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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://rincon-bohemio.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Bienvenidos...</title><description/><link>https://rincon-bohemio.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>El mazo y el cincel</title><link>https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/102303-el-mazo-y-el-cincel.php</link><guid isPermaLink="true">https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/102303-el-mazo-y-el-cincel.php</guid><description><![CDATA[<h2 style="margin: 12pt 0cm 3pt"><span><u><em>El mazo y el cincel </em></u></span></h2><h2 style="margin: 12pt 0cm 3pt"><span><u><em></em></u></span></h2><p><span><em>La piedra bruta, imagen de la materia prima indiferenciada y del caos de los estados inferiores, es s&iacute;mbolo del grado de Aprendiz. Sobre esta piedra bruta, que bien podemos entender como el Aprendiz mismo, se emprender&aacute; el camino de la Gran Obra. </em></span><span><em>En nuestra Orden dos son las herramientas que han sido legadas para acometer en este grado la tarea; el mazo y el cincel. </em></span></p><p><span></span><span><em>El Mazo representa la voluntad con la que el Aprendiz golpear&aacute; y expulsar&aacute; todos los aspectos psicol&oacute;gicos que han formado su personalidad individual: sue&ntilde;os, emociones, cargas, apegos, ilusiones, deben ser transformados en Voluntad Universal. Es la fuerza y la energ&iacute;a del Mazo la que golpea todos estos aspectos individuales en un ejercicio de certeza y de rigor. </em></span></p><p><span></span><span><em>El Cincel representa a la Inteligencia con la que el Aprendiz, una vez golpeadas sus asperezas individuales, empieza a moldear la piedra bruta, a trav&eacute;s del discernimiento que separar&aacute; lo sutil de lo denso y a dirigir con inteligencia la decisi&oacute;n de la voluntad. </em></span></p><p><span></span><span><em>El Mazo y el Cincel operan conjunta y simult&aacute;neamente en la piedra bruta. </em></span></p><p><span></span><span><em>El Mazo expulsa con voluntad y fuerza de la piedra las cuestiones individuales y el Cincel reintegra con discernimiento y belleza las cuestiones universales. </em></span></p><p><span></span><span><em>El desbastado y pulimento de la piedra bruta y la meditaci&oacute;n permanente de este gesto simb&oacute;lico, liberar&aacute; al Aprendiz de sus ataduras individuales y ps&iacute;quicas, y le conferir&aacute; m&aacute;s all&aacute; de los sue&ntilde;os la posibilidad de insertarse en una realidad de orden universal, la de real mediador entre cielo y tierra.</em></span><span><em>Algunas consideraciones que dependen de los "tres v&eacute;rtices del tri&aacute;ngulo inici&aacute;tico" </em></span><span><em>La fe, la esperanza y la caridad no son virtudes humanas. Son divinas, dones del Esp&iacute;ritu Santo, por eso son "teologales", o sea, que tienen que ver con el conocimiento de la Deidad, directo o indirecto. </em></span><span><em>El orgullo, que por coagulante es individualizante, o viceversa, no puede acceder a ello, al referirse al cuadrado, o a&uacute;n al cubo, pues &eacute;stos son limitativos respecto al c&iacute;rculo o a la esfera en lo tridimensional, siendo que, en lo no extenso, el centro es al contrario lo que contiene todas las partes, o todas las extensiones de &eacute;l mismo, que est&aacute;n incluidas en &eacute;l y que no son, si se quiere, sino las prolongaciones de su reducci&oacute;n a una imagen por la mente refleja e individual. </em></span><span><em>No obstante, esa realidad a escuadra es la afirmaci&oacute;n de una realidad que siempre coincide con otra tan s&oacute;lo simb&oacute;licamente en un punto, que no es ni una ni otra, y que por tanto es y no es un punto, o que cuando pertenece a la verticalidad efectiva es porque ha reducido a s&iacute; toda la extensi&oacute;n horizontal que procede de su reflejo dual. </em></span><span><em>La libertad. Este es el estado natural (o primordial) humano. </em></span></p><p><span></span><span><em>Todo lo que hace un pueblo tradicional es para ganar, conservar o mantener, su libertad, o sea, la libertad de los que (y de cada cual que) constituyen ese pueblo.</em></span></p><p><span><em>&nbsp;Los que poseen mayor grado de libertad son los metaf&iacute;sicos, o sea, los realizados espiritualmente, por el conocimiento efectivo de la Identidad Principial y metaf&iacute;sica, o sea por el conocimiento de la Totalidad, o sea del Todo, de la Posibilidad Universal, o Infinito, lo No&shy;finito. </em></span></p><p><span><em>Lo que nunca pasar&aacute;, ni cambiar&aacute; de forma, porque no depende del tiempo y no posee forma, lo que no impide su revelaci&oacute;n, ya que al contrario &eacute;sta es la que (o lo que) constituye el Mundo o Cosmos Arquet&iacute;pico. </em></span><span><em>En ese caso el No Ser es m&aacute;s que el ser. Todo es mejor en tanto que No Ser, es m&aacute;s perfecto. El Ser es una de sus posibilidades, o aspectos. Fundamental, pues es a trav&eacute;s de El que se ordena, o es, el Cosmos. El que no es s&oacute;lo el producto de una afirmaci&oacute;n &#39;positiva&#39; sino el de asimismo una posibilidad &#39;negativa&#39;.</em></span></p><p><span><em>&nbsp;</em></span><span><em>El Ser, como Verbo, "que es Palabra en lo &#39;exterior&#39; y Pensamiento en lo &#39;interior&#39; " es formulaci&oacute;n de s&iacute; mismo, o sea &eacute;l mismo revel&aacute;ndose, es decir explicit&aacute;ndose y ocult&aacute;ndose, simult&aacute;neamente &#39;siendo&#39; y &#39;no siendo&#39;, como el propio sol manifiesta, y tambi&eacute;n verdaderamente todos los planetas, o estrellas, luces directas del Logos. Cada una con cuatro planos de lectura, sin confusi&oacute;n. </em></span></p><p><span></span><span><em>El s&iacute;mbolo de la cruz (vertical&shy;horizontal) es entonces &iacute;ntegramente universal, y el s&iacute;mbolo del mundo, no el de la primera forma, que es el ternario, (o a&uacute;n el binario devuelto a la unidad, de la que no ha salido), o sea la &#39;Inteligencia&#39; universal. La Inteligencia como principio, reconocida o no reconocida, se&ntilde;alada o no, en el testimonio secreto del esp&iacute;ritu, o del alma del iniciado. </em></span><span><em>Por lo que el rito es una audici&oacute;n, y es por eso que es un rito, o un s&iacute;mbolo en acci&oacute;n. Una realidad s&oacute;lo conocida por Aqu&eacute;l que la ha inventado. Por "el que se inventa a s&iacute;&shy;mismo: Dios".</em></span></p>]]></description><pubDate>Mon, 23 Oct 2006 00:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>Primavera y Pascua</title><link>https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/102302-primavera-y-pascua.php</link><guid isPermaLink="true">https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/102302-primavera-y-pascua.php</guid><description><![CDATA[<h2 style="margin: 12pt 0cm 3pt"><span><u><em>Primavera y Pascua </em></u></span></h2><h2 style="margin: 12pt 0cm 3pt"><span><u><em></em></u></span></h2><p><span><em>Asistimos estos d&iacute;as al nacimiento de la primavera, plenitud y exuberancia de las formas, florecimiento y derroche de luz. En la antigua Grecia, tras el equinoccio se rend&iacute;a culto a Dionisos y los iniciados se abandonaban, como la naturaleza misma, a una jubilosa embriaguez, la cual era considerada como un estado de aut&eacute;ntica posesi&oacute;n divina. </em></span></p><p><span></span><span><em>Esto contrasta radicalmente con la oscuridad y aparente lugubrez de la Semana Santa cristiana, su dramatismo y temporal abatimiento nos recuerdan las tinieblas que cubren necesariamente cualquier cambio de estado.</em></span></p><p><span><em>&nbsp;</em></span><span><em>El mas&oacute;n reconoce en ambos extremos la V&iacute;a, contempla su complementariedad viendo en la pasi&oacute;n concentrada en un punto de m&aacute;xima contradicci&oacute;n, el reposo, y en la muerte una expansi&oacute;n gozosa. </em></span></p><p><span></span><span><em>La pascua, "el paso", nos ense&ntilde;a el estrecho y a la vez inmensamente libre sendero del Amor. La plenitud y la extinci&oacute;n son una misma cosa. Los misterios de la vida, la muerte y la Resurrecci&oacute;n un &uacute;nico misterio. </em></span><span><em>Pascua quiere decir "pasaje o tr&aacute;nsito" en hebreo, y es innegable la resonancia simb&oacute;lica que estas palabras tienen para nosotros, pues aluden claramente a la idea de pasar o ir de un lugar a otro, que es el sentido que tambi&eacute;n tiene la iniciaci&oacute;n, concebida como paso o peregrinaci&oacute;n de las "tinieblas a la luz", o de la ignorancia de los principios y sus leyes universales al conocimiento y conformidad a ellos. Esta idea tambi&eacute;n est&aacute; presente en la masoner&iacute;a, y los distintos grados inici&aacute;ticos que conforman su estructura poseen "palabras de paso", gracias a las cuales y del conocimiento de lo que ellas significan, podemos ir "haciendo nuevos progresos" en la orden, los que han de coincidir necesariamente con nuestra propia realizaci&oacute;n interior. </em></span></p><p><span></span><span><em>En las tradiciones jud&iacute;a y cristiana, tan presentes en la masoner&iacute;a, la pascua constituye el rito por excelencia de la "renovaci&oacute;n", tanto en lo que se refiere al ciclo anual y c&oacute;smico (pues coincide con el equinoccio de Primavera y por tanto con la regeneraci&oacute;n de toda la naturaleza), como al espiritual, pues dicha "renovaci&oacute;n" no es otra cosa que el "paso" de un estado condicionado a otro verdaderamente libre e incondicionado. Y esto se vive a diferentes niveles de uno mismo durante el proceso inici&aacute;tico (sometido a las "disoluciones" y "coagulaciones" alqu&iacute;micas), pero siempre el resultado de ese "pasaje" representar&aacute; la liberaci&oacute;n de ciertos condicionamientos y limitaciones, hasta que se logre finalmente realizar la Unidad, y con ella la Liberaci&oacute;n total y permanente. </em></span><span><em>Por eso es importante, Queridos Hermanos, que nuestra Logia celebre esta noche la memoria del rito Pascual, y que adem&aacute;s ello coincida en unos momentos en que la propia Logia est&aacute; tambi&eacute;n en un proceso de "pasaje" y de "renovaci&oacute;n", al haberse cumplido un ciclo de ella misma y estar abri&eacute;ndose otro en el que nuevas posibilidades deber&aacute;n ser manifestadas y desarrolladas, siempre en el Nombre y a la Gloria del Sumo Arquitecto, lo que la har&aacute; progresar (y con ella a todos nosotros) en las "v&iacute;as que nos han sido trazadas". S&oacute;lo as&iacute; la Logia ser&aacute; un refugio en el que los Hermanos realizan sus trabajos y estudios "a cubierto" del mundo profano, amparados en las ideas que la Tradici&oacute;n nos transmite a trav&eacute;s de los s&iacute;mbolos y los ritos, y viviendo realmente lo que significa la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, que es, por cierto, mucho m&aacute;s que la simple "camarader&iacute;a". Y para ello es fundamental que cada uno sepa "el lugar y el sitio que le corresponde", pues ser&aacute; a partir de ah&iacute; que la Logia reflejar&aacute; verdaderamente la armon&iacute;a del orden c&oacute;smico, reflejo a su vez de la Belleza, la Inteligencia y la Sabidur&iacute;a del Gran Arquitecto del Universo.</em></span> </p><h2 style="margin: 12pt 0cm 3pt"><span><u><em>M&aacute;s sobre la Pascua </em></u></span></h2><h2 style="margin: 12pt 0cm 3pt"><span></span></h2><p><span><em>Pascua, en hebreo Pesah, significa "pasar m&aacute;s all&aacute;". El pueblo hebreo hab&iacute;a heredado de los pueblos n&oacute;madas el rito de la pascua, mediante el cual se actualizaba la renovaci&oacute;n c&iacute;clica del cosmos y la partida de los reba&ntilde;os hacia los pastos de verano el d&iacute;a siguiente al plenilunio del primer mes lunar despu&eacute;s del equinoccio de primavera.