinculada a nuestro ser. Tal vez haya más de una para cada persona, puesto que las familias de almas viajan juntas. Es posible que decidamos casarnos con un alma gemela menos ligada a nosotros que otra, alguna que tenga algo específico que enseñarnos o algo que aprender de nosotros. Podemos reconocer un alma gemela a una edad avanzada, cuando ya hemos adquirido compromisos familiares. También puede ocurrir que nuestro padre, nuestra madre, un hijo o un pariente cercano encarnen el alma gemela con quien más estrechamente estamos unidos. O quizá nuestra relación mas fuerte sea con un alma gemela que no se ha encarnado en el transcurso de nuestra vida y que está velando por nosotros desde el otro lado como un ángel de la guarda.
A veces nuestra alma gemela esta deseosa de encontrarnos y disponible. Es posible que él o ella se percate de la pasión y la atracción que existe entre ambos, de los lazos íntimos y sutiles que indican que nos hemos relacionado en diferentes vidas pasadas. Sin embargo, esto puede resultarnos perjudicial. Depende de la evolución del alma.
Si una de las dos almas está menos desarrollada y es más ignorante que la otra, la violencia, la codicia, los celos, el odio y el miedo pueden enturbiar la relación. Tales sentimientos son nocivos hasta para el alma más evolucionada, aunque se trate de un alma gemela. Es habitual que fantaseemos con idas como: "yo puedo cambiarle" o "puedo ayudarle a crecer". Si la otra persona no deja que la ayudemos, si ha decidido que no quiere aprender ni evolucionar, la relación esta condenada al fracaso.
Tal vez surja otra oportunidad en otra vida; a no ser que la persona en cuestión tome conciencia más adelante. A veces se producen estos despertares tardíos.
En algunos casos las almas gemelas deciden no casarse mientras están encarnadas. Se las componen para encontrarse, permanecen juntas hasta que cumplen el pacto acordado y después siguen su camino. Sus intereses y los planes que tienen para el resto de su vida son diferentes y no quieren ni necesitan pasar una vida entera juntas. Esto no es una tragedia, sino una simple cuestión de aprendizaje: tienen por delante una vida eterna juntas, pero a veces es posible que necesiten tomar unas clases por separado.
La imagen del alma gemela disponible pero "adormecida" es patética y puede causarnos una terrible angustia. Adormecida significa que no ve la vida con claridad y que no es consciente de las distintas dimensiones de la existencia, que no sabe nada de las almas. Normalmente son las interferencia cotidianas de la mente las que nos impiden despertar. La persona reconoce la atracción. No hay duda de que la atracción existe, pero su origen no se comprende. Crees que esta pasión, este reconocimiento y esta atracción volverá a producirse con otra persona es engañarse. No nos topamos con almas gemelas de este tipo todos los días, quizá solo con una o dos más en toda una vida. La gracia divina puede recompensar a un buen corazón, a un alma llena de amor.
Encontrar a nuestras almas gemelas no debe convertirse en motivo de preocupación. Tales encuentros están a merced del destino y sin lugar a dudas se producen. Después del encuentro, prevalece el libre albedrío de ambas personas. Las decisiones que se toman y las que se descartan quedan en manos de su voluntad, de su propia elección. El alma mas adormecida tomara decisiones basándose en la mente y en todos sus miedos y prejuicios.
Desgraciadamente esto suele provocar mucha angustia. Cuando más despierta sea la pareja más posibilidades habrá de que tome una decisión basada en el amor y si los dos miembros de una pareja están despiertos, el éxtasis se hallará al alcance de sus manos.


Huellas
No me pidas que te olvide
por que es imposible,
porque toda mi alma esta
plagada de tus huellas,
huellas que humedecen
estos labios secos
que se enrojecían
con tus besos.
Huellas de tu cuerpo
ardiendo en deseo.
Huellas que hoy tan solo son recuerdo
Sabes que aun hasta hoy disfruto de tus huellas,
aunque me has negado
el fruto de tus primaveras,
Sigues siendo mia,
Sigo siendo tuyo,
por que has impregnado en mi tus huellas.....
QUE HERMOSO ES SER ÁRBOL
El ambiente se sentía sofocado, el aire acondicionado no era suficiente para asesinar con su gélido aliento al inclemente y recalcitrante calor, a pesar de estar a principios de otoño, entonces con precaución, casi con timidez, abrí lentamente la puerta y ¡GUARF! Un vaho de dragón me cacheteó el rostro, rauda y veloz la cerré y después de cavilar por brevísimos instantes, desistí de mi empeño de lanzarme a la búsqueda de una actividad fuera de casa que matara o al menos mitigara el aburrimiento que me consumía y poniéndome a la expectativa de mi misma y con forzada resignación, me recosté en el sillón de la sala y me sumí en la contemplación de un cuadro que cuelga en se mismo lugar hace más de quince años, es un paisaje maravilloso, los suaves contornos de las montañas se delinean bajo un atardecer pintado de rosa, amarillo y naranja.
Es un valle donde corre un pequeño río, en cuyo cauce hay tres árboles, cuyas ramas semejantes a brazos se extienden en un impulso amoroso de tocar y disfrutar de las límpidas y transparentes aguas que reflejan los colores más maravillosos que un árbol pudiera contemplar, si tuviera ojos, y pensé en un afán de pasar más agradablemente ese lapso de tiempo en el cual me dije a mi misma:
-¿Qué tal si te conviertes en parte de ese paisaje y describes las emociones y sensaciones que experimental al ser por ejemplo…¡UN ÁRBOL!?
¡GUAU!, UN ÁRBOL, Y pensé… ¿Qué árbol me gustaría ser? ¿Cuál árbol va con mi personalidad?
¡AH, YA SÉ! ¡UN SAUCE LLORÓN!
¡PUES NO, MIL VECES NO! Tampoco se trata de que sea tan obvia la identificación ¡QUÉ CARAY!
Entonces dije… Me voy a inventar mi propio árbol, a ver, a ver ¿Cómo es tu árbol?
El árbol que quisiera ser es: alto, majestuoso, con ramas fuertes y a la vez flexibles que se muevan con delicadeza al compás del viento, como queriendo mecer los nidos que por montones cuelgan de mis brazos.
Me convertí en ese árbol y sentí claramente correr la savia por mi tronco y hundí con confianza y amor mis raíces en aquella pródiga tierra, cubierta de pasto y flores multicolores en cuyas corolas revoloteaban miles de mariposas azules y blancas.
El aire era límpido y terso y a lo lejos se oía, como un fondo musical el intermitente canto de los grillos que viven bajo las piedras y el imperceptible ruido del agua.
Sentí que danzaba con aquella música que la naturaleza me regalaba, era una danza mágica, donde se involucraban mis hojas, ramas, nidos tronco, raíces, la savia corría con más energía por mis vasos capilares y la fotosíntesis se realizaba de manera perfecta. Y recordé, que antes de convertirme en árbol, veía con cierta compasión a los arbustos que no podían trasladarse a ningún lugar, atrapados, hartos de ver siempre lo mismo.
¡QUÉ MARAVILLA! Hoy que soy árbol, sé que estaba equivocada, es hermoso serlo y saber que formo parte de los pulmones de la tierra, que proporciono oxígeno a la humanidad, que le doy un hogar a miles de pájaros que hacen sus nidos en mis ramas, que regalo belleza a un paisaje, que desinteresadamente brindo sombra a un cansado caminante, que al pasar el aire por mis ramas, produzco una música de fondo que acompaña al trino de los pájaros y los rayos del sol se reflejan en cada hoja y por la mañana miles de gotas de rocío esperan ansiosas bajo mi abrigo, evaporarse y volver a su lugar de origen a continuar un ciclo de vida al que estoy unido.
¡QUÉ HERMOSO ES SER ÁRBOL! Nunca más compadeceré a ninguno, son obra de Dios y todo lo que Él hace es Perfecto.
Hoy amo más mis plantas. Qué experiencia más bella viví, mañana, mañana volveré a adentrarme en este bellísimo paisaje y me convertiré en … UN RÍO.
CONNILÚ
PODRÍA SUCEDER... ¿POR QUÉ NO?
La vi de pronto, su mirada se perdía en el horizonte, su pelo se mecía al capricho del viento, la brisa marina impregnaba su cuerpo, el cual brillaba al hacer contacto con los últimos rayos del sol que despedían aquel hermoso día de verano.
Las olas similares a voluptuosos velos de gasa depositaban con delicadeza la espuma –blanca como la nieve- a sus pies, estaba tan ausente, sumida en sus pensamientos y al observarla una pregunta cruzó por mi mente... ¿Qué misterio, que recuerdo habrá en el alma de esa mujer que trasluce tanta nostalgia?, y yo, que por naturaleza soy fantasiosa, dejé que mi mente volara e imaginé la siguiente historia:
-Ella pertenecía a una cultura muy avanzada, era una ciudad submarina cuyos vestigios indicaban que en tiempos remotos la arquitectura, escultura y orfebrería habían sido sus exponentes máximos. Vivía feliz, ahí había lo que cualquiera pudiera desear, tenía infinidad de amigos, entre ellos se encontraban las sirenas, los hipocampos, los grandes cetáceos que la protegían y los minúsculos pececitos de colores que siempre nadaban a su lado y le regalaban perlas y corales que ella lucía en su cuello y las algas se trenzaban formando diademas que adornaban su larga cabellera.