</em></span></p><p><span><em>&nbsp;Los primog&eacute;nitos del reba&ntilde;o eran inmolados esa misma noche y su sangre esparcida sobre las caba&ntilde;as, como acto de purificaci&oacute;n y salvaguarda contra los peligros que amenazaban a la comunidad. Despu&eacute;s en comida ritual se inger&iacute;a la carne de los corderos y se danzaba saltando ritualmente como figuraci&oacute;n del "pasar m&aacute;s all&aacute;". Era una fiesta pues de "tr&aacute;nsito" y consiguientemente de renovaci&oacute;n c&iacute;clica del cosmos. </em></span><span><em>Fue, coincidiendo con la fiesta de la pesah , que el pueblo elegido de Dios, abandon&oacute;, por mandato de &Eacute;ste, Egipto. </em></span></p><p><span><em>El acontecimiento se relata en el Exodo con el anuncio de la d&eacute;cima plaga que sufrir&aacute; el pueblo de Egipto como sigue: </em></span><span><em>"Dijo YHVH a Mois&eacute;s y Aar&oacute;n en el pa&iacute;s de Egipto: Este mes ser&aacute; para vosotros el comienzo de los meses (...) el d&iacute;a diez de este mes tomar&aacute; cada uno para s&iacute; una res de ganado menor (...) el animal ser&aacute; sin defecto, macho, de un a&ntilde;o (...) lo guardar&eacute;is hasta el d&iacute;a catorce de este mes y toda la asamblea de la comunidad de los israelitas lo inmolar&aacute; entre dos luces. Luego tomar&aacute;n la sangre y untar&aacute;n las dos jambas y el dintel de la casa donde lo coman. En aquella misma noche tomar&aacute;n la carne. La comer&aacute;n asada, al fuego, con &aacute;zimos y con hierbas amargas (...) no dejar&eacute;is nada para ma&ntilde;ana, lo que sobre al amanecer lo quemar&eacute;is (...) as&iacute; lo habr&eacute;is de comer: ce&ntilde;idas vuestras cinturas, calzados vuestros pies y el bast&oacute;n en vuestras manos; y lo comer&eacute;is de prisa. Es pascua de YHVH. Yo pasar&eacute; esta noche por la tierra de Egipto y herir&eacute; a todos los primog&eacute;nitos del pa&iacute;s de Egipto (...) la sangre ser&aacute; vuestra se&ntilde;al en las casas donde mor&aacute;is, cuando yo vea la sangre pasar&eacute; de largo entre vosotros, y no habr&aacute; entre vosotros plaga exterminadora (...) este ser&aacute; un d&iacute;a memorable para vosotros, y lo celebrar&eacute;is como fiesta en honor de YHVH de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Decretar&eacute;is que sea fiesta para siempre." </em></span><span><em>YHVH hizo caer la d&eacute;cima plaga sobre Egipto al permitir as&iacute; la salvaci&oacute;n del pueblo de Israel en ocasi&oacute;n de la Pesah. </em></span></p><p><span><em>Asimismo Cristo muri&oacute; en ocasi&oacute;n de la Pesah. La Pascua jud&iacute;a preparaba as&iacute; la Pascua Cristiana: Cristo, Cordero de Dios, es inmolado en la Cruz y comido en la Cena en la Pascua Jud&iacute;a, lo que es la Semana Santa. Trae as&iacute; la salvaci&oacute;n del mundo (su renovaci&oacute;n c&iacute;clica), y este acto de redenci&oacute;n se convierte en el centro de la liturgia cristiana y se torna en el dogma fundamental de la fe. </em></span></p><p><span><em>Al igual que los corderos inmolados en sacrificio, a los cuales no se les deb&iacute;a quebrantar ning&uacute;n hueso, s&oacute;lo fue herido, y de la herida brot&oacute; sangre y agua, cumpli&eacute;ndose as&iacute; las escrituras y la palabra de YHVH, como relata el Bautista quien tambi&eacute;n dice "He aqu&iacute; el Cordero de Dios, he aqu&iacute; el que quita los pecados del mundo." </em></span><span><em>Pero a diferencia del cordero hebreo el Cordero de Dios, sacrificado en la Pascua Cristiana, resucita de la muerte y trae consigo la salvaci&oacute;n del mundo: Cristo es el man&aacute;: "... el pan de Dios que baja del cielo y da la vida al mundo"; es agua: "...quien tenga sed que venga a m&iacute; y beba"; es luz: "...yo soy la luz del mundo"; es vida, camino y verdad: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es por medio de M&iacute;". </em></span></p><p><span><em>Recordemos que un Cordero se asienta en el centro de la Jerusal&eacute;n Celeste y que en el Apocalipsis a Cristo se le designa siempre como el Cordero que con su sangre cumple la funci&oacute;n salvadora. La acci&oacute;n del Cordero es pues solar, y luminosa y es asimilado por Guenon al dios v&eacute;dico del fuego Agni. </em></span><span><em>Pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n son los estados sucesivos y a la vez simult&aacute;neos del camino inici&aacute;tico. Con el sacrificio se recrea el mundo, en virtud de que sacrificado y sacrificador se identifican entre s&iacute; y con el acto mismo del sacrificio. La sangre que surge del cuerpo sacrificado fecunda la tierra, que podr&iacute;amos ver aqu&iacute; como el coraz&oacute;n. Todos los mitos que hablan de un sacrificio en virtud del cual se recrea el mundo, como el mito de Atis entre los latinos, el de Adonis entre los griegos, el de Tammuz en la tradici&oacute;n de Oriente Medio, llamado el "Universalmente grande" y muchos otros hacen surgir de la tierra fecundada por la sangre un dios de finita perfecci&oacute;n que a su vez es sacrificado y retornado as&iacute; a la unidad primordial. </em></span></p><p><span><em>En los mitos este sacrificio toma forma de una castraci&oacute;n de la parte viril de una diosa hermafrodita, como Cibeles en el mito de Atis que al ser castrada por Dionisio por orden del Olimpo eman&oacute; un chorro de sangre que fecund&oacute; la tierra de donde brot&oacute; una granada que al posarse sobre el regazo de Nana la fecund&oacute;, y de esta milagrosa concepci&oacute;n naci&oacute; Atis, un ser de extraordinaria belleza que se castr&oacute; en un ataque de locura provocado por Cibeles retornando as&iacute; a la Unidad primordial de la cual hab&iacute;a salido. La castraci&oacute;n simboliza el dominio del mundo yetsir&aacute;tico por Atsiluth cuya sangre fecunda Asiyah para que renazca o se renueve c&iacute;clicamente lo manifestado. Pero todo ello no ser&iacute;a posible sin la "voluntad divina", designada en los mitos como "voluntad del mundo ol&iacute;mpico" y en la Biblia en el sentido de que Cristo vino a la tierra a cumplir la profec&iacute;a, las Santas Escrituras, lo revelado por Dios, Su Ley. En el esoterismo hind&uacute; este hecho es relatado mediante el sacrificio de Purusha por los Devas que no son otra cosa que partes de &eacute;l mismo. Es pues un auto&shy;sacrificio; Cristo va voluntariamente a la pasi&oacute;n y muerte porque en &eacute;l coinciden sacrificador y sacrificio pues es propio del Avatar descender al orden de lo manifestado, asumir la forma humana y mediante sacrificio restaurar el orden c&iacute;clico. </em></span></p><p><span></span><em><span>La Pascua</span><span> celebra pues el misterio de la Redenci&oacute;n en sus dos aspectos, muerte y resurrecci&oacute;n. La muerte pascual la vive c&iacute;clicamente todo iniciado y forma parte de la simultaneidad en que acontecen los diferentes estados del ser.</span></em></p>]]></description><pubDate>Mon, 23 Oct 2006 00:30:00 +0000</pubDate></item><item><title>La plomada y el nivel</title><link>https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/102301-la-plomada-y-el-nivel.php</link><guid isPermaLink="true">https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/102301-la-plomada-y-el-nivel.php</guid><description><![CDATA[<h2 style="margin: 12pt 0cm 3pt"><span><u><em>La plomada y el nivel </em></u></span></h2><h2 style="margin: 12pt 0cm 3pt"><span><u></u></span>&nbsp;</h2><span><em>Pudiera parecer en un primer acercamiento que estos elementos constructivos de tanta importancia en Masoner&iacute;a son s&oacute;lo especificaciones a un nivel literal de unos s&iacute;mbolos de orden m&aacute;s elevado, la vertical y la horizontal, de los cuales derivan y a los que se vienen a superponer desde fuera, llegando incluso a enmascarar su imagen sint&eacute;tica. </em></span><span><em>Esto no es as&iacute;. La simb&oacute;lica estudia los diferentes s&iacute;mbolos, al mismo tiempo que observa su interacci&oacute;n y complementariedad; dichas relaciones conforman grupos o familias dentro de las cuales cada s&iacute;mbolo centra la atenci&oacute;n en un aspecto determinado, arrojando luz sobre los dem&aacute;s. </em></span><span><em>En el caso de la vertical, la idea de axis o eje se ve enriquecida desde distintos &aacute;ngulos. La escalera pone &eacute;nfasis en la movilidad de energ&iacute;as, el descenso del flujo espiritual y el ascenso a trav&eacute;s de los distintos estados del ser. La columna nos habla del soporte necesario para el sostenimiento del edificio, de la uni&oacute;n entre lo alto y lo bajo. El &aacute;rbol lo hace de la jerarqu&iacute;a, plasmada en sus distintas partes: ra&iacute;z, tronco y copa. La espada y la lanza, desde una perspectiva guerrera redundan en la imagen masculina de la acci&oacute;n esencial sobre la pasividad substancial. Todos ellos ven en la vertical, lo espiritual y celeste. Lo mismo ocurre por otro lado con los s&iacute;mbolos que bajo diferentes prismas, nos hablan de la horizontal como lo material y terrestre. </em></span><span><em>Esta riqueza de im&aacute;genes y v&iacute;nculos propicia el despertar, en quien los contempla, de la parcela af&iacute;n dentro de s&iacute;, por identificaci&oacute;n entre el conocedor y lo conocido. Es precisamente con el reconocimiento de estas chispas o luces que se va configurando el itinerario de la periferia al centro; v&iacute;a que cada cual va trazando al mismo tiempo que la sigue, dise&ntilde;ada por &eacute;l y para &eacute;l, y que siendo diferente a todas las dem&aacute;s &shy;sobre todo al comienzo cuando elige las voces que parecen hablarle desde m&aacute;s cerca&shy; se van haciendo progresivamente m&aacute;s pr&oacute;ximas dado que conducen a un mismo fin. </em></span><span><em>Dicho esto conviene subrayar que estas correspondencias y analog&iacute;as no deben confundirse con an&aacute;lisis detallados ni desembocar en sistema alguno, lo que aqu&iacute; se contempla es algo vivo, la misma vida y no su fijaci&oacute;n caricaturesca. Estamos demasiado acostumbrados a estancar lo que fluye, a compartimentar y fosilizar, haci&eacute;ndonos impermeables a la verdadera naturaleza de las cosas y a su mensaje. </em></span><span><em>Toda imagen simb&oacute;lica en &uacute;ltima instancia puede asimilarse a la figura geom&eacute;trica que representa, o lo que es lo mismo a un n&uacute;mero, y a partir de &eacute;ste a la unidad, de donde procede y desde la cual toda divisi&oacute;n, incluso la de la primera polaridad, es ilusoria. Pero esta verdad de orden metaf&iacute;sico, que considera al Principio desde el Principio mismo, no excluye que desde la manifestaci&oacute;n todo s&iacute;mbolo tenga su raz&oacute;n de ser en cada plano de lectura y concretamente en el que se materializa, donde a trav&eacute;s de los sentidos percibimos su car&aacute;cter singular y comienza el m&aacute;gico recorrido antes aludido. </em></span><span><em>En el caso de la plomada y el nivel es a trav&eacute;s del rito constructivo, fundamento de nuestra Orden, que la vertical y la horizontal se ofrecen para la meditaci&oacute;n. </em></span><span><em>La plomada o perpendicular consiste en una pieza de plomo que pende al final de un hilo, y aprovechando la fuerza de la gravedad marca la l&iacute;nea vertical. La tensi&oacute;n entre ambos extremos refleja la teor&iacute;a hind&uacute; de los tres "gunas", cualidades esenciales presentes en todos los seres; aqu&iacute; "tamas" viene expresado por el plomo, el m&aacute;s pesado de los metales, y su tendencia descendente hacia los estados inferiores. En oposici&oacute;n "sattwa" nos muestra la direcci&oacute;n a trav&eacute;s de la cual el plomo, mediante sucesivas transmutaciones est&aacute; llamado a ascender hasta su definitiva conversi&oacute;n en oro. La proyecci&oacute;n de ese eje dentro de s&iacute;, da al iniciado la noci&oacute;n de rectitud y le permite rescatar el verdadero sentido de palabras como integridad, nobleza o virilidad, que en nuestros d&iacute;as se han vuelto insignificantes, o lo que es peor se entienden como algo externo, ligado a determinadas formas que encubren lo opuesto de lo que aparentan y tienen por tanto la marca de la falsedad. La aut&eacute;ntica virilidad es pues interna y se refiere a lo espiritual. Cuando un profano solicita su ingreso en la Masoner&iacute;a debe ser antes "aplomado", operaci&oacute;n an&aacute;loga a la que cada mas&oacute;n efect&uacute;a a cada momento consigo mismo, observando la distancia existente entre su centro y el centro del estado de ser; su libertad vendr&aacute; expresada por saber alejar las fuerzas centr&iacute;fugas que le llevan a la dispersi&oacute;n y a la identificaci&oacute;n con lo que deviene, y por un saberse sumar a las energ&iacute;as que le remiten al centro, la Unidad entera y sin par. </em></span><span><em>En la Logia, el 2&ordm; V. gobierna por la plomada y es el responsable directo de la instrucci&oacute;n de los HH. Aprendices, es pues desde los mismos cimientos que la construcci&oacute;n del Templo debe elevarse con rectitud, sin una base perfectamente orientada hacia lo m&aacute;s alto no hay crecimiento posible. El 1er. V. gobierna por el nivel y es el responsable directo de la instrucci&oacute;n de los HH. Compa&ntilde;eros. En este grado, el iniciado, pasando de la perpendicular al nivel, expresa su realizaci&oacute;n a partir del conocimiento de la actividad celeste, es decir que puede plasmar en la horizontal de su acci&oacute;n vital, "rajas" en la tradici&oacute;n hind&uacute;, la vertical intuida. </em></span><span><em>El nivel es en realidad una plomada suspendida del v&eacute;rtice de una estructura. Su funci&oacute;n es marcar la horizontal, pero para ello es preciso que la vertical cruce el punto medio de su base, es decir el nivel no s&oacute;lo presupone la plomada, sino que la contiene y es su resultado. Es imposible saber si una recta es realmente horizontal por ella misma, puede parecerlo y estar sin embargo sesgada, inclinada hacia cualquier aspecto o tendencia particular; la &uacute;nica forma de verificar su horizontalidad es comprobando que la plomada la atraviesa por su punto medio, es decir por su centro, fecund&aacute;ndola y haci&eacute;ndola por tanto generosa y bella, reflejo de la Verdad. </em></span><span><em>El mas&oacute;n se expresar&aacute; pues siendo consciente del eje que le anima, aspirando a realizar la uni&oacute;n de ambos instrumentos, s&iacute;ntesis que de hecho s&oacute;lo realiza la escuadra perfecta, atributo del V. M., centro cr&iacute;stico de la cruz donde se resuelven las expresiones y las tensiones, morada de la Paz y el Silencio.</em></span>]]></description><pubDate>Mon, 23 Oct 2006 00:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>Eres la fuente</title><link>https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/102001-eres-la-fuente.php</link><guid isPermaLink="true">https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/102001-eres-la-fuente.php</guid><description><![CDATA[<strong>Eres la Fuente</strong> <div><br /></div><strong>Nadie te da nada, t&uacute; eres la fuente.<br />Vas a recibir lo que des.<br />Das quien est&aacute;s siendo, pues esto te est&aacute;s dando.<br />&nbsp;<br />Lo que est&aacute;s dando, es lo que est&aacute;s siendo. <br />Lo que est&aacute;s recibiendo, es lo que est&aacute;s siendo.<br />Lo que est&aacute;s siendo en relaci&oacute;n a otros,<br />es lo que est&aacute;s experimentando.<br />&nbsp;<br />A qui&eacute;n te est&aacute;s dando?<br />A qui&eacute;n est&aacute;s recibiendo?<br />A qui&eacute;n est&aacute;s experimentando? <br />&nbsp;<br />El estado del ser que elijas experimentar<br />en relaci&oacute;n a otros ser&aacute; la causa<br />de lo que&nbsp; TU MISMO experimentes.<br />&nbsp;<br />El ser que decidas manifestar, ser&aacute; lo que la vida te dar&aacute;.<br />El ser elegido es el pedido y tu experiencia es la respuesta <br />del universo a tu pedido.<br />&nbsp;<br />Nadie puede ingresar en tu mundo interior.<br />Lo que seas en relaci&oacute;n a los otros ser&aacute;n contigo.<br />Es el ser que experimentar&aacute;s.<br />&nbsp;<br />La ilusi&oacute;n te hace creer que te relacionas con otros <br />Pero eso no es posible.<br />En todo momento te relacionas contigo mismo<br />en presencia de otros.<br />&nbsp;<br />A qui&eacute;n te est&aacute;s dando en presencia del otro?<br />A qui&eacute;n est&aacute;s recibiendo en presencia del otro?<br />A qui&eacute;n est&aacute;s experimentando en presencia del otro? <br />&nbsp;<br />La vida siempre te dar&aacute; lo que decidas ser.<br />No importa con quienes te relaciones, tuya ser&aacute; la experiencia.<br />&nbsp;<br />En todo momento est&aacute;s eligiendo y decidiendo,<br />manifestar, crear y experimentar, <br />alg&uacute;n aspecto de tu ser. <br />Y son tus aparentes relaciones con los dem&aacute;s,<br />las que te permiten conocerte a ti mismo, <br />en tu propia experiencia.<br />&nbsp;<br />S&oacute;lo existe una relaci&oacute;n, es la relaci&oacute;n contigo mismo.<br />Los otros y los acontecimientos son&nbsp; &aacute;ngeles y milagros, <br />convocados por ti mismo<br />En tu camino de realizaci&oacute;n, en tu sendero hacia tu ser real.<br />&nbsp;<br />Siempre se te di&oacute; lo que has pedido y<br />en todo momento pediste al aspecto de tu ser<br />que decidiste manifestar.<br />&nbsp;<br />Al final del camino, cuando finalice este cap&iacute;tulo<br />del libro de tu vida<br />Nuevamente ser&aacute;s conciente de la inocencia absoluta,<br />de quienes te acompa&ntilde;aron y ver&aacute;s que ellos<br />te permitieron cumplir con tu anhelo jam&aacute;s imaginado. <br />La posibilidad de experimentar tus aspectos m&aacute;s elevados.<br />Ver&aacute;s que ellos cumplieron con todos los pactos acordados,<br />que te llevaron muchas veces a experimentar tus aspectos <br />m&aacute;s bajos y as&iacute; hacer f&iacute;sicamente posible que <br />te manifiestes concientemente.<br />&nbsp;<br />La gran justicia te ser&aacute; revelada, cuando seas capaz de ver,<br />que nadie jam&aacute;s te da&ntilde;&oacute; y que todos los da&ntilde;os recibidos,<br />fueron por ti imaginados, creados y experimentados.<br />&nbsp;<br />Similarmente y ante tu sorpresa, tambi&eacute;n sabr&aacute;s que<br />aquellos dolores y sufrimientos <br />con los que tu cre&iacute;as da&ntilde;ar a otros<br />Fueron tambi&eacute;n fruto de tu propia imaginaci&oacute;n.<br />Porque lo que es para ti, es exactamente igual para tus hermanos <br />Todo dolor y sufrimiento padecido,<br />fueron por ellos imaginados, creados y experimentados.<br />&nbsp;<br />Y sabr&aacute;s que todo el da&ntilde;o, s&oacute;lo puede ser auto-inflingido.<br />Y tambi&eacute;n sabr&aacute;s que el amor que escatimaste<br />a ti mismo te lo quitaste. <br />&nbsp;<br />A&uacute;n el miedo m&aacute;s intenso, el dolor m&aacute;s profundo,<br />la traici&oacute;n m&aacute;s artera, la ofensa menos esperada, <br />la agresi&oacute;n m&aacute;s hiriente,<br />en fin el infierno m&aacute;s temido.<br />Fueron todas magn&iacute;ficas expresiones por ti elegidas. <br />A&uacute;n cuando t&uacute; siempre en estos casos hayas elegido<br />experimentar otro aspecto de tu ser<br />La creencia que fueron "otros", los "verdaderos" causantes<br />de tanta injusticia y sufrimiento en tu propio interior. <br />&nbsp;<br />No amigo mio,<br />Nunca han existido ni existir&aacute;n injusticias en el plan<br />perfecto de la vida.<br />Pero si es posible que las hayas imaginado cuando <br />has ca&iacute;do en la ilusi&oacute;n y el espej&iacute;smo de los<br />planos inferiores de conciencia. <br />&nbsp;<br />Al final de camino te ver&aacute;s como lo que siempre fuiste<br />y ser&aacute;s el creador absoluto y libre de todas tus experiencias.<br />&nbsp;<br />Y cuando veas tu vida, a la luz de esta conciencia m&aacute;s elevada.<br />Sentir&aacute;s una compasi&oacute;n enorme por ti mismo y <br />desear&aacute;s haber evitado tanto dolor y sufrimiento.<br />Entonces pedir&aacute;s, suplicar&aacute;s, implorar&aacute;s,<br />una nueva oportunidad.<br />&nbsp;<br />Tu tambi&eacute;n me pediste que cuando te olvidaras de todo esto,<br />y el olvido fueta parte de tu propio plan, <br />en alg&uacute;n momento te enviara algo que te ayudara a recordar.<br />Bueno hijo mio, en este acto estoy cumpliendo con mi parte.<br />&nbsp;<br />Ahora, si tu lo dispones, tienes una nueva oportunidad,<br />de recordar y utilizar la vida f&iacute;sica, <br />para conocerte a ti mismo en tus aspectos m&aacute;s elevados.<br />As&iacute; como lo so&ntilde;aste antes de volver.<br />&nbsp;<br />Como siempre, el acuerdo sigue siendo el mismo:<br />Tu pides y Yo concedo, exactamente lo que tu pides.<br />&nbsp;<br />Qu&eacute; me pedir&aacute;s el pr&oacute;ximo momento? <br />y en el siguiente?<br />y en el siguiente?<br />&nbsp;<br />No te preocupes por mi parte<br />simplemente s&eacute; conciente de la tuya, <br />y cuando te sientas nuevamente perdido recurre a mi,<br />que te contestar&eacute; a&uacute;n antes de que me llames. <br />&nbsp;<br />Siempre viajo contigo, aunque no siempre lo notes.<br />No es posible que est&eacute;s solo.<br />Si es posible que creas que lo est&aacute;s.<br />&nbsp;<br />Querr&aacute;s volver con tu nueva conciencia expandida,<br />a vivir nuevamente en el plano de la vida manifestada. <br />Para poner en acci&oacute;n tu gran recuerdo,<br />volver para experimentar en relaci&oacute;n a otros<br />tu amor m&aacute;s pleno, incondicional e intenso<br />&nbsp;que seas capaz de imaginar.<br />&nbsp;<br />Sabr&aacute;s que el amor es y ser&aacute; tu verdadera esencia. <br />Y no parar&aacute;s hasta experimentarlo y sentirlo.<br />De pronto ser&aacute;s conciente que todas las experiencias pasadas<br />s&iacute; tuvieron un sentido muy amoroso, el de ayudarte a recordar,<br />a trav&eacute;s de las experiencias f&iacute;sicas de muchos otros aspectos <br />de tu ser, que la opci&oacute;n m&aacute;s elevada y verdadera es<br />el AMOR.<br />&nbsp;<br />As&iacute; abrazar&aacute;s todo lo que hayas experimentado,<br />el miedo m&aacute;s intenso, el dolor m&aacute;s profundo, la traici&oacute;n m&aacute;s artera,<br />la agresi&oacute;n m&aacute;s hiriente, en fin el infierno m&aacute;s temido. <br />&nbsp;<br />Y tu pedido como siempre te ser&aacute; concedido.<br />Se te dar&aacute; la oportunidad tan ansiada.<br />Y es por eso hijo m&iacute;o, que te encuentras nuevamente,<br />en este tiempo, en este lugar, en este cuerpo, <br />rodeado de estos seres. <br />Tuyo fue el dise&ntilde;o completo de tu vuelta,<br />asi como lo pediste, asi fue dado.<br />&nbsp;<br />Por ahora me despido, aunque eso no es posible.<br />Porque s&oacute;lo se despiden los que se separan,<br />y eso no es un estado en el que podemos estar tu y yo. <br />&nbsp;<br />Con AMOR<br />TU YO SOY</strong>]]></description><pubDate>Fri, 20 Oct 2006 00:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>Ante un caso imposible</title><link>https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/101004-ante-un-caso-imposible.php</link><guid isPermaLink="true">https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/101004-ante-un-caso-imposible.php</guid><description><![CDATA[<div><div><strong><img src="https://rincon-bohemio.blogia.com/upload/externo-60b98eff991e688262a0709033924745.jpg" border="0" width="56" height="40" align="baseline" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em> Ante un caso imposible</em></strong></div><div></div><div><strong><em>&iquest;Hace tiempo que tus esperanzas ya est&aacute;n totalmente perdidas?.&nbsp;&nbsp; &iquest;Ya transcurri&oacute; el plazo en que todo pod&iacute;a haberse solucionado?.&nbsp; &iquest;Qu&eacute; es lo que te queda ante un caso imposible?</em></strong></div><div><strong><em>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ORAR</em></strong></div><div></div><div><strong><em>Hazlo y en su tiempo ver&aacute;s resultados; incluso recibir&aacute;s m&aacute;s de lo que esperas.&nbsp; Dios es capaz de hacer m&aacute;s all&aacute; de lo que t&uacute; puedes imaginar.&nbsp;&nbsp;R</em></strong><strong><em>ecuerda que para Dios todo tiene soluci&oacute;n.<br /><br />Cuando toda esperanza est&aacute; perdida es el momento para echar a andar la fe en el Dios que todo lo puede.