Algunas veces le gustaba estar sola, uno de sus refugios preferidos era su habitación que semejaba a una concha gigante, cuyas paredes eran de nácar tornasol, cuidaba con esmero todas sus pertenencias, pues eran parte del mundo marino que ella amaba profundamente. Algunos de los objetos que más apreciaba eran: Un peine de malaquita, que a la vez que desenredaba su pelo, lo perfumaba; un rabel (instrumento parecido al laúd) que al armonizarlo dejaba escapar una música muy bella que recorría todo el océano, produciendo entretenimiento y alegría a quienes cerrando sus ojos se dejaban llevar por la dulzura de sus notas, pero había algo que conservaba con especial cariño: un hermosísimo rubí, era un regalo que su madre le dio cuando llegó a la mayoría de edad, tenía un poder mágico que consistía en que cuando el amor estuviera cerca, el rubí brillaría intensificando su color, sería la señal de que su amado estaba por llegar.
Ella soñaba con ese momento, con entregar su corazón y así pasaba el tiempo y cada día observaba con ilusión su preciada joya.
Una noche, mientras tocaba una melodía, vio allá arriba un resplandor y cautelosamente fue nadando hacia la superficie, con temor, pero a la vez hipnotizada por esa intensa luz que la bañaba a medida que ascendía, su corazón dio un vuelco al ver aquel inmenso disco de plata que iluminaba toda la superficie del mar, era un espectáculo que la maravilló y sacando su rubí que guardaba en una bolsita tejida con hebras de oro, vio que brillaba más que nunca, entonces supo, tuvo la certeza que su amor se encontraba cerca, tal vez viviendo en el interior de aquel disco plateado.
Desde entonces no tuvo paz, su alma se angustiaba, se desesperaba y reclamaba la presencia de aquel ser, que aún sin conocerlo le era tremendamente familiar y presentía que él, en alguna parte la esperaba y la buscaba con la misma ansiedad que ella experimentaba. Entonces tomó una decisión, la más difícil de su vida, lo buscaría, no importaba el tiempo, ni la distancia, ni la fatiga, ni el precio a pagar, ella lo encontraría y una noche de octubre, de un año perdido en el tiempo, se despidió de su familia, amigos de su amado mundo y salió en pos del amor, y aún lo busca y camina, camina a la orilla del mar sin descanso, porque hay algo que mantiene viva su esperanza, que le dice que él la espera, es el brillo de un rubí, que cada noche se enciende con los rayos de la luna. -
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Sonreí al imaginarme la cara de asombro que pondría esa mujer si yo le contara la descabellada historia que se me había ocurrido al observarla sumida en sus pensamientos, di media vuelta y me metí a mi bungaló.
Era de medianoche cuando escuché ruidos extraños, salí y miré a la playa, enmudecí de asombro cuando vi a dos majestuosos Pegasos que trasladaban a través de un rayo de luna a un apuesto caballero y a una bellísima mujer que llevaba entre sus manos una bolsita que brillaba con la luz más intensa que yo había visto jamás.
CONNILÚ
MUCHO MAS QUE UNA CAJA
DE
LÁPICES DE COLORES
Hace unos momentos llegué de hacer mis compras del mandado, dejé las bolsas sobre la mesa de las cocina y tomé un paquete con mucha ternura y lo apreté entre mis brazos.
¿Que tiene de particular este paquete?
Contiene la culminación de un anhelo de 30 años. Cierro mis ojos, aún abrazando mi tesoro y como cascada, los recuerdos acuden a mi memoria:
- Mamá, papá, en navidad quiero que Santa claus me traiga solo dos cosas, solamente dos cositas papi.
- A ver, vamos a ver, que es lo que quieres que Santa te traiga? Acaso una señorita Lili Ledy? ó una maquinita de coser? ó un juego de té?
- No papá, solo quiero un libro grueso, muy grueso de colorear, que no se acabe nunca y unos lápices de colores, de esos que pintan como sedita y se resbalan y no rayan, vienen en una caja roja, por favor papá, que en la carta a Santa quede claro que quiero un libro gruesototote y una caja con 24 colores, ¿Si papá? ¿ Me ayudas a escribir la carta y luego la llevas al correo, para que llegue a tiempo al Polo Norte?
- Vamos a ver mijita, yo creo que Santa si te va a traer tus regalos pues has sido una niña muy buena, pero recuerda que aun faltan dos semanas eh? Y Santa está vigilando...
Esperé con mucha ilusión ese día, mientras mis hermanas pedían muñequitas que hicieran pipí y hornitos para hacer pastelitos, yo fantaseaba con mi preciosa caja de colores, acomodados de tonos fuertes a los pasteles, poder utilizar el color dorado y plateado que en ese entonces eran la novedad, me soñaba creando tonalidades y dándole vida a Mimí con su vestido moteado de rojo o a Cenicienta con su pelo rubio y sus ojos azules o a Caperucita Roja en el bosque, combinando los diferentes tonos de verdes en los árboles; me imaginaba en pleno mediodía, en el silencio de mi cuarto, pues mis papás nos acostumbraron a dormir siesta; después de comer nos acostaban a mis hermanos y a mi a reposar la comida, yo en lugar de dormir, aprovechaba para ver cuentos de Archie, La Pequeña Lulú, Periquita, Lorenzo y Pepita y me encantaba colorear, así que las semanas que faltaban para navidad se me hacían eternas.
Llegó el día tan anhelado, a las 4 de la mañana me levanté sigilosamente, con cierto miedo que Santa estuviera aun en la sala y al verme despierta se enojara y desapareciera con mis regalos; para mi tranquilidad, encontré bajo el árbol de navidad una caja envuelta en papel navideño y un enorme moño color rojo, y un letrero que decía “Para Conny porque es una niña obediente y buena” temblando de emoción lo abrí... Efectivamente estaba una caja con 24 colores y un libro grueso de colorear, sin embargo no eran de los “que pintaban como sedita”, y el libro era de Bugs Bunny y en la mayoría de sus hojas solo podría utilizar el naranja de la zanahoria y el gris para el conejo.
Mi decepción fue enorme, ¿Cómo era posible que Santa se hubiera equivocado, si yo se lo había repetido muchas veces, si me había portado bien, si inclusive cuando lo vi en “El Nuevo Mundo” hasta me cerró un ojo? Algo dentro de mí quedó inconcluso, latente...
Hoy se que mis queridos padres deben haber recorrido tiendas para encontrarme el libro y los colores que me amanecieron, ellos no podían saber como eran exactamente los que yo quería pues las características yo se las había dicho a Santa. Reflexionando: ¿Cuántas veces no consigo lo que deseo por no comunicarme con claridad? Muchas. Hoy después de más de 30 años, tengo en mis manos esa caja de colores soñada y un precioso libro de ilustraciones de la sirenita, con su largo pelo y su cola donde puedo hacer gala de creatividad combinando visos a mi antojo, físicamente queda poco de aquella niña, pero en mi corazón, sigo amando los matices pasteles, al arco iris y me siguen fascinando los cuentos de hadas; aquel deseo tuvo que esperar años para hacerse realidad, y no es que antes no lo hubiera podido satisfacer, no, simplemente hasta hoy llegó el tiempo de su culminación, y esto me trae una maravillosa lección de vida.
Lo que es tuyo, llegará a tus manos, a tu existencia, a su debido tiempo, ni antes, ni después, cuando debe de ser; los sueños cuando se forjan en el alma tarde o temprano se da la ocasión de realizarlos, nunca es tarde, las coincidencias empiezan a darse y la vida se viste de gala y abre sus brazos para regalarte la oportunidad, dice un antiguo proverbio Árabe “Hay cuatro cosas en la vida que jamás regresan: la flecha disparada, la palabra pronunciada, la vivencia que se tuvo y la oportunidad desperdiciada” y si tienes los ojos de tu mente y corazón abiertos te darás cuenta de que tu y solo tu puedes alcanzar todo lo que te propongas, solo tu puedes aprovechar las oportunidades que se te presenten, por eso hoy mi yo adulta le hace un regalo a la niña interior que vive en mí, y ésta, la recompensa con una maravillosa certeza: Alcanzaré todos mis sueños porque voy en pos de ellos.
Hoy se, que cuando me sienta desanimada o impaciente porque pretenda que algo suceda en el tiempo que yo quiera, estará mi caja de colores acomodados de tonos fuertes a pasteles y mi libro de colorear recordándome que lo que es para mí, tarde o temprano... llegará.
FOTOS ETERNAS
Hoy me maravillé al contemplar un hermoso e inapreciable álbum de fotografías, en él, guardo recuerdos bellos de mi niñez, junto a mis padres, hermanos, a mi abuelita. Fotos de mi adolescencia, de mis primeras ilusiones, junto a los amigos de mi juventud, momentos preciosos, como cuando recibí aquella serenata, aquel ramo de rosas, un viaje a Huatabampito, cuando bailé un vals titulado “Gracias amor”.
¡Qué bellos momentos cuando tuve a mis hijos! Fotos de sus primeras sonrisas, sus inciertos pasos, cuando mi hija mayor fue por primera vez a la escuela y la veo y me veo llorando, sintiendo que dejaba parte de mi corazón en aquel salón lleno de mariposas y conejitos pegados a las paredes. Conservo una foto muy especial de mi hijo, vestido de charro, tenía 3 años, se veía precioso. ¡QUE BELLAS IMPRESIONES!.
Recuerdos indelebles son para mí esas fotos, mis hijos sin dientes, luego con dientes y frenos, disfrazados a veces de Vilma Picapiedra y Pebels, otras veces de brujitas o florecitas, bañándose en una alberca o en la playa, montando una bicicleta o ensayando una obra de teatro, con sus uniformes o en su graduación, fotos con pasteles de cumpleaños.