&nbsp; Haz una lista de tus imposibles y ora persistentemente por ellos sin dudar.&nbsp; Ora creyendo en las promesas que Dios te ha escrito en su Palabra y descansa en ellas.</em></strong></div><div></div><div><strong><em>Para Dios nunca es tarde.&nbsp;&nbsp;Decl&aacute;ralo&nbsp;y aunque se demore por un tiempo, no le des cabida a la desilusi&oacute;n ni a la tristeza, pues lo que esperas llegar&aacute; a ti, no sin antes que tu fe haya madurado como ha de madurar.&nbsp; Aunque ahora no vislumbres nada, declara que as&iacute; ser&aacute;.&nbsp; Declara&nbsp;que despu&eacute;s de una larga noche, el sol saldr&aacute;.</em></strong></div><div></div><div><strong><em>"NO LE DIGAS A DIOS CU&Aacute;N GRANDE ES TU PROBLEMA".&nbsp;&nbsp;&iexcl;DILE A TU PROBLEMA CU&Aacute;N GRANDE ES TU DIOS!&nbsp; ENCOMIENDA A DIOS TU CAMINO, CONF&Iacute;A EN &Eacute;L, Y &Eacute;L HAR&Aacute;.</em></strong></div><div></div><div><strong><em>Y no te olvides al empezar&nbsp;el d&iacute;a; </em></strong></div><div></div><div><strong><em><img src="https://rincon-bohemio.blogia.com/upload/externo-7109b965a8dddfc0a3ef0e98419af964.jpg" border="0" width="16" height="16" align="baseline" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dar gracias por despertar<br /><img src="https://rincon-bohemio.blogia.com/upload/externo-7109b965a8dddfc0a3ef0e98419af964.jpg" border="0" width="16" height="16" align="baseline" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dar gracias por tu cuerpo saludable<br /><img src="https://rincon-bohemio.blogia.com/upload/externo-7109b965a8dddfc0a3ef0e98419af964.jpg" border="0" width="16" height="16" align="baseline" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dar gracias por tu mente activa<br /><img src="https://rincon-bohemio.blogia.com/upload/externo-7109b965a8dddfc0a3ef0e98419af964.jpg" border="0" width="16" height="16" align="baseline" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dar gracias por tu vista sana<br /><img src="https://rincon-bohemio.blogia.com/upload/externo-7109b965a8dddfc0a3ef0e98419af964.jpg" border="0" width="16" height="16" align="baseline" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dar gracias por tu coraz&oacute;n que late<br /><img src="https://rincon-bohemio.blogia.com/upload/externo-7109b965a8dddfc0a3ef0e98419af964.jpg" border="0" width="16" height="16" align="baseline" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dar gracias porque Dios te cuida</em></strong></div><div></div><div><strong><em>Y&nbsp;luego de eso, pide lo que necesites.&nbsp; Ver&aacute;s que no hay mucho m&aacute;s que pedir.&nbsp; &iexcl;Tenemos tanto y agradecemos tan poco!&nbsp; Dec&iacute;dete a vivir tal y como eres y con lo que tienes, y siempre da las gracias por lo que tienes, antes de pedir lo que necesitas.</em></strong></div><div></div><div><strong><em>Y si deseas terminar con una bella Oraci&oacute;n de Fe; te invito a que eleves al cielo esta bella oraci&oacute;n con todo el amor que pueda salir de tu coraz&oacute;n:</em></strong></div><div></div><div><strong><em>"Se&ntilde;or Jes&uacute;s, vengo ante ti, tal como soy. Me arrepiento de todos mis pecados y te pido perd&oacute;n por todos&nbsp;ellos.&nbsp; Renuncio a todo contacto con lo oculto en el que yo haya participado conciente o inconscientemente buscando la gu&iacute;a, el poder, el conocimiento o la sanidad.&nbsp; En tu nombre, perdono a todos los que me han ofendido (tr&aacute;elos a todos a la oraci&oacute;n).&nbsp; Entrego a ti todo mi ser, te abro las puertas de mi coraz&oacute;n, te invito a entrar en mi vida y te acepto como mi &uacute;nico Se&ntilde;or, Dios y Salvador.&nbsp; S&aacute;name, c&aacute;mbiame, fortal&eacute;ceme en cuerpo, alma y esp&iacute;ritu.&nbsp; Ven Se&ntilde;or Jes&uacute;s, c&uacute;breme con tu preciosa sangre y ll&eacute;name con tu Santo Esp&iacute;ritu.</em></strong></div><div></div><div><strong><em>AM&Eacute;N</em></strong></div><div><strong></strong></div><div><strong></strong></div></div><div><strong><em><img src="https://rincon-bohemio.blogia.com/upload/externo-6c13a1f7e552ad13ac9f423031c553bf.jpg" border="0" width="43" height="44" align="baseline" />&nbsp;&nbsp;&nbsp; AMO LAS COSAS IMPOSIBLES</em><div><div><div><strong></strong></div><div><strong><em>Amo los sue&ntilde;os imposibles, <br />lo que es fuera de lo com&uacute;n; <br />lo que son para mis ojos miopes invisibles, <br />lo tangible por la fe e impalpable a&uacute;n. </em></strong></div><div><br /><strong><em>Amo el volar alto en sue&ntilde;os y v&eacute;rtigos, <br />el creer que los milagros existen, <br />en los invisibles que me rodean, en los v&aacute;stagos <br />que en mi imaginaci&oacute;n crecen, que al c&aacute;lculo resisten. </em></strong></div><div><br /><strong><em>Amo el ser creyente en los dichos de mi Dios, <br />amo sus promesas de prodigio y milagros, <br />de salvar el mundo s&oacute;lo por sus medios; <br />aunque signifique renuncias, contrastes y peligros. </em></strong></div><div><br /><strong><em>Amo a mi Dios y su revelada Palabra,<br />el so&ntilde;ar con vivir lo que sus llamados vivieron. <br />el ver la realidad de sus promesas en su obra, <br />con todo el bagaje de dones y ministerios, <br />que sus primeros disc&iacute;pulos tuvieron. </em></strong></div><div></div><div><strong><em>&iexcl;Amo las cosas a&uacute;n invisibles,<br />a los que sue&ntilde;an con imposibles; <br />porque hay realidad m&aacute;s real que mis realidades! <br />&iexcl;Amo a mi DIOS de imposibles!!!&nbsp;</em></strong></div></div></div></strong></div>]]></description><pubDate>Tue, 10 Oct 2006 01:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>El car&#xE1;cter y el mejoramiento personal</title><link>https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/101003-el-caracter-y-el-mejoramiento-personal.php</link><guid isPermaLink="true">https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/101003-el-caracter-y-el-mejoramiento-personal.php</guid><description><![CDATA[<div><strong><em>El car&aacute;cter y&nbsp;el mejoramiento&nbsp;personal</em></strong></div><div><ul><br /><li><em>La puerta del cambio<br /></em></li><li><em>Un nuevo modo de ver las cosas<br /></em></li><li><em>Saber usar los propios recursos<br /></em></li><li><em>Dos modos de plantear las cosas<br /></em></li><li><em>El atractivo de la virtud y del bien<br /></em></li><li><em>El riesgo de la lentitud<br /></em></li><li><em>La fuerza de la educaci&oacute;n<br /></em></li></ul><br /><br /><em><strong>La puerta del cambio</strong><br /><br />Aquel chico ten&iacute;a catorce a&ntilde;os y se puede decir que era un aut&eacute;ntico desastre. Ten&iacute;a un car&aacute;cter muy dif&iacute;cil y una apat&iacute;a impresionante. Apenas atend&iacute;a en clase, y luego en su casa estudiaba menos a&uacute;n. Parec&iacute;a no tener ilusi&oacute;n por nada, suspend&iacute;a habitualmente un mont&oacute;n de asignaturas, y sus padres estaban desesperados. <br /><br />Recuerdo que sus profesores coment&aacute;bamos con preocupaci&oacute;n el caso, sin duda el m&aacute;s problem&aacute;tico del curso: apenas escuchaba los consejos que se le daban, nadie sab&iacute;a bien qu&eacute; hacer con &eacute;l. Todo parec&iacute;a indicar que aquel chico estaba destinado al m&aacute;s negro de los futuros. <br /><br />El caso es que acab&oacute; el curso, y las vueltas de la vida hicieron que durante mucho tiempo apenas volvi&eacute;ramos a tener noticias el uno del otro, hasta que siete a&ntilde;os despu&eacute;s coincidimos una lluviosa tarde de septiembre en una cafeter&iacute;a. <br /><br />Me alegr&oacute; verle sonriente, con sus flamantes veinti&uacute;n a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos y sus casi dos palmos m&aacute;s de altura. Fue una coincidencia casual y, como procuro hacer siempre con quienes fueron mis alumnos en aquellos a&ntilde;os que dediqu&eacute; a la ense&ntilde;anza, quedamos despu&eacute;s para charlar un rato. Cuando nos sentamos, le pregunt&eacute; c&oacute;mo iba su vida. <br /><br />Mi primera sorpresa fue que estaba en cuarto curso de una carrera bastante dif&iacute;cil. Adem&aacute;s, no s&oacute;lo no hab&iacute;a perdido ning&uacute;n a&ntilde;o, sino que llevaba esos estudios con unos resultados brillantes. Mientras me lo contaba, ven&iacute;an a mi memoria aquellas reuniones de profesores, cuando analiz&aacute;bamos la marcha del curso, donde varias veces se lleg&oacute; a decir &mdash;quiz&aacute; alguna vez yo mismo&mdash; que aquel chico, salvo un milagro, no llegar&iacute;a a terminar el bachillerato. <br /><br />El caso es que el milagro se hab&iacute;a producido. Su vida hab&iacute;a cambiado. No es que hubiera cambiado un poco, pod&iacute;a decirse que hab&iacute;a cambiado por completo y en casi todo. Es como si fuera otra persona. Como si de aquellos viejos tiempos conservara poco m&aacute;s que su nombre y sus apellidos. <br /><br />Yo estaba intrigado por el cambio. &laquo;Oye &mdash;le dije&mdash;, tienes que explicarme qu&eacute; ha pasado contigo para que hayas cambiado de esa manera. Me tienes asombrado.&raquo; <br /><br />La pregunta le sorprendi&oacute; un poco. Call&oacute; por unos instantes, como queriendo ordenar sus ideas, se puso un poco m&aacute;s serio, y finalmente empez&oacute; su relato, despacio pero con soltura: <br /><br />&laquo;Mira. Fue un d&iacute;a concreto. A lo mejor te parece un poco raro, y quiz&aacute; lo sea, pero fue un d&iacute;a concreto, un d&iacute;a por la ma&ntilde;ana. Llevaba unas semanas fatal. Mejor dicho, unos a&ntilde;os. Llevaba a&ntilde;os oyendo siempre lo mismo. De mis padres, de mis profesores, de todos. Siempre lo mismo. Que yo era un desastre, que estaba hipotecando mi vida, que iba a ser un desgraciado si segu&iacute;a por ese camino, que me estaba buscando la ruina, que nunca ser&iacute;a un hombre de provecho, y todo eso que dicen las personas mayores.&raquo; <br /><br />Le interrump&iacute; un instante, con un poco de curiosidad, para preguntarle qu&eacute; pensaba &eacute;l entonces, cuando escuchaba esas cosas. <br /><br />&laquo;Bueno, no s&eacute; c&oacute;mo decirte, todo aquello me entraba por un o&iacute;do y me sal&iacute;a inmediatamente por el otro. Me parec&iacute;a que era el rollo de siempre, y estaba cansado de escuchar todos los d&iacute;as los mismos consejos. <br /><br />&raquo;No es que no entendiera las razones que me daban, es que ni siquiera les prestaba atenci&oacute;n. Me hab&iacute;an dicho ya mil veces lo mismo, y cuando ve&iacute;a que me ven&iacute;an con &eacute;sas, desconectaba y ya est&aacute;. Ten&iacute;a como echada una barrera mental sobre todas esas cosas, prefer&iacute;a no pensar, y todos esos sabios consejos me resbalaban por completo. <br /><br />&raquo;Bueno, lo que te dec&iacute;a, fue un d&iacute;a concreto, me acuerdo perfectamente. Estaba en plena &eacute;poca de ex&aacute;menes, y esos d&iacute;as no ten&iacute;amos clase, para poder estudiar. Pero estudiar no me apetec&iacute;a absolutamente nada. Estaba con la angustia de los ex&aacute;menes, y al tiempo con la angustia de que no hab&iacute;a dado ni golpe y me iban a suspender otra vez. <br /><br />&raquo;Ten&iacute;a un sue&ntilde;o tremendo, y estaba tentado de volverme sin m&aacute;s de nuevo a dormir, pero llevaba mal el curso, como siempre. Si me volv&iacute;a a la cama, iba a ser muy dif&iacute;cil que aprobara, y las cosas se iban a poner m&aacute;s feas que de costumbre. <br /><br />&raquo;Me hab&iacute;a despertado temprano, y desde ese momento no hab&iacute;a parado de darle vueltas en la cabeza a una idea: Oye, t&iacute;o..., &iquest;qu&eacute; es esto? &iquest;Voy a estar toda la vida as&iacute;? &iquest;Cincuenta o sesenta a&ntilde;os m&aacute;s as&iacute;? Esto no funciona. Algo tiene que cambiar. No puedo seguir as&iacute; el resto de mis d&iacute;as.<br /><br />&raquo;Deb&iacute; tener un momento de especial lucidez, supongo, porque vi como algo angustioso continuar el resto de mi vida con el mismo plan que llevaba hasta entonces. Y me aventur&eacute; a pensar en cosas serias, en cosas que hasta entonces casi nunca me hab&iacute;a planteado. <br /><br />&raquo;No encontraba ilusi&oacute;n en casi nada. Me ve&iacute;a dominado por la pereza de una forma terrible. Es algo bastante angustioso, de verdad. No sab&iacute;a a qu&eacute; pod&iacute;a conducirme todo aquello. Era como estar desliz&aacute;ndose por una pendiente oscura, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y con m&aacute;s descontrol, y te das cuenta de que no sabes d&oacute;nde puedes acabar. <br /><br />&raquo;Pensaba en el fracaso de mi vida, en todo eso que me hab&iacute;a dicho tantas veces tanta gente. Pero aquella vez fue distinto. No me dijo nada nadie. Aquella vez me lo dije todo yo a m&iacute; mismo. Y cambi&eacute;. Eso es todo.<br /><br />Levant&oacute; la mirada, como dudando si hacer o no una glosa personal de todo aquello, y finalmente concluy&oacute;:<br /><br />&raquo;Desde entonces, tengo una idea bien clara: los buenos consejos te dan oportunidades de mejorar, pero nada m&aacute;s. Si no los asumes, si no te los propones seriamente, como cosa tuya, no sirven de nada, por muy buenos que sean; es m&aacute;s, para lo &uacute;nico que sirven entonces es para que cada vez los valores menos, para que se produzca una especie de inflaci&oacute;n de los consejos que recibes.<br /><br />&raquo;O&iacute;r una cosa es muy distinto de hacerla propia. Y para mejorar realmente, la &uacute;nica manera es ser capaz de decirse a uno mismo las cosas, ser capaz de cantarte las cuarenta a ti mismo.&raquo; <br /><br />Mientras le escuchaba, me acordaba de otros casos en cierto modo parecidos. Pens&eacute; en esos chicos y chicas j&oacute;venes que a veces vemos ir como arrastr&aacute;ndose por la vida, y les hablamos de tantas cosas que deber&iacute;an hacer, de tantas cosas que habr&iacute;an de cumplir, y nos desespera ver su apat&iacute;a y su indolencia, y sin embargo quiz&aacute; no hemos advertido la ra&iacute;z de su verdadero problema, que es algo mucho m&aacute;s de fondo: a&uacute;n no se han decidido a tomar realmente las riendas de su vida.<br /><br />Las causas de esa actitud pueden ser muy diversas: quiz&aacute; han recibido una educaci&oacute;n muy pasiva, o hiperprotectora, que no les ha ayudado a madurar; o tienen una fuerte tendencia a alejarse de la realidad, consecuencia de una vida muy c&oacute;moda, o demasiado sentimental; o no han aprendido a alzar un poco la mirada y aspirar a valores e ideales m&aacute;s altos; o, por los motivos que sean, apenas sienten responsabilidad sobre s&iacute; mismos, y olvidan, en la pr&aacute;ctica, que son fundamentalmente ellos quienes se est&aacute;n jugando &mdash;y no es poco&mdash; su acierto en el vivir. <br /><br />Aquel antiguo alumno m&iacute;o hab&iacute;a espabilado gracias a una sana inquietud por su futuro. Me record&oacute; algo que hab&iacute;a le&iacute;do tiempo antes a Zubiri, que aseguraba con gran fuerza que la pregunta &iquest;Qu&eacute; va a ser de m&iacute;? resulta siempre decisiva en la vida &eacute;tica de cualquier persona. <br /><br />Me parec&iacute;a muy interesante su relato, pero le interrump&iacute; de nuevo un momento. Quer&iacute;a preguntarle si le hab&iacute;a costado mucho cambiar despu&eacute;s de aquella decisi&oacute;n de esa ma&ntilde;ana tan provechosa. <br /><br />&laquo;&iquest;Que si me cost&oacute;? Una barbaridad. Me cost&oacute; much&iacute;simo, como es natural. Pero lo hab&iacute;a visto bien claro, y eso es lo importante. Ya estaba harto de seguir desliz&aacute;ndome por la cuesta abajo de la vida, y adem&aacute;s, como estaba ya muy abajo, no pod&iacute;a perder ni un minuto m&aacute;s. As&iacute; que acab&eacute; por cambiar. Y me cost&oacute; much&iacute;simo, pero aquello fue como entrar en una nueva dimensi&oacute;n de la vida. <br /><br />&raquo;Parece mentira, pero es tremendo lo que se puede sufrir cuando uno opta por la vida f&aacute;cil. Cuando est&aacute;s en ella, lo otro te parece insufrible, pero en realidad es al rev&eacute;s. Ahora veo con claridad meridiana que aquella vida era un infierno. Lo que pasa es que entonces no conoc&iacute;a otra, y no encontraba sentido a esforzarme m&aacute;s. Tengo la impresi&oacute;n de que para encontrar sentido a las cosas, antes hay que luchar un poco por ellas. Pero, desde luego, lo peor es dejarse llevar, porque vas como dando bandazos, peg&aacute;ndote golpes con todo, como cuando pierdes el equilibrio y no sabes bien d&oacute;nde puedes acabar estrell&aacute;ndote.&raquo; <br /><br />Aquella narraci&oacute;n, tan sincera y tan cargada de realidad, me hizo pensar bastante en el fen&oacute;meno del cambio. Pensaba en que hay decisiones que son fundamentales en la vida, y no siempre est&aacute;n unidas a acontecimientos externos se&ntilde;alados, sino que son fruto simplemente de la lucidez de un pensamiento, y a veces tiene d&iacute;a y hora concretos. <br /><br />Salvando las distancias, me record&oacute; aquella otra reflexi&oacute;n de V&iacute;ctor Frankl en el min&uacute;sculo calabozo del lager nazi: en nuestra vida podemos realmente elevarnos bastante por encima de esos condicionamientos en que estamos inmersos y que a veces parecen marcarnos un destino inexorable. <br /><br />Cada persona custodia en su intimidad una puerta del cambio, una puerta que s&oacute;lo puede abrirse desde dentro. Cambiar es algo asequible a todos. Lo decisivo es tratarlo seriamente con uno mismo. El consejo viene de Ep&iacute;cteto: nadie tiene tanto poder para persuadirte a ti como el que tienes t&uacute; mismo.<br /><br /><br /><br /><strong>Un nuevo modo de ver las cosas</strong><br /><br />Hasta que se lleg&oacute; a conocer con suficiente profundidad la acci&oacute;n pat&oacute;gena de los microbios, all&aacute; por la segunda mitad del siglo XIX, hab&iacute;a entre los investigadores m&eacute;dicos una enorme preocupaci&oacute;n ante el serio problema planteado por las frecuentes infecciones hospitalarias. <br /><br />Las complicaciones s&eacute;pticas tras cualquier tipo de intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica eran casi inevitables y de consecuencias muy graves. Tambi&eacute;n era habitual que tras peque&ntilde;as heridas se produjeran importantes supuraciones o septicemias, y un elevado porcentaje de mujeres mor&iacute;an como consecuencia de infecciones originadas por la asistencia al parto. Pero nadie entend&iacute;a bien por qu&eacute; suced&iacute;a todo aquello. <br /><br />Tras sus importantes descubrimientos bacteriol&oacute;gicos en el campo de la fermentaci&oacute;n, Louis Pasteur anuncia en 1859 su idea de que los procesos infecciosos son consecuencia de la acci&oacute;n de un germen. Pero, &iquest;de d&oacute;nde vienen esos microorganismos? Hasta entonces, quienes se hab&iacute;an planteado en esa posibilidad pensaban que surg&iacute;an por generaci&oacute;n espont&aacute;nea. Sin embargo, Pasteur va hallando microbios espec&iacute;ficos de diferentes enfermedades, y observa que son seres vivos que van pasando de un cuerpo a otro. <br /><br />Poco despu&eacute;s, el cirujano ingl&eacute;s Jospeh Lister descubre que aplicando en&eacute;rgicas medidas antis&eacute;pticas se frenan dr&aacute;sticamente las infecciones: por ejemplo, en el caso de las fracturas abiertas, logra reducir la mortalidad desde el 50% a cifras inferiores al 15%, gracias al empleo de fenoles como producto antis&eacute;ptico. <br /><br />M&aacute;s adelante, Pasteur descubre que esos g&eacute;rmenes causantes de la enfermedad pueden ser aislados y cultivados, y que si se amortiguan y se inoculan en peque&ntilde;as dosis en cuerpos sanos &mdash;a ese hallazgo se le puso el nombre de vacuna&mdash;, tienen un efecto inmunizador. <br /><br />En cuanto se desarroll&oacute; la teor&iacute;a microbiana, se implant&oacute; un nuevo modo de entender la atenci&oacute;n hospitalaria, y en general de toda la medicina. Comprender mejor lo que suced&iacute;a hizo posible un avance extraordinario. Un peque&ntilde;o cambio de enfoque hizo ver las cosas muy distintas y gener&oacute; poderosas transformaciones. <br /><br />De manera an&aacute;loga, muchas personas experimentan un notable cambio en su pensamiento en determinados momentos de su vida. Descubren una nueva faceta de la realidad, y esto provoca un cambio en las claves con las que estaban interpretando esa realidad: un descubrimiento nos hace sustituir viejas claves por otras m&aacute;s acertadas.<br /><br />Sucede, por ejemplo, cuando una persona sufre un accidente grave, o afronta una crisis que amenaza cambiar seriamente su vida, o pasa por la prueba de la enfermedad y del dolor, y de pronto ve sus prioridades bajo una luz diferente. O cuando comienza a ejercer determinadas responsabilidades, o asume un nuevo papel en su vida, como el de esposo o esposa, padre o madre, y entonces se produce un cambio de su modo de ver las cosas. <br /><br />Si en nuestra vida queremos realizar peque&ntilde;os cambios, puede que nos baste con esforzarnos un poco m&aacute;s en mejorar nuestra conducta y luchar contra nuestros defectos, pero si aspiramos a un cambio importante, es preciso cambiar nuestro modo de ver las cosas.<br /><br />Un ejemplo. Piensa por un momento &mdash;recomienda Stephen Covey&mdash; en tus bodas de plata, o en tus bodas de oro. Piensa en la despedida en tu trabajo cuando llegue tu jubilaci&oacute;n. Visual&iacute;zalo con riqueza de detalles. Piensa en los sentimientos y emociones que te embargar&aacute;n en ese momento. &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; tu balance de todos esos a&ntilde;os de matrimonio o de trabajo? &iquest;Cu&aacute;l quieres ahora que sea el balance que hagas entonces? <br /><br />Otro ejemplo. Piensa en que te enteras ahora mismo de que te quedan s&oacute;lo tres meses de vida. Visualiza mentalmente qu&eacute; har&iacute;as. Es probable que, de pronto, todo aparezca con una perspectiva diferente. Es probable que afloren a la superficie ciertos valores que quiz&aacute; antes apenas hab&iacute;as tenido en cuenta. <br /><br />Quiz&aacute; veas entonces de modo distinto la relaci&oacute;n con tus padres o con tus hijos, o plantees de modo distinto el matrimonio, o la relaci&oacute;n con tus compa&ntilde;eros de trabajo. Quiz&aacute; te parezcan f&uacute;tiles cosas que hace un momento considerabas muy importantes. <br /><br />Est&aacute; claro que la vida no puede plantearse cada d&iacute;a como si te quedaran tres meses de vida, por supuesto. Pero ese ejercicio mental nos puede ayudar a pensar en cosas en las que habitualmente no pensamos, a reflexionar sobre los principios que rigen nuestra vida, a identificar mejor lo que realmente importa. <br /><br />La vida nos va cargando d&iacute;a a d&iacute;a de rutinas, de adherencias que van entorpeciendo nuestra marcha. A veces hay que pararse y ver qu&eacute; es lo que queremos, no dar por bueno sin m&aacute;s nuestro status quo, no seguir sumisamente la inercia de todo lo que hemos hecho hasta entonces, repensar las cosas a fondo. No podemos olvidar que esos valores y principios son la trama que da consistencia al tejido de nuestra vida y, por tanto, son nuestro mayor tesoro (adem&aacute;s, casi lo &uacute;nico que tenemos a salvo de robos, incendios, quiebras o descensos burs&aacute;tiles). <br /><br /><br /><br /><strong>Saber usar los propios recursos</strong><br /><br />Hay personas que achacan sus defectos a razones de tipo gen&eacute;tico. Son los que con un qu&eacute; le vamos a hacer, he nacido as&iacute;, alejan r&aacute;pidamente de su cabeza la posibilidad de esforzarse en serio por erradicar un determinado defecto. <br /><br />Algunos llegan incluso a hablar del mal genio de su abuelo (o de toda una rama de la familia) para justificar, por ejemplo, que tienen un car&aacute;cter violento o imprevisible. Est&aacute;n convencidos de que su herencia de irascibilidad viene inexorablemente determinada en su carga gen&eacute;tica y que, por tanto, nada pueden hacer por luchar contra su propio ADN. <br /><br />Otros parecen tranquilizarse echando las culpas a la educaci&oacute;n que recibieron de sus padres. Son los que con un cort&eacute;s y lac&oacute;nico me han educado as&iacute;, dejan tambi&eacute;n de lado cualquier pensamiento sobre su mejora personal. <br /><br />Otros cifran casi todo en cuestiones del ambiente en que han vivido, de su condici&oacute;n social, del modo de ser propio de su regi&oacute;n o su pa&iacute;s de origen, del estilo educativo del lugar donde estudiaron, o de lo que sea..., pero siempre hay algo o alguien fuera de &eacute;l que es el verdadero responsable de que &eacute;l sea as&iacute;. Siempre piensan que el problema est&aacute; fuera de ellos, y precisamente ese pensamiento es su gran problema.