También tengo fotos mías, por ejemplo vestida con una blusa atigrada, escuchando un casete de Silvio Rodríguez y Luis Auté, fotos de atardeceres, fotos de Marte y Venus, fotos de una crucifixión, poseo una muy especial, es de la época de Navidad, paseando por los puestecitos del mercado saboreando un higo enmielado y un huevito color de rosa con centro de cacahuate, viendo muñecas y buscando un CD de coro de ángeles, muchas fotos, cientos de ellas, tomadas en momentos especiales, nadie las puede ver, solo yo, nadie las puede destruir, ni se borrarán jamás, seguiré tomándolas y las conservaré por siempre, morirán conmigo, por una razón muy fácil de entender, no fueron fotos tomadas con una cámara fotográfica, fueron fotos tomadas CON MI CORAZÓN.
CONNILU
EL UMBRAL DE UN NUEVO AMANECER
Hermano de éste mundo, déjame gritar jubilosa un ¡ALELUYA! por existir, es tan bello, es milagroso sentir como surge el sol entre las nubes, como después de la tormenta llega la calma, y empezar a disfrutar la lluvia sobre mi cara, el brillo de una estrella por más lejos que parezca, el contacto de la brisa sobre mi cuerpo, descubrir en una canción la vivencia de una historia de amor y poder escuchar muy atentamente los sonidos del silencio.
Qué hermoso es entornar los ojos al pasado y darme cuenta que aquel dolor infinito que nacía desde mi universo interior, inmensurable, insondable, inenarrable, se convirtió en paz, en agradecimiento, dulzura, te lo digo hermano mío, todo tiene solución, aún lo más terrible, lo que tu creas que jamás pasará…PASA.
Hermano, no es fácil, no se da de la noche a la mañana, es un proceso lento, un viaje a tu interior, un autodescubrimiento, donde te encontrarás con cosas que no te agraden de ti, pero también descubrirás una fortaleza que te maravillará, no te des por vencido, ¡LUCHA! Aunque a veces sientas que se te desgarra el alma, que no puedes más, que todo está perdido, que estás dentro de un laberinto sin salida, Hermano, no estás solo, tu sabes que ÉL, siempre te acompañará.
Voltea a tu alrededor, hay muchos seres que cargan sus penas resignados con su exceso de equipaje, enderézate hermano, aligera tu carga, respira profundamente, relájate y al empezar a respetarte, comprenderte, admirarte, aceptarte, estarás amándote y entonces vislumbrarás regocijado EL UMBRAL DE UN NUEVO AMANECER.
CONNILÚ
BALSAMO DE AMOR
Hermanos vengo a decirles: "EL QUE TENGA OIDOS QUE OIGA Y OJOS QUE VEA". EL RUGIDO DEL LEÓN CARACAS marca cumplimiento de sentencia YA, y es la REINA DEL SUR quien revela...revela la sentencia de Daniel, la sabiduría y fuerza de Juan Elías y la fuerza de la espada de Bolivar y Asthar Sheran.
El símbolo de la resurrección se cumple en cada uno de ustedes, los hombres que se hacen LEY, hombres y mujeres que no son elegidos, ni perseguidos, ni iniciados por nadie, son ustedes mismos los que se eligen y se comprometen con ELLA, la LEY para Cumplimiento Final.
Llegó la siega hermanos es tiempo de fruto y cosecha de hombres para que se de el nacimiento de los hijos revelación y así la FUERZA DE LOS HOMBRES EN REVELACIÓN, porque los verdaderos hijos de mi PADRE se unen en AMOR y es el AMOR el que nos sostiene, y nos protege con toda la FUERZA DE LA CREACIÓN.
Quiero leerles para mas claridad hacia ustedes lo que es el AMOR y la LEY, y su interrelación y así corregir de una vez por todas cada una de las situaciones que nos han retrasado en el crecimiento, no externo sino INTERNO, porque es el CRECIMIENTO INTERNO el que a mi PADRE le interesa, el externo es orgullo y vanidad y de eso el mundo está lleno, y nosotros en compromiso con la LEY no vamos a dar mas de lo que ya se tiene.
El nombre de mi PADRE es AMOR, el es todo el AMOR, y por ello La LEY suprema es AMOR.
El Universo enterose sustenta en el AMOR de mi PADRE, de ese AMOR nacen la justicia, la libertad, hermandad, tolerancia, buena voluntad, unidad belleza, poder, individualidad y solidaridad. Por el AMOR de mi PADRE, se mueven las galaxias, nace la vida, nacen las almas, nace la dicha, mi PADRE es la sólida roca, el firme cimiento que fundamenta toda la verdadera religión y toda verdadera civilización. No hay LEY mayor que el AMOR y el AMOR es la LEY, y por tanto la LEY es mi PADRE.
A mi PADRE se le han dado muchos nombres para referirse a EL, pero sólo el AMOR lo define, y ese AMOR es el que puede medir con justeza y justicia, las acciones de cada cual, a la LUZ del AMOR de mi PADRE se juzgan las almas, no hay otra vara de medir no hay otra piedra de toque, no hay mayor elemento de juicio, sólo AMOR y nada más que AMOR.
Tened presente que el pensamiento sin AMOR es frío, razonar y irracional, conciencia sin AMOR es vacío e inconsciente constatar.
Todo aquello que en AMOR NO se sustente ha de ser destruido, olvidado en el tiempo, repudiado, y todo aquello que en AMOR se sustente, amistad o pareja, familia o agrupación, gobierno o nación, alma individual o humanidad, será firme y seguro, ha de prosperar y fructificar, y no conocerá destrucción, ESTA ES LA PROMESA DE MI PADRE Y SU LEY. Si ustedes sirven con amor serán preservados y habitarán en la tierra de promisión. No es del AMOR obligar sino ayudar, servir dejando en LIBERTAD, porque AMOR ES SUPREMA LIBERTAD. Aquel que da y sirve esperando recibir, no manifiesta verdadero AMOR, sino cálculo mental.
Les confunde observar el sufrimiento, ello es consecuencia de violaciones a la suprema LEY, ELLAestá para corregir y no para castigar, a quien bien escucha basta un susurro de advertencia, al duro de oido un grito protector, al sordo un golpe enmendador.
Sufrimiento es purificación, enseñanza, evolución, testimonio preventivo contra una nueva violación y contra un nuevo sufrimiento, esto es protección y esto es el amor de mi PADRE.
Mi PADRE es la LEY, que no se puede violar sin recibir sufrimiento, por que el espíritu humano es AMOR y quien contra el AMOR actúa, contra si mismo lo hace.Pero mi PADRE antes de enseñar con sufrimiento, prefiere que aprendamos de su voz, la voz de nuestra consciencia, pero cuando ya hemos violado su LEY, todavía antes de que suframos, prefiere nuestro arrepentimiento y el ARREPENTIMIENTO VERDADERO se prueba al no volver a repetir el error, eso es evolución.
Cuando mi PADRE y su LEY "envían" destrucción y sufrimiento, quien padece lo ganó y merece, puesto que lo generó, pero a la vez mi PADRE está enseñando, previniendo y renovando, fortaleciendo y alertando, limpiado y puliendo, y nadie, absolutamente nadie, recibe lo que no mereció.
Hermanos, tened presente todo esto que os he dicho, ya que es TIEMPO DE CUMPLIMIENTO Y SENTENCIA, y tened presente, que en la MAJESTUOSA OBRA DEL AMOR DE MI PADRE TODO ESTÁ COMO DEBE DE ESTAR.
'Vuestro futuro maravilloso es lo que
nos ha traído hasta vuestros confines'
'Nosotros, los Sirios, ocupamos un lugar
muy especial en vuestra historia oculta'
'Somos nosotros quienes hemos observado
los trabajos calamitosos de los Anunnaki'
'Estos malvados están terminando su dominio
de vuestro mundo desde hace trece milenios'
'Los acontecimientos actuales son parte del
cambio de conciencia previsto por el Cielo'
'Este culebrón está tardando más tiempo del que
desearíamos para alcanzar su desenlace destinado'
'A pesar de la complejidad y los desafíos actuales,
todo está ocurriendo tal y como estaba previsto'
'La humanidad va a dar estos últimos pasos hacia el
equilibrio mediante la fuerza de su propia sabiduría'
'La Verdad se descubre aprendiendo a confiar en vuestra voz
interna en medio de un caos de informaciones contradictorias'
Al encontrarme con esta selección de PABLO EL VENECIANO, pensé en todas las personas que a diario me escriben, manifestándome su descontento con su situación amorosa, laboral, local, nacional y hasta racial.. y que añoran estar en otra circunstancia (generalmente circunscrita a emigrar a otra latitud). La someto a la consideración de ustedes con la esperanza de que les sea de utilidad en su andar espiritual (tomado de "Diario del Puente/Pablo El Veneciano")
......Cuando un alma fervorosa mira atrás a los glamorosos pliegues del tiempo de una era anterior de oportunidad espiritual, a menudo tal persona desea haber estado allá. Visualiza la asistencia gloriosa, fortaleza, lealtad y constancia con que hubiera defendido a la Verdad y a su valeroso exponente. Lamentablemente, al mismo tiempo que de esa manera se auto-visualiza como un "héroe" en sus propias quimeras, las oportunidades de hoy para utilizar las energías vitales de la vida para adelantar la misma Verdad, permanecen en el umbral sin ser notadas. El progreso del planeta y sus evoluciones requiere de una vertida sostenida de alimento espiritual y Verdad en cada era. La conciencia de la humanidad generalmente está un ciclo atrás en su empeño por cooperar con el requerimiento de la hora espiritual actual. Son sólo los pocos hombres discernidores, alertas, receptivos y prácticos en cada era que cabalgan al lado de las oportunidad del presente y la vitalizan con su propia energía de vida.---
Karma y Reencarnacion
Muchas veces ya se ha hablado el significado de karma y reencarnación y el porque de ella ahora, todo va en la ley de causa y efecto o también conocido como acción/reacción, la ley de retribución, también llamada ley de circulo, decreta que todo lo que hacemos regresa hasta nosotros al final de un ciclo para ser resuelto…”Pues lo que uno siembre, eso cosecharás”.