<br /><br />Este peligroso planteamiento de la vida admite, como es l&oacute;gico, diversos grados. En algunos casos, por ejemplo, admiten humildemente que quiz&aacute; la soluci&oacute;n est&aacute; en ellos mismos, y se muestran te&oacute;ricamente dispuestos a afrontarlo positivamente, pero luego no llegan a tomar la iniciativa o no dan los pasos necesarios para llevar a la pr&aacute;ctica esas soluciones. Veamos unos ejemplos, tristemente frecuentes, tomados del &aacute;mbito escolar: <br /><br />&laquo;En casa no hay quien estudie. Tendr&iacute;a que ir a una biblioteca, pero la de mi barrio est&aacute; llena desde primera hora de la ma&ntilde;ana y no tengo ni la menor idea de d&oacute;nde habr&aacute; otra...&raquo; (Ni se plantea madrugar un poco m&aacute;s, ni espabilar un poco para enterarse de donde hay otra biblioteca). <br />&laquo;No s&eacute; qu&eacute; carrera estudiar. Tendr&iacute;a que enterarme bien, pero no s&eacute; a qui&eacute;n preguntar para informarme de esto. Nadie quiere ayudarme.&raquo; (No ha preguntado a nadie, y ya piensa que nadie le quiere ayudar; desde luego, ser&aacute; dif&iacute;cil que alguien se brinde espont&aacute;neamente a orientarle sobre un problema que &eacute;l ni ha manifestado). <br />&laquo;S&eacute; que no tengo un buen m&eacute;todo de estudio. Intento aprenderme todo de memoria, y veo que eso no es soluci&oacute;n, pero no s&eacute; hacerlo de otra manera.&raquo; (Est&aacute; claro que con un af&aacute;n investigador como el suyo, la ciencia estar&iacute;a a&uacute;n como en el neol&iacute;tico). <br /><br />Otros tienen un talante que queda bien retratado en aquellas famosas 6 normas para no prosperar que se difundieron tanto hace unos a&ntilde;os: <br /><br />1. Espere sentado su oportunidad.<br /><br />2. Comente su mala suerte con los dem&aacute;s.<br /><br />3. No se esfuerce por mejorar su preparaci&oacute;n.<br /><br />4. Lam&eacute;ntese de que los tiempos est&aacute;n muy dif&iacute;ciles.<br /><br />5. Obst&iacute;nese en que sin recomendaciones no se logra nada.<br /><br />6. Conf&iacute;e y aguarde a que vengan tiempos mejores.<br /><br />Son personas pasivas, que siempre est&aacute;n como esperando a que suceda algo exterior que les fuerce a cambiar; o a que alguien se haga cargo de ellas y las empuje a decidirse a afrontar y resolver sus problemas. Su principal problema son ellas mismas, no tienen una actitud ante la vida que les lleve a usar sus recursos y su iniciativa. Tienen como entumecidos los m&uacute;sculos de la responsabilidad. Pero esos m&uacute;sculos siguen siendo suyos y est&aacute;n ah&iacute;: lo que tienen que hacer es ejercitarlos. <br /><br /><br /><br /><strong>Dos modos de plantear las cosas</strong><br /><br />Podr&iacute;amos dividir nuestros pensamientos y preocupaciones habituales en dos grandes grupos: los que est&aacute;n centrados en cuestiones sobre las que no tenemos ninguna o casi ninguna posibilidad de influencia, y los que, por el contrario, se refieren a cuestiones sobre las que s&iacute; podemos influir. <br /><br />Quienes centran su cabeza sobre ese primer conjunto de pensamientos, es decir, sobre cuestiones que les vienen ya dadas y sobre las que no pueden hacer nada o casi nada, suelen ser personas pasivas, negativas e ineficaces. Dedican gran cantidad de tiempo y energ&iacute;as a pensar en los defectos de los dem&aacute;s (casi nunca en los propios, ni en ayudar a los dem&aacute;s a corregirse) y a lamentarse de las injusticias que la sociedad tiene con ellos (nunca en c&oacute;mo ellos pueden contribuir a mejorarla). Se quejan continuamente de los males que la salud, el clima o la situaci&oacute;n pol&iacute;tica traen a su desgraciada existencia. Piensan en muchas cosas, pero todas tienen en com&uacute;n que ellos poco o nada pueden hacer por cambiarlas. <br /><br />Por el contrario, las personas sensatas procuran centrarse en el segundo conjunto de pensamientos a que nos refer&iacute;amos, es decir, se dedican fundamentalmente a cuestiones con respecto a las cuales pueden hacer algo, aunque no sea de modo inmediato. Y gracias a que hacen algo, logran que con el tiempo ese conjunto de ocupaciones &mdash;podr&iacute;amos llamarlo c&iacute;rculo de influencia&mdash; vaya creciendo, pues cada vez son m&aacute;s eficaces, avanzan m&aacute;s e influyen sobre m&aacute;s cosas. <br /><br />&iquest;Y reducirse a pensar solamente en lo que uno tiene al alcance de su influencia, no supone un cierto empeque&ntilde;ecimiento mental? Es cierto que hay muchas cosas &mdash;por ejemplo, la informaci&oacute;n sobre la actualidad nacional e internacional, la historia, etc.&mdash; sobre las que poco o nada podemos influir, y sin embargo resulta importante y positivo conocerlas, e ir formando una opini&oacute;n sobre ellas. <br /><br />Por eso, cuando hablo de centrarse en el propio c&iacute;rculo de influencia me refiero fundamentalmente a la actitud general que uno toma ante los problemas que tiene: si los sit&uacute;a dentro de su alcance y los acomete, o si, por el contrario, tiende a despejarlos fuera para luego lamentarse de no poder resolverlos. <br /><br />Lo sensato es saber centrar nuestros esfuerzos en lo que est&aacute; a nuestro alcance, no perder nuestras energ&iacute;as en lamentaciones ut&oacute;picas. De lo contrario, caer&iacute;amos en una especie de absurda autofrustraci&oacute;n, un estilo de vida por el que las personas se autocastigan al pesimismo, la queja y el enterramiento de sus propios talentos. Recordando aquella vieja sentencia, podr&iacute;amos decir que se trata de tener:<br /><br />coraje para cambiar lo que se puede cambiar,<br />serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar,<br />y sabidur&iacute;a para distinguir lo uno de lo otro.<br /><br />Hay quiz&aacute; demasiadas ocasiones en que ponemos tontamente en cosas ajenas a nosotros la capacidad de decidir sobre nuestra vida. Por ejemplo, si uno se lamenta de no tener una casa o un coche mejor, o de no haber llegado a una determinada posici&oacute;n profesional, o de no haber tenido una familia distinta a la que tiene, puede plantearlo b&aacute;sicamente de dos maneras. <br /><br />La primera es quejarse de que los condicionantes de su vida le impiden lograrlo, y que s&oacute;lo cuando cambien podr&aacute; salir de su triste situaci&oacute;n. <br /><br />La segunda es radicalmente distinta: ver qu&eacute; es lo que podr&iacute;a cambiar en &eacute;l, en su actitud, en su conducta, para que esos condicionantes externos a su vez cambien: c&oacute;mo puede mejorar &eacute;l, c&oacute;mo puede ser m&aacute;s ingenioso y m&aacute;s diligente para facilitar as&iacute; que las cosas vayan cambiando. La diferencia es sencilla: acometer resueltamente los problemas, en vez de limitarse a protestar.<br /><br />Como se cuenta de aquella multinacional del calzado que envi&oacute; un delegado comercial a un pa&iacute;s subdesarrollado que a&uacute;n viv&iacute;a en r&eacute;gimen tribal. Al poco de llegar, el delegado envi&oacute; un telegrama a la Direcci&oacute;n General de la empresa diciendo: &laquo;Negocio imposible, todos van descalzos&raquo;. Lo cesaron y enviaron a otro, m&aacute;s resolutivo, y a los pocos d&iacute;as recibieron otro telegrama, bien diferente: &laquo;Negocio redondo, todos van descalzos. Env&iacute;en una remesa de quince mil pares.&raquo; <br /><br />Se trata de cambiar el enfoque con el que se ven los problemas. Es algo que resulta de vital importancia para aquellas personas que se han habituado a refugiarse en actitudes de continua queja, de culpar de sus problemas siempre a otros, o de responsabilizar de sus frustraciones a la sociedad. <br /><br />Por ejemplo, si tu matrimonio no va bien, o no te llevas bien con tu hijo, o con tu padre, o con tu jefe, poco puedes arreglar repitiendo una vez y otra sus defectos, consider&aacute;ndote una v&iacute;ctima impotente de su p&eacute;sima actitud. Piensa en qu&eacute; cosas son las que te enfadan y exam&iacute;nalas con objetividad: seguro que bastantes responden en buena parte a tu susceptibilidad, o a que te has obsesionado un poco con una serie de detalles que valoras excesivamente; o quiz&aacute; es que eres bastante menos tolerante con los defectos de los dem&aacute;s que con los tuyos; o a lo mejor est&aacute;s dentro de una espiral de agravios mutuos que dif&iacute;cilmente se romper&aacute; si t&uacute; no tomas la iniciativa. En cualquier caso, si de verdad quieres mejorar la situaci&oacute;n, debes empezar por actuar sobre lo que tienes m&aacute;s control, que eres t&uacute; mismo: actuar primero sobre tus propios defectos, centrarte en tu esfuerzo por ser un mejor esposo o esposa, mejor hijo o mejor padre, mejor jefe o mejor empleado, mejor amigo. De este modo, es m&aacute;s probable que la otra persona capte tu buena disposici&oacute;n y te responda de la misma manera. <br /><br />&iquest;Y si la otra persona no respondiera as&iacute;, sino que siguiera con su actitud negativa, como antes? Puede suceder, claro est&aacute;, y de hecho sucede. Pero en cualquier caso, el modo de actuar m&aacute;s positivo que tienes (no el &uacute;nico) sigue siendo &eacute;se. Actuando as&iacute;, mejorar&aacute;s como persona, y de la otra manera s&oacute;lo conseguir&aacute;s reducir tu capacidad de recomponer la situaci&oacute;n y aumentar seriamente las posibilidades de amargarte la existencia. <br /><br /><br /><br /><strong>El atractivo de la virtud y del bien</strong><br /><br />A veces uno tiende equivocadamente en su interior a etiquetar como desagradables, por ejemplo, determinadas personas, o determinadas tareas, o determinados aspectos relacionados con la mejora del car&aacute;cter, y no se da cuenta de hasta qu&eacute; punto le perjudican esos v&iacute;nculos mentales que se han ido estableciendo en su mente, de manera m&aacute;s o menos consciente. <br /><br />Ante posibles puntos concretos de mejora personal que advertimos en nuestra vida (vemos, por ejemplo, que deber&iacute;amos ser m&aacute;s pacientes, o menos ego&iacute;stas, m&aacute;s ordenados, menos irascibles, o lo que sea), es frecuente que tendamos a ver esos objetivos como metas muy lejanas, o como algo poco asequible a nuestras fuerzas. Lo vemos quiz&aacute; como avances apetecibles, s&iacute;, pero que alcanzarlos requerir&iacute;a tal esfuerzo que s&oacute;lo pensarlo nos produce ya un notable rechazo. Lo percibimos como algo fatigoso y agotador, o que nos llevar&iacute;a a un estilo de vida de demasiada tensi&oacute;n.<br /><br />Sin embargo, la mejora personal no supone ni exige eso. Al menos, de modo ordinario no tiene por qu&eacute; plantearse as&iacute;. El avance en el camino de la mejora personal ha de entenderse y abordarse m&aacute;s bien como un proceso de liberaci&oacute;n. Un progreso gradual en el que vamos soltando d&iacute;a a d&iacute;a el lastre de nuestros defectos. No una extenuante subida a un puerto de monta&ntilde;a, sino un progresivo alivio de la carga de nuestros errores, un desahogo paulatino de la causa de nuestros principales problemas. Por eso, aunque siempre habr&aacute; tambi&eacute;n retrocesos, peque&ntilde;os o grandes, si logramos en conjunto mejorar, nos encontraremos cada vez con m&aacute;s autonom&iacute;a, avanzaremos con m&aacute;s soltura y sentiremos m&aacute;s satisfacci&oacute;n. Cada hombre debe adquirir el dominio de s&iacute; mismo, y &eacute;se es el camino de lo que Arist&oacute;teles empez&oacute; a llamar virtud: la alegr&iacute;a y la felicidad vendr&aacute;n como fruto de una vida conforme a la virtud.<br /><br />Si nos fijamos m&aacute;s, por ejemplo, en lo positivo de una determinada persona, o en el reto que supone tener ordenado el armario o el despacho, o incluso en lo apasionante que puede llegar a ser, tanto para un hombre como para una mujer, cocinar, mantener limpia la casa, o educar a los hijos..., si nos esforzamos por verlo as&iacute;, el camino se hace mucho m&aacute;s andadero. <br /><br />Podr&iacute;a objetarse que eso no es dif&iacute;cil de hacer... durante unos minutos, o unos d&iacute;as. Pero, &iquest;c&oacute;mo impedir que al poco tiempo se vuelva a lo de antes? Puedo esforzarme, por ejemplo, por variar mi humor durante un rato, que no es poco, pero... &iquest;c&oacute;mo mantenerme as&iacute; y llegar a ser una persona bienhumorada?<br /><br />Un camino es esforzarse en cambiar la imagen que se nos presenta en la mente al pensar en esas cosas. Por ejemplo, en vez de representar en la imaginaci&oacute;n lo apetitoso que resulta lo que no deber&iacute;as comer o beber o hacer, procura pensar en lo atractivo y liberador que resulta ser una persona sana y honesta, y logra que esas representaciones tomen en tu interior una mayor cuota de pantalla. <br /><br />O si te invaden pensamientos relacionados con el ego&iacute;smo, la pereza o el la mentira, procura suscitar la imagen de ser una persona generosa, diligente, sincera y leal, y recr&eacute;ate en la contemplaci&oacute;n de esos valores y esas virtudes que has de desear ver en tu vida. Incluso, si quieres, recr&eacute;ate tambi&eacute;n en lo desagradable que resultar&iacute;a convertirse poco a poco en una persona ego&iacute;sta, perezosa o desleal, y compara una imagen con otra. <br /><br />&iquest;Es importante esto? Pienso que s&iacute;. Si una persona logra formarse una idea atractiva de las virtudes que desea adquirir, y procura tener esas ideas bien presentes, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que llegue a poseer esas virtudes. As&iacute; lograr&aacute;, adem&aacute;s, que ese camino sea menos penoso y m&aacute;s satisfactorio. Por el contrario, si piensa constantemente en el atractivo de los vicios que desea evitar (un atractivo pobre y rastrero, pero que siempre existe, y cuya fuerza nunca debe menospreciarse), lo m&aacute;s probable es que el innegable encanto que siempre tienen esos errores haga que dif&iacute;cilmente logre despegarse de ellos. <br /><br />Por eso, profundizar en el atractivo del bien, representarlo en nuestro interior como algo atractivo, alegre y motivador, es algo mucho m&aacute;s importante de lo que parece. Muchas veces, los procesos de mejora se malogran simplemente porque la imagen de lo que uno se ha propuesto llegar no es lo bastante sugestiva o deseable.<br /><br /><br /><br /><strong>El riesgo de la lentitud</strong><br /><br />Hay gente que un d&iacute;a le salen diez cosas bien y s&oacute;lo una mal, y llega a su casa en estado de des&aacute;nimo total. &iquest;Por qu&eacute;? Porque permite que esa peque&ntilde;a cosa que result&oacute; mal deje flotando en su memoria una imagen negativa que llena casi por completo la &ldquo;pantalla&rdquo; de su mente. Ha pasado ese d&iacute;a por muchas cosas positivas, pero tiene la habilidad &mdash;la desgracia&mdash; de no considerarlo apenas. Es como si todo lo positivo quedara de inmediato arrinconado en su memoria. S&oacute;lo lo negativo queda bien grabado. Lo dem&aacute;s, pasa sin pena ni gloria, y en poco tiempo queda reducido a im&aacute;genes borrosas, grises, lejanas, como viejas fotos desva&iacute;das.<br /><br />A veces, por ejemplo, se deteriora una amistad, o un matrimonio, o una relaci&oacute;n profesional, simplemente porque uno tiende a recordar y almacenar experiencias desagradables sufridas en la relaci&oacute;n con esa persona, mientras que las agradables enseguida pierden relieve en la memoria. <br /><br />&iquest;C&oacute;mo sucede esto? Quiz&aacute; hay algo que produce un desagrado muy vivo, aunque sea una tonter&iacute;a. Por ejemplo, la forma que tiene de comer, o que deja desordenado lo que usa, o pierde las cosas, o habla en un tono que nos resulta desagradable. O que a lo mejor ha dejado de tener determinada deferencia con nosotros. O nos repite algo que dijimos en un momento de enfado y estamos hartos de que nos lo recuerden otra vez m&aacute;s. O quiz&aacute; sucede al rev&eacute;s, y somos nosotros los que recordamos una y otra vez aquella ocasi&oacute;n en la que nos sentimos tan molestos y ofendidos. <br /><br />La lista de ejemplos podr&iacute;a ser interminable. Pero aunque todas esas cosas negativas sean ciertas y objetivas &mdash;que no suelen serlo demasiado&mdash;, ese modo de recordarlas y tenerlas presentes no ayuda en nada a resolver las cosas. Adem&aacute;s, sabemos que tambi&eacute;n podr&iacute;a hacerse otra lista muy larga de ejemplos positivos, de tantas cosas agradables que suelen quedar en el olvido. Todo ser&iacute;a muy distinto si ambos se esforzaran en traerlas a la memoria, y procurar generar las circunstancias necesarias para que se repitan. <br /><br />Por eso es bueno preguntarse de vez en cuando: &ldquo;Si contin&uacute;o dando vueltas a estas ideas de esta manera..., &iquest;a d&oacute;nde me lleva esto? &iquest;qu&eacute; voy a conseguir? &iquest;hacia d&oacute;nde me conduce? &iquest;hacia d&oacute;nde quiero ir?&rdquo; Una persona ha de ser capaz de tomar de vez en cuando un poco de distancia sobre s&iacute; misma, y analizar sus sentimientos como si estuviera contemplando a otra persona, para as&iacute; actuar sobre ellos. De lo contrario, resultar&aacute; enormemente vulnerable ante los vaivenes de sus estados emocionales.<br /><br />&ldquo;De acuerdo &mdash;podr&iacute;a objetarse&mdash;, es preciso no encenagarse en los malos recuerdos, s&iacute;... &iquest;pero c&oacute;mo?, porque no es tan sencillo, no es f&aacute;cil cambiar el modo de ser, se necesita mucho tiempo y esfuerzo...&rdquo; Es verdad, no voy a negarlo. Pero tampoco tiene por qu&eacute; ser siempre as&iacute;. Se puede cambiar en poco tiempo. Muchas veces se comprende mejor una cosa en un rel&aacute;mpago de claridad que en a&ntilde;os de pedaleo. <br /><br />A veces los procesos de mejora personal fracasan porque van tan lentos y perezosos que el cambio apenas se ve llegar, y entonces uno se cansa enseguida. Es como si quisi&eacute;ramos ver una pel&iacute;cula contemplando un fotograma ahora, otro dentro de un rato, y un tercero otro rato despu&eacute;s. <br /><br />De esa manera, es dif&iacute;cil sacar nada en claro. Pero la culpa no ser&iacute;a de la pel&iacute;cula, porque con ese modo de verla no podemos saber si es buena o mala. Hay que tomarla con su ritmo, y entonces te haces una idea del argumento, y de los personajes, de las emociones que suscita, y entonces capta nuestra atenci&oacute;n, y vi&eacute;ndola disfrutamos al tiempo que notamos que nos enriquece. De la misma manera, si en la mejora personal logras un ritmo m&aacute;s r&aacute;pido, entonces te haces una idea de lo que ganas, y de lo que a&uacute;n puedes ganar, y te gozas con ello, y eso mismo te anima a seguir adelante en ese empe&ntilde;o.<br /><br /><br /><br /><strong>La fuerza de la educaci&oacute;n</strong><br /><br />"El se&ntilde;or de las moscas" es una magn&iacute;fica novela de William Golding. Cuenta la historia de una treintena de chicos ingleses que son los &uacute;nicos supervivientes de un accidente a&eacute;reo. Deben organizar su vida ellos solos en una peque&ntilde;a isla desierta, sin ayuda de ning&uacute;n adulto. Agrupados en torno a dos jefes, Ralph y Jack, pronto comprueban que convivir no es tarea sencilla. Aparecen los primeros conflictos, dif&iacute;ciles de resolver en aquella situaci&oacute;n, y finalmente estalla la violencia, que desemboca en una guerra abierta entre ellos, con tr&aacute;gicas consecuencias.<br /><br />La historia de la dif&iacute;cil convivencia de estos j&oacute;venes n&aacute;ufragos est&aacute; salpicada de multitud detalles que muestran la importancia fundamental de ese aprendizaje y esos valores que el hombre ha acumulado durante siglos y que transmite de una generaci&oacute;n a otra mediante la educaci&oacute;n. Frente a otras visiones m&aacute;s ingenuas sobre la bondad de los ni&ntilde;os, Golding muestra la maldad que anida en el coraz&oacute;n humano, y apunta que la &uacute;nica posibilidad de rescate del hombre ha de venirle desde fuera. Sin ayuda, sin formaci&oacute;n, el hombre se encuentra muy indefenso ante el empuje de sus malas tendencias. Es cierto que busca por naturaleza el bien, pero tambi&eacute;n es cierto que esa naturaleza est&aacute; herida y que necesita muchos cuidados para funcionar correctamente.<br /><br />Cualquier persona con un poco de experiencia de la vida sabe lo que es la maldad del hombre, ha visto ya muchas veces su feo rostro de inhumanidad. Golding desenmascara la simpleza roussoniana de la bondad natural del hombre y su progresiva degradaci&oacute;n por la maldad radical de la sociedad y de la cultura. Y cuestiona tambi&eacute;n el racionalismo arrogante del siglo XIX, que hizo a muchos confiar en que el progreso cient&iacute;fico y econ&oacute;mico traer&iacute;an consigo un progreso moral igual de veloz. Los que alimentaban ese ideal pensaban haber dado de una vez por todas con la f&oacute;rmula definitiva de la eficacia y el bienestar, pero pronto vieron que aquel optimismo era precipitado, que ese avance no significa que los hombres se entiendan mejor entre ellos, ni que haya m&aacute;s respeto mutuo, ni que vivan en paz. Y es que, en definitiva, por mucho progreso econ&oacute;mico o cient&iacute;fico que se alcance, nunca ser&aacute; f&aacute;cil educar moralmente al hombre. <br /><br />La historia muestra numerosos testimonios bien elocuentes de hasta d&oacute;nde puede llegar la maldad del hombre. Ni siquiera en sus noches m&aacute;s negras pod&iacute;a so&ntilde;ar hasta qu&eacute; punto iba a degradarse y envilecerse. Pero tampoco sab&iacute;a quiz&aacute; cu&aacute;nta fuerza permanece escondida en su interior para vencer peligros y superar pruebas. <br /><br />Todo hombre, para ser bueno, o para mantenerse en el bien, necesita ayuda para hacer rendir esos talentos latentes que encierra. Es cierto que al final es siempre la propia libertad quien tiene la &uacute;ltima palabra, pero ser&iacute;a bastante ingenuo minusvalorar la influencia enorme que tiene la formaci&oacute;n. Por eso, educar bien a los hijos en la familia, a los alumnos en la escuela o la universidad, o cualquier otra tarea relacionada con la formaci&oacute;n de la nuevas generaciones deber&iacute;a considerarse como uno de los empe&ntilde;os de m&aacute;s trascendencia y responsabilidad en cualquier sociedad que realmente piense en su futuro.<br /><br />Transmitir el progreso cient&iacute;fico o econ&oacute;mico es relativamente f&aacute;cil, pero transmitir los progresos morales siempre ser&aacute; dif&iacute;cil, pues requieren su asimilaci&oacute;n personal y su empleo pr&aacute;ctico. Como ha escrito Leonardo Polo, sin h&aacute;bitos no hay educaci&oacute;n, s&oacute;lo se ilustra. Es imprescindible el esfuerzo personal por adquirir esos h&aacute;bitos. Y eso resultar&aacute; costoso siempre, en cualquier lugar o &eacute;poca. Es un progreso personal que nos lleva la vida entera y del que depende en gran parte el acierto en el vivir. Bien merece, por tanto, nuestra atenci&oacute;n.</em><br /></div>]]></description><pubDate>Tue, 10 Oct 2006 01:44:00 +0000</pubDate></item><item><title>Car&#xE1;cter y autoestima</title><link>https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/101002-caracter-y-autoestima.php</link><guid isPermaLink="true">https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/101002-caracter-y-autoestima.php</guid><description><![CDATA[<div><strong>Car&aacute;cter y autoestima</strong></div><div><ul><br /><li>Autoestima y educaci&oacute;n<br /></li><li>Autoestima y estado de &aacute;nimo<br /></li><li>Autoestima y af&aacute;n por mejorar<br /></li><li>Sentimientos de inferioridad<br /></li><li>Perdonarse a uno mismo<br /></li><li>&iquest;Falta de dotes naturales?