La ley del karma requiere al alma reencarne hasta que todos los ciclos kármicos se hayan saldado, así de una vida a la siguiente el hombre determina su destino por sus acciones, incluyendo sus pensamientos, sentimientos, palabras y obras.
La transmutación del karma se puede acelerar con invocaciones a la llamada del Espíritu Santo y la Llama Violeta, que simboliza la transmutación, hoy en día al ser humano se le ha dado la oportunidad de mejorar cosas no correctas que halla producido en sus vidas pasadas, lo que hay que tener en claro es que nunca retrocedemos en esto sino que siempre vamos evolucionando de la mejor manera, por ello es el tener en cuenta y de manera clara que las cosas que se nos van produciendo en la vida es para cerrar ciclos y seguir creciendo.
Muchas personas arrastramos de vidas anteriores sufrimientos y penas, otras en cambio vienen a recibir todo lo que ellos desean, pero allí es donde está el trabajo que se hizo anteriormente, muchas veces incluso no creemos en las vidas pasadas, menos en las reencarnaciones, pero en nuestro subconsciente está todo registrado, todo de nuestras vidas pasadas, se nos liberan pensamientos en esta vida, olores, situaciones, personas, paisajes, emociones, pensamos muchas veces que ya hemos pasado por tal o cual experiencia, y son pensamientos de otras vidas, eso ya es significativo para uno de reconocer en la reencarnación y la nueva posibilidad que se nos da para superar cosas y poder terminar en el ahora.
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| El único medio para mejorar en cuanto persona es acrecer y aquilatar la categoría de nuestro amor: amar más y mejor. |
| El único medio para mejorar en cuanto persona es acrecer y aquilatar la categoría de nuestro amor: amar más y mejor*. Amar a un hombre y convertirse en su esposa te presenta uno de los retos más hermosos y grandes de tu vida: confirmar al hombre que amas en por lo que es y llenar su vida de bien. Cuando pronuncias las palabras “sí, quiero ser tu esposa” le entregas a tu compañero una promesa y misión específica como mujer: mejorar junto a él, en la medida en la que vas encontrando quién eres y la capacidad que tienes para amar llevándolo así, a su plenitud como persona, El amor de esposa es la entrega la conquista de una infinita paciencia. Es maravilloso estar enamorada y comenzar a tejer ilusiones de una vida juntos, de retos y aventuras que comienzan. La prueba más clara de que estás enamorada, podría expresarse con los siguientes términos: “es bueno, muy bueno, que tú existas”; “yo quiero, con todas las fuerzas de mi alma, que tú existas”; ¡qué maravilla que hayas sido creado!” y descubrir junto a ti quien soy y quien seré a medida que mi vocación al matrimonio sea probada. La llamada de complementar al otro. El diccionario define el término complemento como aquello que completa una cosa u obra comenzada. Es muy importante, amiga mía, entender que ser esposa significa la reafirmación en el ser de ese hombre que has escogido para caminar junto a ti a lo largo de tu existencia en la tierra. De la actitud con la que vayas al matrimonio dependerán muchas cosas, entre ellas: -La armonía que se viva aún en medio de los disgustos o desacuerdos. ¿Tienes propósitos claros y comprometidos para que esto suceda? ¿Qué haces cuando tienes una discusión? Muy importante es que sobre todo te des cuenta que los momentos de las discusiones o desacuerdos son momentos que ponen a prueba tu fortaleza interior y una excelente oportunidad para probar la calidad de tu amor. -El aprendizaje de la donación de sí misma como agente de bien. Muchas de nosotras vamos al matrimonio con ilusiones un poco irreales de ser mimadas y tratadas como reinas en todos los momentos y circunstancias. La televisión, novelas y artistas de cine especialmente han contribuido a esto. Escuchas expresiones como “el que me quiera me debe de dar lo que yo merezco”. Es muy importante meditar y sobre todo estudiar los valores que viven estas personas en el fondo. Si tienes clara tu posición como mujer cristiana la donación o el don de ti misma en el matrimonio no te dará espacio a dudas ni temores, pues estarás firmemente segura que eso es lo que quieres hacer para el bien tuyo y de tu pareja. Solo en la medida en que haces de ti un holocausto de amor para el otro puedes “realizarte” como mujer. Para esto es necesario que aprendas un desarrollo sano de tu sexto sentido. -La capacidad que tienes para ser humilde y optar por la luz en lugar de la oscuridad. Se aprende a ser humilde en la medida en que se crece en vida interior. A través de la propia oración vas descubriendo quien eres, tus flaquezas e infidelidades y aparece la luz que te hace ver que sin la ayuda de la gracia puedes poco y la subida no puede ser realizada. Amiga, sin humildad no podrá haber paciencia y sin paciencia en el amor y en los defectos del otro no puede ejecutarse la búsqueda del bien y mucho menos corroborar en plenitud. Por esto mismo te invito a que examines , cada vez que haya conflictos en tu matrimonio ¿Cuál es la raíz de mi enojo? ¿Por qué no puedo ceder en esto si sé que nos aleja? Con un poco de sinceridad de tu parte podrás darte cuenta que es la perversa soberbia la que siempre se interpone entre los dos. Tú tienes la última palabra. -La comprensión de ese paso del amor pasional al amor maduro, sereno y espiritual. El amor tiene sus etapas y la disminución de la pasión a medida en que los años pasan es una de ellas. Llega a tu vida y la suya la rutina, llegan los hijos, las responsabilidades se acrecentan, además de esto se empieza a notar el paso de los años y talvez unas libras extra….o muchas. Como mujeres tu y yo somos muy sensibles ante esto y también podemos peligrosamente tomar la actitud equivocada. Es de capital importancia amiga que te esfuerces en crecer emocionalmente para estar dispuesta a entender que el amor de la pasión poco a poco se va haciendo más denso, fuerte, rocoso y apasionadamente espiritual y fraterno si tu eres lo suficientemente inteligente como para reconocerlo. En nuestros días hace mucha falta mujeres que se salgan de ellas mismas y re-inventen el amor conyugal ignorándose a sí mismas. Pero al mismo tiempo conscientes de su enorme dignidad como hijas de Dios y como portadoras de una misión sublime: ser complemento. |
No dejes morir el amor
— "SOY LA RUTINA"

Inteligencia emocional
Educar los sentimientos He sabido que cada año, sólo en Francia, se fugan de sus casas cien mil adolescentes, y cincuenta mil intentan suicidarse. Los estragos de las drogas —blandas, duras, naturales o de diseño— son conocidos y lamentados por todos. Parece como si las conductas adictivas fueran casi el único refugio a la desolación de muchos jóvenes. La gente mueve la cabeza horrorizada y piensa que casi nada se puede hacer, que son los signos de los tiempos, un destino inexorable y ciego. Sin embargo, se pueden hacer muchas cosas. Y una de ellas, muy importante, es educar mejor los sentimientos. El sentimiento no tiene por qué ser un sentimentalismo vaporoso, blandengue y azucarado. El sentimiento es una poderosa realidad humana, que es preciso educar, pues no en vano los sentimientos son los que con más fuerza habitualmente nos impulsan a actuar. Los sentimientos nos acompañan siempre, atemperándonos o destemplándonos. Aparecen siempre en el origen de nuestro actuar, en forma de deseos, ilusiones, esperanzas o temores. Nos acompañan luego durante nuestros actos, produciendo placer, disgusto, diversión o aburrimiento. Y surgen también cuando los hemos concluido, haciendo que nos invadan sentimientos de tristeza, satisfacción, ánimo, remordimiento o angustia. Sin embargo, este asunto, de vital importancia en educación, en muchos casos abandonado a su suerte. La confusa impresión de que los sentimientos son una realidad innata, inexorable, oscura, misteriosa, irracional y ajena a nuestro control, ha provocado un considerable desinterés por su educación. Pero la realidad es que los sentimientos son influenciables, moldeables, y si la familia y la escuela no empeñan en ello, será el entorno social quien se encargue de hacerlo. Todos contamos con la posibilidad de conducir en bastante grado los sentimientos propios o los ajenos. Con ello cuenta quien trata de enamorar a una persona, o de convencerle de algo, o de venderle cualquier cosa. Desde muy pequeños, aprendimos a controlar nuestras emociones y a también un poco las de los demás. El marketing, la publicidad, la retórica, siempre han buscado cambiar los sentimientos del oyente. Todo esto lo sabemos, y aún así seguimos pensando muchas veces que los sentimientos difícilmente pueden educarse. Y decimos que las personas son tímidas o desvergonzadas, generosas o envidiosas, depresivas o exaltadas, cariñosas o frías, optimistas o pesimistas, como si fuera algo que responde casi sólo a una inexorable naturaleza. Es cierto que las disposiciones sentimentales tienen una componente innata, cuyo alcance resulta difícil de precisar. Pero sabemos también la importancia de la primera educación infantil, del fuerte influjo de la familia, de la escuela, de la cultura en que se vive. Las disposiciones sentimentales pueden modelarse bastante. Hay malos y buenos sentimientos, y los sentimientos favorecen unas acciones y entorpecen otras, y por tanto favorecen o entorpecen una vida digna, iluminada por una guía moral, coherente con un proyecto personal que nos engrandece. La envidia, el egoísmo, la agresividad, la crueldad, la desidia, son ciertamente carencias de virtud, pero también son carencias de una adecuada educación de los correspondientes sentimientos, y son carencias que quebrantan notablemente las posibilidades de una vida feliz. Educar los sentimientos es algo importante, seguramente más que enseñar matemáticas o inglés. ¿Quién se ocupa de hacerlo? Es triste ver tantas vidas arruinadas por la carcoma silenciosa e implacable de la mezquindad afectiva. La pregunta es ¿a qué modelo sentimental debemos aspirar? ¿cómo encontrarlo, comprenderlo, y después educar y educarse en él? Es un asunto importante, cercano, estimulante y complejo. Conocimiento propio Tales de Mileto, aquel pensador de la antigua Grecia que es considerado como el primer filósofo conocido de todos los tiempos, escribió hace 2.600 años que la cosa más difícil del mundo es conocernos a nosotros mismos, y la más fácil hablar mal de los demás. Y en el templo de Delfos podía leerse aquella famosa inscripción socrática —gnosei seauton: conócete a ti mismo—, que recuerda una idea parecida. Conocerse bien a uno mismo representa un primer e importante paso para lograr ser artífice de la propia vida, y quizá por eso se ha planteado como un gran reto para el hombre a lo largo de los siglos. Conviene preguntarse con cierta frecuencia (y buscando la objetividad): ¿cómo es mi carácter? Porque es sorprendente lo beneficiados que resultamos en los juicios que hacen nuestros propios ojos. Casi siempre somos absueltos en el tribunal de nuestro propio corazón, aplicando la ley de nuestros puntos de vista, dejando la exigencia para los demás. Incluso en los errores más evidentes encontramos fácilmente multitud de atenuantes, de eximentes, de disculpas, de justificaciones. Si somos así, y parecemos ciegos para nuestros propios defectos, ¿cómo se puede mejorar? Mejoraremos procurando conocernos. Mejoraremos escuchando de buen grado la crítica constructiva que nos vayan haciendo con cualquier ocasión. Pero a eso se aprende sólo cuando uno es capaz de decirse a sí mismo las cosas, cuando es capaz de cantarle las verdades a uno mismo. Procura conocer cuáles son tus defectos dominantes. Procura sujetar esa pasión desordenada que sobresale de entre las demás, pues así es más fácil después vencer las restantes. Para uno, su vicio capital será la búsqueda permanente de la comodidad, porque huye del trabajo con verdadero terror; para otro, quizá su mal genio o su amor propio exagerado, o su testarudez; para un tercero, a lo mejor su principal problema es la superficialidad o la frivolidad de sus planteamientos. Piénsalo. Cada uno de tus defectos es un foco de deterioro de tu carácter. Si no los vences a tiempo, si no les pones coto, te puede salir mal la partida de la vida. Quizá lo que hace más delicada la formación del carácter es precisamente el hecho de que se trata de una tarea que requiere años, decenas de años. Ésa es su principal dificultad. Toth comparaba este trabajo a la formación de un cristal a partir de una disolución saturada que se va desecando. Las moléculas van ordenándose lentamente conforme a unas misteriosas leyes, en un proceso que puede durar horas, meses, o muchos años. Los cristales se van haciendo cada vez mayores y constituyendo formas geométricas perfectas, según su naturaleza..., siempre que, claro está, ningún agente externo estorbe la marcha de ese lento y delicado proceso de cristalización. Porque un estorbo puede hacer que acabe, en vez de en un magnífico cristal, en una simple agregación de pequeños cristales contrahechos. Puede ser ése el principal error de muchos jóvenes, o quizá de sus padres. Pensar que aquellos reiterados estorbos en el camino de la delicada cristalización de su espíritu eran algo sin importancia. Y cuando advirtieron que habían cuajado en un carácter torcido y contrahecho, poco remedio quedaba ya. ¿Hay entonces en el carácter cosas que no tienen remedio? Siempre estamos a tiempo de reconducir cualquier situación. Ninguna, por terrible que fuera, determina un callejón sin salida. Pero no debe ignorarse que hay tropiezos que dejan huella, que suponen todo un trecho equivocado cuesta abajo que hay que desandar penosamente. Piensa en esas malas costumbres, en esa terquedad que cuando eras niño resultaba graciosa y ahora se ha vuelto más espinosa y más dura. Piensa en cómo dominas tu genio, en cómo soportas la contrariedad. Piensa si no eres un cardo. Porque cardos surgen en todas las almas y es cuestión de saber eliminarlos cuando aún están tiernos. Esa solicitud y esa lucha continua es la educación. Procura ver las cosas buenas de los demás, que siempre hay. Y cuando veas defectos, o algo que te parece a ti que son defectos, piensa si no los hay —esos mismos— también en tu vida. Porque a veces vemos: a un quejica que se queja de que los demás se quejan; a un charlatán agotador que protesta porque otro habla demasiado; a uno que es muy individualista en el fútbol y luego se queja de que no le pasan el balón; que recrimina agriamente los errores a sus compañeros y luego resulta que él falla más que nadie; al típico personaje irascible que se rasga las vestiduras ante el mal genio de los demás. ¿Por qué? Quizá sea efectivamente porque —no se sabe en virtud de qué misteriosa tendencia— proyectamos en los demás nuestros propios defectos. El conocimiento propio también es muy útil para aprender a tratar a los demás. Hay, por ejemplo, padres impacientes a quienes con frecuencia se les escuchan frases como "le he dicho a esta criatura por lo menos cuarenta veces que..., y no hay manera". Y cabría preguntarse: bien, pero ¿y tú? ¿No te sucede a ti que te has propuesto también cuarenta veces muchas cosas que luego nunca logras hacer? ¿No podemos entonces exigir nada a los hijos porque nosotros somos peor que ellos...? No, por supuesto. Pero cuando alguien es consciente de sus propios defectos, la tarea de educar se ve muchas veces como una tarea que tiene bastante de compañerismo. Y se celebra el triunfo del otro y se sabe disculpar y disimular la derrota, porque se confía en que le llegarán también tiempos de victoria. Por eso no viene mal tener en la cabeza nuestros fallos y nuestros errores a la hora de corregir, para saber conjugar bien la exigencia con la comprensión. Sentimientos de insatisfacción Se dice que los dinosaurios se extinguieron porque evolucionaron por un camino equivocado: mucho cuerpo y poco cerebro, grandes músculos y poco conocimiento. Algo parecido amenaza al hombre que desarrolla en exceso su atención hacia el éxito material, mientras su cabeza y su corazón quedan cada vez más vacíos y anquilosados. Quizá gozan de un alto nivel de vida, poseen notables cualidades, y todo parece apuntar a que deberían sentirse muy dichosos; sin embargo, cuando se ahonda en sus verdaderos sentimientos, con frecuencia se descubre que se sienten profundamente insatisfechos. Y la primera paradoja es que ellos mismos muchas veces no saben explicar bien por qué motivo. En algunos casos, esa insatisfacción proviene de una dinámica de consumo poco moderado. Llega un momento en que comprueban que el afán por poseer y disfrutar cada día de más cosas sólo se aplaca fugazmente con su logro, y ven cómo de inmediato se presentan nuevas insatisfacciones ante tantas otras cosas que aún no se poseen. Es una especie de tiranía (que ciertas modas y usos sociales facilitan que uno mismo se imponga), y hace falta una buena dosis de sabiduría de la vida para no caer en esa trampa (o para salir de ella), y evitarse así mucho sufrimiento inútil. En otras personas, la insatisfacción proviene de la mezquindad de su corazón. Aunque a veces les cueste reconocerlo, se sienten avergonzadas de la vida que llevan, y si profundizan un poco en su interior, descubren muchas cosas que les hacen sentirse a disgusto consigo mismas (y eso les lleva con frecuencia a maltratar a los demás, por aquello de que quien la tiene tomada consigo mismo, la acaba tomando con los demás). En cambio, quien ha sabido seguir un camino de honradez y de verdad, desoyendo las mil justificaciones que siempre parecen encubrir cualquier claudicación (“lo hace todo el mundo”, “se trata sólo de una pequeña concesión excepcional”, “no hago daño a nadie”, etc.), quien logra mantener la rectitud y rechazar esas justificaciones, se sentirá habitualmente satisfecho, porque no hay nada más ingrato que convivir con uno mismo cuando se es un ser mezquino. Otras veces, la insatisfacción se debe a algún sentimiento de inferioridad. Otras, tiene su origen en la incapacidad para lograr dominarse a uno mismo, como sucede a esas personas que son arrolladas por sus propios impulsos de cólera o agresividad, por la inmoderación en la comida o la bebida, etc., y después, una vez recobrado el control, se asombran, se arrepienten y sienten un profundo rechazo de sí mismas. También las manías son una fuente de sentimientos de insatisfacción. Si se deja que arraiguen, pueden llegar a convertirse en auténticas fijaciones que dificultan llevar una vida psicológicamente sana. Además, si no se es capaz de afrontarlas y superarlas, con el tiempo tienden a extenderse y multiplicarse. Algo parecido podría decirse de las personas que viven dominadas por sentimientos relacionados con la soledad, de los que suele costar bastante salir, unas veces por una actitud orgullosa (que les impide afrontar el aislamiento que padecen y se resisten a aceptar que estén realmente solas), otras porque no saben adónde acudir para ampliar su entorno de amistades, y otras porque les falta talento para relacionarse. Incluso personas con una intensa vida social también pueden sentirse a veces muy solas e insatisfechas: quizá porque su exuberante actividad puede ser superficial y encubrir una soledad mal resuelta; o porque sus contactos y relaciones pueden estar mantenidos casi exclusivamente por interés; o porque son personas de fama o de éxito, y perciben ese trato social como poco personal, o como adulación; etc. Y también puede suceder lo contrario, y una soledad puede ser sólo aparente: hay personas que creen importar poco a los demás, y un buen día sufren algo más extraordinario y se sorprenden de la cantidad de personas que les ofrecen su ayuda (la satisfacción que sienten entonces da una idea de la importancia de estar cerca de quien pasa por un momento de mayor dificultad). En cualquier caso, saber de dónde provienen los sentimientos de insatisfacción es decisivo para abordarlos con acierto y así gobernar con eficacia la propia vida afectiva. Repertorio emocional Para establecer una relación positiva con los demás, y poder así decirse las cosas de forma fluida y sin acritud, es preciso cultivar toda una serie de capacidades destinadas a combatir la negatividad y a establecer una relación no defensiva con los demás. El principal obstáculo es que probablemente en nuestro interior tenemos grabadas unas respuestas emocionales negativas que no es fácil cambiar de la noche a la mañana. Por eso hemos de poner esfuerzo en familiarizarnos con respuestas emocionales más positivas, de modo que, con el tiempo, las vayamos evocando de forma más natural y espontánea, en la medida que las incorporemos más a nuestro repertorio emocional. Algunos ejemplos de esas capacidades emocionales pueden ser los siguientes: Tranquilizarse a uno mismo, pues al enfadamos perdemos bastante de nuestra capacidad de escuchar, pensar y hablar con claridad, y la excitación del enfado tiende a generar un enfado mayor si uno no se da un tiempo muerto hasta lograr tranquilizarse. Desintoxicarse de pensamientos negativos hipercríticos, que suelen ser los principales desencadenantes de conflictos. Cuando logramos darnos cuenta de que nos embargan pensamientos de ese tipo, y nos decidimos a hacerles frente, el problema suele estar ya casi resuelto. Escuchar y hablar de modo que nuestras palabras no despierten la defensividad del interlocutor, es decir, que no las perciba como críticas u hostiles. De modo análogo, hemos de esforzarnos en escuchar a los demás sin interpretar como un ataque lo que quizá es una simple queja o una observación bienintencionada. Detectar temas, momentos o situaciones de hipersensibilidad. Si observamos una actitud de defensividad en una determinada persona, será una manifestación clara de que el tema que se está tratando reviste importancia para ella (y que por tanto conviene andarse con especial tacto), o que en ese momento está alterada por algo, o que hay alguna razón por la que nuestra relación con esa persona se ha dañado, en poco o en mucho. Por ejemplo, si observamos que le ha contrariado que interrumpamos una explicación suya, podemos terciar, sin acritud, diciendo: "perdona, que te he interrumpido; di lo que ibas a decir". Centrarse en los temas, sin enredarse en detalles nimios o en cuestiones colaterales que entorpecen el diálogo. No derivar hacia el ataque personal. Siempre es mejor, por ejemplo, decir un "me ha molestado que llegues tarde y no me hayas avisado", que soltar un "eres un desconsiderado y un egoísta". Disculparnos cuando advirtamos que nos hemos equivocado, y asumir con sencillez la responsabilidad que nos corresponda por nuestros errores. Procurar reflejar el estado emocional del interlocutor. Si, por ejemplo, alguien nos expresa una queja o una preocupación que le cuesta manifestar, hemos de procurar reflejar que nos hacemos cargo de lo que siente en ese momento. Ser generosos en el reconocimiento de los méritos de los demás, y no escamotear, cuando sea oportuno, los elogios razonables que destaquen y alaben explícitamente las cualidades del otro. Control de la preocupación Por lo general, la espiral de la preocupación, y con ella, la de la ansiedad, entorpece de tal modo el funcionamiento intelectual que pueden llegar a disminuir seriamente su rendimiento personal. Bastantes estudiantes, por ejemplo, son muy proclives a preocuparse y caer en estados de ansiedad, y esto afecta negativamente a sus resultados académicos. Mientras, a otros, el estado de preocupación, por ejemplo ante un examen, estimula su intensidad en el estudio, y gracias a eso logran un rendimiento mucho mayor. Ésa es la cuestión que conviene analizar: por qué a unos les estimula y a otros les paraliza. Según unos amplios estudios realizados por Richard Alpert, la diferencia entre unos y otros está en la forma de abordar esa sensación de inquietud que les invade ante la inminencia de un examen. A unos, la misma excitación y el interés por hacer bien el examen les lleva a prepararse y a estudiar con más seriedad; en otros casos, sin embargo, cuando se trata de personas ansiosas, sus pensamientos negativos (del estilo de «no seré capaz de aprobar», «se me dan mal este tipo de exámenes», «no sirvo para las matemáticas», etc.) sabotean sus esfuerzos, y la excitación interfiere con el discurso mental necesario para el estudio y enturbia después su claridad también durante la realización del examen. Las preocupaciones que tiene una persona mientras hace un examen reducen los recursos mentales disponibles para hacerlo bien. En ese sentido, si estamos demasiado preocupados por suspender, dispondremos de mucha menos atención para discurrir sobre lo que nos han preguntado y expresar una respuesta adecuada. Es así como las preocupaciones acaban convirtiéndose en profecías autocumplidas que conducen al fracaso. En cambio, quienes controlan sus emociones pueden utilizar esa ansiedad anticipatoria —ante la cercanía de un examen, o de dar una conferencia, o de acudir a una entrevista importante— para motivarse a sí mismos, prepararse adecuadamente y, en consecuencia, hacerlo mejor. Se trata de encontrar un punto medio —volvemos aquí de nuevo a la necesidad de un equilibrio— entre la ansiedad y la apatía, pues el exceso de ansiedad lastra el esfuerzo por hacerlo bien, pero la ausencia completa de ansiedad —en el sentido de indolencia, se entiende— genera apatía y desmotivación. Por eso, un cierto entusiasmo —incluso algo de euforia en algunas ocasiones— resulta muy positivo en la mayoría de las tareas humanas, sobre todo para las de tipo más creativo. Pero cuando la euforia crece demasiado o se descontrola, se convierte en un estado en el que la agitación socava toda capacidad de pensar de un modo lo suficientemente coherente como para que las ideas fluyan con acierto y realismo. Los estados de ánimo positivos aumentan la capacidad de pensar con flexibilidad y sensatez ante cuestiones complejas, y hacen más fácil encontrar soluciones a los problemas, tanto de tipo especulativo como de relaciones humanas. Por eso, una forma de ayudar a alguien a abordar con acierto sus problemas es procurar que se sienta alegre y optimista. Las personas bienhumoradas gozan de una predisposición que les lleva a pensar de una forma más abierta y positiva, y gracias a eso poseen una capacidad de tomar decisiones notablemente mejor. Los estados de ánimo negativos, en cambio, sesgan nuestros recuerdos en una dirección negativa, haciendo más probable que nos retiremos hacia decisiones más apocadas, temerosas y suspicaces. Empatía Es la hora del recreo en la guardería y un grupo de niños está corriendo por el patio. Varios tropiezan, y uno de ellos se hace daño en una rodilla y comienza a llorar. Todos los demás siguen con sus juegos, sin prestarle atención..., excepto Roger. Roger se detiene junto a él, le observa, espera a que se calme un poco, y después se agacha, frota con la mano su propia rodilla y comenta, con un tono comprensivo y conciliador: "¡vaya, yo también me he hecho daño!" Esta escena es observada por un equipo investigador que dirigen Tomas Hatch y Howard Gardner, en una escuela norteamericana. Al parecer, Roger tiene una extraordinaria habilidad para reconocer los sentimientos de sus compañeros de guardería y para establecer un contacto rápido y amable con ellos. Fue el único que se dio cuenta del estado y el sufrimiento de su compañero, y también fue el único que trató de consolarle, aunque sólo pudiera ofrecerle su propio dolor: un gesto que denota una habilidad especial para las relaciones humanas y que, en el caso de un preescolar, augura la presencia de un conjunto de talentos que irán floreciendo a lo largo de su vida. Al término de su estudio sobre el comportamiento infantil en la escuela, estos investigadores propusieron una serie de habilidades que reflejan el talento social de una persona: Capacidad de liderazgo, es decir, de movilizar y coordinar los esfuerzos de un grupo de personas. Es una capacidad que se apunta ya en el patio del colegio, cuando en el recreo surge un niño o una niña —siempre los hay— que decide a qué jugarán, y cómo; y que pronto acaba siendo reconocido por todos como líder del grupo. Capacidad de negociar soluciones, o sea, de mediar entre las personas para evitar la aparición de conflictos o para solucionar los ya existentes. Son los niños —también los hay siempre— que suelen resolver las pequeñas disputas que se producen en el patio de recreo. Capacidad de establecer conexiones personales, esto es, de dominar el sutil arte de las relaciones humanas que requieren la amistad, el amor o el trabajo en equipo. Es la habilidad que acabamos de señalar en Roger: son esos niños que saben llevarse bien con todos, que saben reconocer el estado emocional de los demás, y que suelen ser por ello muy queridos por sus compañeros. Capacidad de análisis social, es decir, de detectar e intuir los sentimientos, motivos e intereses de las personas. Son los niños que desde muy pronto se sitúan sobre cómo son los demás compañeros o profesores, y demuestran una intuición muy notable. El conjunto de esas habilidades —que, insistimos, son al tiempo innatas y adquiridas— constituye la materia prima de la inteligencia interpersonal, y es el ingrediente fundamental del encanto, del éxito social y del carisma personal. Habilidades que reportan una indudable ventaja en la vida familiar, en la amistad, en el mundo laboral o en muchos otros ámbitos de la existencia. Como ha señalado Daniel Goleman, esas personas socialmente inteligentes saben controlar la expresión de sus emociones, conectan más fácilmente con los demás, captan enseguida sus reacciones y sentimientos, y gracias a eso pueden reconducir o resolver los conflictos que aparecen siempre en cualquier interacción humana. Muchos son también líderes naturales, que saben expresar los sentimientos colectivos latentes y guiar a un grupo hacia el logro de sus objetivos. Son, en cualquier caso, el tipo de personas con quienes a los demás les gusta estar porque hacen siempre aportaciones constructivas y transmiten buen humor y sentido positivo. Capacidad de demorar la gratificación En la década de los sesenta, Walter Mischel llevó a cabo desde la Universidad de Stanford una investigación con preescolares de cuatro años de edad, a los que planteaba un sencillo dilema: «Ahora debo marcharme y regresaré dentro de veinte minutos. Si quieres, puedes tomarte esta chocolatina, pero si esperas a que yo vuelva, te daré dos.» Aquel dilema resultó ser un auténtico desafío para los chicos de esa edad. Se planteaba en ellos un fuerte debate interior: la lucha entre el impulso a tomarse la chocolatina y el deseo de contenerse para lograr más adelante un objetivo mejor. Era una lucha entre el deseo primario y el autocontrol, entre la gratificación y su demora. Una lucha de indudable trascendencia en la vida de cualquier persona, pues no puede olvidarse que tal vez no hay habilidad psicológica más esencial que la capacidad de resistir el impulso. Resistir el impulso es el fundamento de cualquier tipo de autocontrol emocional, puesto que toda emoción supone un deseo de actuar, y es evidente que no siempre ese deseo será oportuno. El caso es que Walter Mischel llevó a cabo su estudio, y efectuó un seguimiento de esos mismos chicos durante más de quince años. En la primera prueba, comprobó que aproximadamente dos tercios de esos niños de cuatro años de edad fueron capaces de esperar lo que seguramente les pareció una eternidad, hasta que volvió el experimentador. Pero otros, más impulsivos, se abalanzaron sobre la chocolatina a los pocos segundos de quedarse solos en la habitación. Además de comprobar lo diferente que era entre unos y otros la capacidad de demorar la gratificación y, por tanto, el autocontrol emocional, una de las cosas que más llamó la atención al equipo de experimentadores fue el modo en que aquellos chicos soportaron la espera: volverse para no ver la chocolatina, cantar o jugar para entretenerse, o incluso intentar dormirse. Pero lo más sorprendente vino unos cuantos años después, cuando pudieron comprobar que la mayor parte de los chicos y chicas que en su infancia habían logrado resistir aquella espera, luego en su adolescencia eran notablemente más emprendedores, equilibrados y sociables. Aquel estudio comparativo revelaba que —en términos de conjunto— quienes en su momento superaron la prueba de la chocolatina fueron luego, diez o doce años después, personas mucho menos proclives a desmoralizarse, más resistentes a la frustración, y más decididos y constantes. Como es natural, no es que el futuro esté ya predeterminado para cada persona desde su nacimiento, entre otras cosas porque no puede olvidarse que a los cuatro años se ha recibido ya mucha educación. Hay, sin duda, toda una herencia genética, un temperamento innato que influye bastante, pero no es ése el factor principal. Un niño de cuatro años puede haber aprendido a ser obediente o desobediente, disciplinado o caprichoso, ordenado o desordenado, como bien puede atestiguar, por ejemplo, cualquier padre o madre de familia, o cualquier persona que trabaje en un preescolar. Es indudable que el tipo de educación que había recibido cada uno de esos chicos influyó sin duda decisivamente en el resultado de aquella prueba de las chocolatinas. Por eso, más que alentar oscuros determinismos ya cerrados desde la infancia, o viejas tesis conductistas, lo que aquella investigación vino a resaltar es cómo las aptitudes que despuntan tempranamente en la infancia suelen florecer más adelante, en la adolescencia o en la vida adulta, dando lugar a un amplio abanico de capacidades emocionales: la capacidad de controlar los impulsos y demorar la gratificación, aprendida con naturalidad desde la primera infancia, constituye una facultad fundamental, tanto para cursar una carrera como para ser una persona honrada o tener buenos amigos. Es cierto que, en aquella prueba de las chocolatinas, habría sido quizá más acertado proponer una prueba que destacara esa capacidad de demorar la gratificación de un modo más positivo, menos material. En todo caso, sirve para mostrar cómo los chicos de cuatro años poseen ya importantes capacidades emocionales (como percibir la conveniencia de reprimir un impulso, o saber desviar su atención de la tentación presente), y que educarles en esas capacidades será de gran ayuda para su desarrollo futuro. La capacidad de resistir los impulsos, demorando o eludiendo una gratificación para alcanzar otras metas —ya sea aprobar un examen, levantar una empresa o mantener unos principios éticos—, constituye una parte esencial del gobierno de uno mismo. Y todo lo que en la tarea de educación —o de autoeducación— pueda hacerse por estimular esa capacidad será de una gran trascendencia. |
Asistimos estos días al nacimiento de la primavera, plenitud y exuberancia de las formas, florecimiento y derroche de luz. En la antigua Grecia, tras el equinoccio se rendía culto a Dionisos y los iniciados se abandonaban, como la naturaleza misma, a una jubilosa embriaguez, la cual era considerada como un estado de auténtica posesión divina.
Esto contrasta radicalmente con la oscuridad y aparente lugubrez de la Semana Santa cristiana, su dramatismo y temporal abatimiento nos recuerdan las tinieblas que cubren necesariamente cualquier cambio de estado.
El masón reconoce en ambos extremos la Vía, contempla su complementariedad viendo en la pasión concentrada en un punto de máxima contradicción, el reposo, y en la muerte una expansión gozosa.
La pascua, "el paso", nos enseña el estrecho y a la vez inmensamente libre sendero del Amor. La plenitud y la extinción son una misma cosa. Los misterios de la vida, la muerte y la Resurrección un único misterio. Pascua quiere decir "pasaje o tránsito" en hebreo, y es innegable la resonancia simbólica que estas palabras tienen para nosotros, pues aluden claramente a la idea de pasar o ir de un lugar a otro, que es el sentido que también tiene la iniciación, concebida como paso o peregrinación de las "tinieblas a la luz", o de la ignorancia de los principios y sus leyes universales al conocimiento y conformidad a ellos. Esta idea también está presente en la masonería, y los distintos grados iniciáticos que conforman su estructura poseen "palabras de paso", gracias a las cuales y del conocimiento de lo que ellas significan, podemos ir "haciendo nuevos progresos" en la orden, los que han de coincidir necesariamente con nuestra propia realización interior.
En las tradiciones judía y cristiana, tan presentes en la masonería, la pascua constituye el rito por excelencia de la "renovación", tanto en lo que se refiere al ciclo anual y cósmico (pues coincide con el equinoccio de Primavera y por tanto con la regeneración de toda la naturaleza), como al espiritual, pues dicha "renovación" no es otra cosa que el "paso" de un estado condicionado a otro verdaderamente libre e incondicionado. Y esto se vive a diferentes niveles de uno mismo durante el proceso iniciático (sometido a las "disoluciones" y "coagulaciones" alquímicas), pero siempre el resultado de ese "pasaje" representará la liberación de ciertos condicionamientos y limitaciones, hasta que se logre finalmente realizar la Unidad, y con ella la Liberación total y permanente. Por eso es importante, Queridos Hermanos, que nuestra Logia celebre esta noche la memoria del rito Pascual, y que además ello coincida en unos momentos en que la propia Logia está también en un proceso de "pasaje" y de "renovación", al haberse cumplido un ciclo de ella misma y estar abriéndose otro en el que nuevas posibilidades deberán ser manifestadas y desarrolladas, siempre en el Nombre y a la Gloria del Sumo Arquitecto, lo que la hará progresar (y con ella a todos nosotros) en las "vías que nos han sido trazadas". Sólo así la Logia será un refugio en el que los Hermanos realizan sus trabajos y estudios "a cubierto" del mundo profano, amparados en las ideas que la Tradición nos transmite a través de los símbolos y los ritos, y viviendo realmente lo que significa la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, que es, por cierto, mucho más que la simple "camaradería". Y para ello es fundamental que cada uno sepa "el lugar y el sitio que le corresponde", pues será a partir de ahí que la Logia reflejará verdaderamente la armonía del orden cósmico, reflejo a su vez de la Belleza, la Inteligencia y la Sabiduría del Gran Arquitecto del Universo.
Pascua, en hebreo Pesah, significa "pasar más allá". El pueblo hebreo había heredado de los pueblos nómadas el rito de la pascua, mediante el cual se actualizaba la renovación cíclica del cosmos y la partida de los rebaños hacia los pastos de verano el día siguiente al plenilunio del primer mes lunar después del equinoccio de primavera.
Los primogénitos del rebaño eran inmolados esa misma noche y su sangre esparcida sobre las cabañas, como acto de purificación y salvaguarda contra los peligros que amenazaban a la comunidad. Después en comida ritual se ingería la carne de los corderos y se danzaba saltando ritualmente como figuración del "pasar más allá". Era una fiesta pues de "tránsito" y consiguientemente de renovación cíclica del cosmos. Fue, coincidiendo con la fiesta de la pesah , que el pueblo elegido de Dios, abandonó, por mandato de Éste, Egipto.
El acontecimiento se relata en el Exodo con el anuncio de la décima plaga que sufrirá el pueblo de Egipto como sigue: "Dijo YHVH a Moisés y Aarón en el país de Egipto: Este mes será para vosotros el comienzo de los meses (...) el día diez de este mes tomará cada uno para sí una res de ganado menor (...) el animal será sin defecto, macho, de un año (...) lo guardaréis hasta el día catorce de este mes y toda la asamblea de la comunidad de los israelitas lo inmolará entre dos luces. Luego tomarán la sangre y untarán las dos jambas y el dintel de la casa donde lo coman. En aquella misma noche tomarán la carne. La comerán asada, al fuego, con ázimos y con hierbas amargas (...) no dejaréis nada para mañana, lo que sobre al amanecer lo quemaréis (...) así lo habréis de comer: ceñidas vuestras cinturas, calzados vuestros pies y el bastón en vuestras manos; y lo comeréis de prisa. Es pascua de YHVH. Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto (...) la sangre será vuestra señal en las casas donde moráis, cuando yo vea la sangre pasaré de largo entre vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora (...) este será un día memorable para vosotros, y lo celebraréis como fiesta en honor de YHVH de generación en generación. Decretaréis que sea fiesta para siempre." YHVH hizo caer la décima plaga sobre Egipto al permitir así la salvación del pueblo de Israel en ocasión de la Pesah.
Asimismo Cristo murió en ocasión de la Pesah. La Pascua judía preparaba así la Pascua Cristiana: Cristo, Cordero de Dios, es inmolado en la Cruz y comido en la Cena en la Pascua Judía, lo que es la Semana Santa. Trae así la salvación del mundo (su renovación cíclica), y este acto de redención se convierte en el centro de la liturgia cristiana y se torna en el dogma fundamental de la fe.
Al igual que los corderos inmolados en sacrificio, a los cuales no se les debía quebrantar ningún hueso, sólo fue herido, y de la herida brotó sangre y agua, cumpliéndose así las escrituras y la palabra de YHVH, como relata el Bautista quien también dice "He aquí el Cordero de Dios, he aquí el que quita los pecados del mundo." Pero a diferencia del cordero hebreo el Cordero de Dios, sacrificado en la Pascua Cristiana, resucita de la muerte y trae consigo la salvación del mundo: Cristo es el maná: "... el pan de Dios que baja del cielo y da la vida al mundo"; es agua: "...quien tenga sed que venga a mí y beba"; es luz: "...yo soy la luz del mundo"; es vida, camino y verdad: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es por medio de Mí".
Recordemos que un Cordero se asienta en el centro de la Jerusalén Celeste y que en el Apocalipsis a Cristo se le designa siempre como el Cordero que con su sangre cumple la función salvadora. La acción del Cordero es pues solar, y luminosa y es asimilado por Guenon al dios védico del fuego Agni. Pasión, muerte y resurrección son los estados sucesivos y a la vez simultáneos del camino iniciático. Con el sacrificio se recrea el mundo, en virtud de que sacrificado y sacrificador se identifican entre sí y con el acto mismo del sacrificio. La sangre que surge del cuerpo sacrificado fecunda la tierra, que podríamos ver aquí como el corazón. Todos los mitos que hablan de un sacrificio en virtud del cual se recrea el mundo, como el mito de Atis entre los latinos, el de Adonis entre los griegos, el de Tammuz en la tradición de Oriente Medio, llamado el "Universalmente grande" y muchos otros hacen surgir de la tierra fecundada por la sangre un dios de finita perfección que a su vez es sacrificado y retornado así a la unidad primordial.
En los mitos este sacrificio toma forma de una castración de la parte viril de una diosa hermafrodita, como Cibeles en el mito de Atis que al ser castrada por Dionisio por orden del Olimpo emanó un chorro de sangre que fecundó la tierra de donde brotó una granada que al posarse sobre el regazo de Nana la fecundó, y de esta milagrosa concepción nació Atis, un ser de extraordinaria belleza que se castró en un ataque de locura provocado por Cibeles retornando así a la Unidad primordial de la cual había salido. La castración simboliza el dominio del mundo yetsirático por Atsiluth cuya sangre fecunda Asiyah para que renazca o se renueve cíclicamente lo manifestado. Pero todo ello no sería posible sin la "voluntad divina", designada en los mitos como "voluntad del mundo olímpico" y en la Biblia en el sentido de que Cristo vino a la tierra a cumplir la profecía, las Santas Escrituras, lo revelado por Dios, Su Ley. En el esoterismo hindú este hecho es relatado mediante el sacrificio de Purusha por los Devas que no son otra cosa que partes de él mismo. Es pues un autosacrificio; Cristo va voluntariamente a la pasión y muerte porque en él coinciden sacrificador y sacrificio pues es propio del Avatar descender al orden de lo manifestado, asumir la forma humana y mediante sacrificio restaurar el orden cíclico.
La Pascua celebra pues el misterio de la Redención en sus dos aspectos, muerte y resurrección. La muerte pascual la vive cíclicamente todo iniciado y forma parte de la simultaneidad en que acontecen los diferentes estados del ser.
La piedra bruta, imagen de la materia prima indiferenciada y del caos de los estados inferiores, es símbolo del grado de Aprendiz. Sobre esta piedra bruta, que bien podemos entender como el Aprendiz mismo, se emprenderá el camino de la Gran Obra. En nuestra Orden dos son las herramientas que han sido legadas para acometer en este grado la tarea; el mazo y el cincel.
El Mazo representa la voluntad con la que el Aprendiz golpeará y expulsará todos los aspectos psicológicos que han formado su personalidad individual: sueños, emociones, cargas, apegos, ilusiones, deben ser transformados en Voluntad Universal. Es la fuerza y la energía del Mazo la que golpea todos estos aspectos individuales en un ejercicio de certeza y de rigor.
El Cincel representa a la Inteligencia con la que el Aprendiz, una vez golpeadas sus asperezas individuales, empieza a moldear la piedra bruta, a través del discernimiento que separará lo sutil de lo denso y a dirigir con inteligencia la decisión de la voluntad.
El Mazo y el Cincel operan conjunta y simultáneamente en la piedra bruta.
El Mazo expulsa con voluntad y fuerza de la piedra las cuestiones individuales y el Cincel reintegra con discernimiento y belleza las cuestiones universales.
El desbastado y pulimento de la piedra bruta y la meditación permanente de este gesto simbólico, liberará al Aprendiz de sus ataduras individuales y psíquicas, y le conferirá más allá de los sueños la posibilidad de insertarse en una realidad de orden universal, la de real mediador entre cielo y tierra.Algunas consideraciones que dependen de los "tres vértices del triángulo iniciático" La fe, la esperanza y la caridad no son virtudes humanas. Son divinas, dones del Espíritu Santo, por eso son "teologales", o sea, que tienen que ver con el conocimiento de la Deidad, directo o indirecto. El orgullo, que por coagulante es individualizante, o viceversa, no puede acceder a ello, al referirse al cuadrado, o aún al cubo, pues éstos son limitativos respecto al círculo o a la esfera en lo tridimensional, siendo que, en lo no extenso, el centro es al contrario lo que contiene todas las partes, o todas las extensiones de él mismo, que están incluidas en él y que no son, si se quiere, sino las prolongaciones de su reducción a una imagen por la mente refleja e individual. No obstante, esa realidad a escuadra es la afirmación de una realidad que siempre coincide con otra tan sólo simbólicamente en un punto, que no es ni una ni otra, y que por tanto es y no es un punto, o que cuando pertenece a la verticalidad efectiva es porque ha reducido a sí toda la extensión horizontal que procede de su reflejo dual. La libertad. Este es el estado natural (o primordial) humano.
Todo lo que hace un pueblo tradicional es para ganar, conservar o mantener, su libertad, o sea, la libertad de los que (y de cada cual que) constituyen ese pueblo.
Los que poseen mayor grado de libertad son los metafísicos, o sea, los realizados espiritualmente, por el conocimiento efectivo de la Identidad Principial y metafísica, o sea por el conocimiento de la Totalidad, o sea del Todo, de la Posibilidad Universal, o Infinito, lo Nofinito.
Lo que nunca pasará, ni cambiará de forma, porque no depende del tiempo y no posee forma, lo que no impide su revelación, ya que al contrario ésta es la que (o lo que) constituye el Mundo o Cosmos Arquetípico. En ese caso el No Ser es más que el ser. Todo es mejor en tanto que No Ser, es más perfecto. El Ser es una de sus posibilidades, o aspectos. Fundamental, pues es a través de El que se ordena, o es, el Cosmos. El que no es sólo el producto de una afirmación 'positiva' sino el de asimismo una posibilidad 'negativa'.
El Ser, como Verbo, "que es Palabra en lo 'exterior' y Pensamiento en lo 'interior' " es formulación de sí mismo, o sea él mismo revelándose, es decir explicitándose y ocultándose, simultáneamente 'siendo' y 'no siendo', como el propio sol manifiesta, y también verdaderamente todos los planetas, o estrellas, luces directas del Logos. Cada una con cuatro planos de lectura, sin confusión.
El símbolo de la cruz (verticalhorizontal) es entonces íntegramente universal, y el símbolo del mundo, no el de la primera forma, que es el ternario, (o aún el binario devuelto a la unidad, de la que no ha salido), o sea la 'Inteligencia' universal. La Inteligencia como principio, reconocida o no reconocida, señalada o no, en el testimonio secreto del espíritu, o del alma del iniciado. Por lo que el rito es una audición, y es por eso que es un rito, o un símbolo en acción. Una realidad sólo conocida por Aquél que la ha inventado. Por "el que se inventa a símismo: Dios".
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