<br /></li></ul><br /><strong>Autoestima y educaci&oacute;n</strong><br /><br />Como ha escrito Miguel Angel Mart&iacute;, a veces parece como si s&oacute;lo existieran dos tipos de personas. Unas que se sobrevaloran, cayendo as&iacute; en actitudes m&aacute;s o menos engre&iacute;das o prepotentes. Y otras &mdash;que son quiz&aacute; las menos&mdash;, que se infravaloran, que &uacute;nicamente son capaces de ver en su personalidad los aspectos negativos y las deficiencias. Y su relaci&oacute;n con ellos mismos es intrapunitiva, se sienten culpables de todos sus fracasos, aunque &eacute;stos se deban a factores externos, y esto les lleva a una cruel inseguridad, y a valorar siempre m&aacute;s la opini&oacute;n de los otros que la suya propia. Son personas que, en casos extremos, pueden terminar necesitando ayuda m&eacute;dica para entablar con los dem&aacute;s unas relaciones de igualdad y sentir un m&iacute;nimo de afecto por ellas mismas. <br /><br />La falta de autoestima, adem&aacute;s, suele conducir a un c&iacute;rculo vicioso de actitudes mentales negativas. Puede comenzar pensando, por ejemplo, que no ser&aacute; capaz de alcanzar una meta que se ha propuesto, porque tiene la impresi&oacute;n de que rara vez logra lo que se propone. Se encamina hacia ella con talante gris y mortecino, tarde y sin entusiasmo, con m&aacute;s miedo al fracaso que af&aacute;n de lograr el &eacute;xito. Si luego las cosas no salen &mdash;y no suelen salir cuando se acometen as&iacute;&mdash;, la experiencia, una vez m&aacute;s, vuelve a reforzar el juicio negativo anterior: de nuevo se ha demostrado que no valgo, que he fallado y que seguir&eacute; igual en el futuro. <br /><br />Un correcto sentido de autoestima debe estar presente en todo proceso educativo, tanto familiar como escolar, y resulta fundamental para la propia maduraci&oacute;n psicol&oacute;gica y para formar el car&aacute;cter. Cuando la persona aprende a respetarse a s&iacute; misma, y a no compararse da&ntilde;osa e in&uacute;tilmente con los dem&aacute;s, tiene entonces mayor facilidad para tomar conciencia de su propia singularidad y dignidad. Es decisivo comprender que cada ser humano posee unas virtualidades propias que s&oacute;lo &eacute;l mismo &mdash;con la ayuda que sea necesaria&mdash; puede llegar a hacer rendir, proponi&eacute;ndose proyectos y metas a las que se siente llamado y que llenar&aacute;n de contenido su existencia. <br /><br />El fomento de la autoestima no debe llevar, bajo ning&uacute;n concepto, a promover un modelo de personalidad narcisista. La autoestima es un sensato y equilibrado afecto por uno mismo, que no tiene por qu&eacute; conducir al ego&iacute;smo ni a la vanidad. La autoestima es respeto a la propia persona, convicci&oacute;n de que cada uno es portador de una alta dignidad como hombre, comprensi&oacute;n profunda de que cada ser humano es irrepetible, llamado a realizar en el mundo una tarea que dar&aacute; sentido a su vida y que nadie puede hacer por &eacute;l. <br /><br />&iquest;Son compatibles autoestima y humildad? Para muchas personas parecen valores dif&iacute;ciles de conciliar, quiz&aacute; porque en su interior piensan que la humildad es algo tan simple como tener una mala opini&oacute;n acerca de los propios valores y talentos. Pero la verdadera humildad no es eso, ni es tampoco una absurda simulaci&oacute;n de falta de cualidades, pues la humildad no puede violentar la verdad, no est&aacute; en exaltarse ni en infravalorarse, sino que va unida al conocimiento propio, a la sinceridad, la sencillez y la naturalidad. <br /><br />Muchos afirman que las personas de mucho talento tienen m&aacute;s f&aacute;cil caer en la vanidad o la egolatr&iacute;a. Sin embargo, tengo la impresi&oacute;n de que las actitudes vanidosas o eg&oacute;latras no son cuesti&oacute;n de mucho o poco talento, sino que son m&aacute;s bien un problema de virtud, de educaci&oacute;n, de sentido com&uacute;n. Es m&aacute;s, podr&iacute;a incluso decirse que las actitudes engre&iacute;das revelan, en cierta manera, poca cabeza: porque todo ese t&oacute;rrido presumir de talentos que uno ha recibido sin ning&uacute;n m&eacute;rito propio es bastante rid&iacute;culo y carente de sentido, y quiz&aacute; venga a demostrar m&aacute;s bien que todo ese supuesto talento es bastante escaso. <br /><br />Tal vez el hecho de que en el mundo abunden los eg&oacute;latras sea la causa de que se insista tan poco desde los distintos &aacute;mbitos de la educaci&oacute;n en la necesidad que tiene el hombre de ser educado en un sensato principio de autoestima. <br /><br /><br /><br /><strong>Autoestima y estado de &aacute;nimo</strong><br /><br />Cuando alguien se encuentra desanimado, se ve peor a s&iacute; mismo, y eso suele llevarle a un menor aprecio hacia s&iacute; mismo. Autoestima y estado de &aacute;nimo suelen ascender o descender de modo paralelo.<br /><br />Una autoestima demasiado baja suele generar actitudes de frecuente des&aacute;nimo, de no atreverse a casi nada, de desarrollar poco las propias capacidades y ver casi todo como inasequible. Con esa actitud, la derrota viene dada de antemano, antes de entrar en batalla, por esa injustificada infravaloraci&oacute;n de uno mismo. <br /><br />Cuando esa baja autoestima ha arraigado de modo profundo en una persona, hacerle comprender su error no ser&aacute; tarea f&aacute;cil. Les cuesta mucho admitir cualquier valoraci&oacute;n positiva de uno mismo, y cuando otras personas intentan hac&eacute;rselo ver, con frecuencia lo interpreta como halagos infundados, simples cumplidos de cortes&iacute;a, o bien como un ingenuo desconocimiento de la realidad, o incluso un intento de tomarle el pelo.<br /><br />&iquest;Es bueno entonces tener una alta autoestima, cuanta m&aacute;s mejor? S&iacute;, si se enfocan bien las cosas. Pero si tener una alta autoestima lleva a pensar s&oacute;lo en uno mismo, a valorarse m&aacute;s de lo que se vale, o a un exceso de comprensi&oacute;n con uno mismo, a ser ego&iacute;sta y engre&iacute;do, etc., es evidente que eso ser&iacute;a malo. En ese sentido, podr&iacute;a decirse que tanto la baja autoestima como la excesivamente alta son destructivas para la personalidad y psicol&oacute;gicamente insanas. <br /><br />Los sentimientos de culpa, o de verg&uuml;enza, o de insatisfacci&oacute;n ante algo que hemos hecho o dejado de hacer, no son sentimientos buenos ni malos de por s&iacute;. A veces ser&aacute;n muy necesarios, puesto que habr&aacute; cosas que haremos mal y de las que es bueno que nos sintamos culpables y avergonzados; otras veces ser&aacute;n inadecuados, porque nos atormentan de modo patol&oacute;gico y tienen un efecto destructivo y contraproducente. Se trata de sentimientos que, como todos, deben tener medida y adecuaci&oacute;n a su causa. <br /><br />A medida que una persona va madurando y adquiriendo solidez, su nivel de autoestima se ir&aacute; haciendo m&aacute;s estable, gracias a un mejor conocimiento de s&iacute; misma y a poseer criterios m&aacute;s s&oacute;lidos a la hora de encontrar motivos de propia estimaci&oacute;n. Ya no es tan f&aacute;cil que una opini&oacute;n favorable o desfavorable, o un sencillo acierto o error, una buena o mala noticia, ocasionen fuertes oscilaciones en su estado de &aacute;nimo o su autoestima.<br /><br />Tambi&eacute;n es importante aceptar con el modelo de vida a que uno aspira. Por ejemplo, el &eacute;xito social o profesional no bastan para garantizar la autoestima; si ciframos el ideal de persona valiosa y respetable en ser capaz de alcanzar grandes resultados econ&oacute;micos o de reconocimiento social, dejando al margen otros criterios m&aacute;s s&oacute;lidos, es f&aacute;cil que las cosas no nos vayan bien, tanto si conseguimos esos logros como si no. De hecho, hay una constante comprobaci&oacute;n de que si los modelos de &eacute;xito se reducen a s&oacute;lo una parte de la vida y no a su conjunto, al final no se quedan satisfechos de esos &eacute;xitos ni siquiera los pocos que llegan a conseguirlos.<br /><br />Est&aacute; claro que tampoco se trata de rebajar los ideales para evitar las decepciones. Ser&iacute;a un camino f&aacute;cil y equivocado. Es la estrategia del escepticismo vital, en la que se apagan los sentimientos de sana emulaci&oacute;n y se enaltece, por el contrario, la falta de ideales y la mediocridad. Rebajar los ideales y decir que todo da igual, o que hoy d&iacute;a todo el mundo va a lo suyo y ya est&aacute;, son actitudes que no conducen a nada bueno.<br /><br /><br /><br /><strong>Autoestima y af&aacute;n por mejorar</strong><br /><br />Es preciso proponerse aspiraciones e ideales altos, pero hay que hacerlo sobre una escala de valores y de expectativas acertada. Y una buena forma de progresar en autoestima es avanzar en la propia mejora personal. El hombre puede y debe aspirar a mejorar cada d&iacute;a a lo largo de su vida. Se trata de una tarea que siempre produce grandes satisfacciones, y que, en cierta manera, llenar&aacute; de sentido nuestra existencia. <br /><br />Nunca se llegar&aacute; a ser perfecto, es verdad, y por eso no debe confundirse el ideal de buscar la propia mejora con un enfermizo af&aacute;n perfeccionista. Querer aproximarse lo m&aacute;s posible a un ideal de perfecci&oacute;n es muy diferente del perfeccionismo, o de embarcarse en la ut&oacute;pica pretensi&oacute;n de llegar a no tener defecto alguno (o la m&aacute;s peligrosa a&uacute;n, de querer que los dem&aacute;s tampoco los tengan). <br /><br />El hombre ha de enfrentarse a sus defectos de modo inteligente, aprendiendo de cada error, procurando evitar que sucedan de nuevo, conociendo sus limitaciones &mdash;sin miedo a mirarlas de frente&mdash; para evitar exponerse innecesariamente a ocasiones que superen nuestra resistencia. As&iacute;, adem&aacute;s, comprender&aacute; mejor los defectos de los dem&aacute;s y sabr&aacute; ayudarles de modo eficaz.<br /><br />La tarea de mejorarse a uno mismo no debe afrontarse como algo crispado, angustioso o estresante. Ha de ser un empe&ntilde;o continuo, que se aborda en el d&iacute;a a d&iacute;a con &aacute;nimo sereno, de modo cordial y con esp&iacute;ritu deportivo, sabiendo las dificultades con las que nos enfrentaremos y la importancia radical de la constancia en ese prop&oacute;sito.<br /><br />En las dos o tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la ense&ntilde;anza b&aacute;sica de muchos pa&iacute;ses occidentales se ha esforzado por fortalecer la autoestima de los alumnos prodigando alabanzas incluso cuando los resultados eran desoladores. Se trataba, ante todo, de no desanimar. La idea era que, educando as&iacute;, esas personas tendr&iacute;an en el futuro muchos menos problemas, porque su elevada autoestima les impedir&iacute;a tener un comportamiento antisocial. <br /><br />Los resultados &mdash;la terca realidad&mdash; est&aacute; haciendo que sean cada vez son m&aacute;s los especialistas que dudan seriamente de que &eacute;se sea un buen m&eacute;todo pedag&oacute;gico, y piensan que esa falsa autoestima puede causar mucho da&ntilde;o. Si se pone tanto empe&ntilde;o en no culpabilizar a nadie y en defender cualquier opci&oacute;n, el resultado es que esas personas acaban parapet&aacute;ndose tras sus opiniones y sus actos y se hacen impermeables al consejo y a cualquier cr&iacute;tica constructiva, puesto que toda observaci&oacute;n que no sea de alabanza se recibe negativamente.<br /><br />La conclusi&oacute;n parece clara: el exceso de autoindulgencia, el alabarlo todo, o relativizarlo todo, conduce a m&aacute;s patolog&iacute;as de las que evita. Decir a los hijos o a los alumnos que todo lo que hacen est&aacute; bien, o que hagan lo que les parezca mientras lo hagan con convicci&oacute;n, o cosas por el estilo, acaba por dejarles en una posici&oacute;n muy vulnerable. Esas personas se sentir&aacute;n tremendamente defraudadas cuando al final choquen con la dura realidad de la vida. <br /><br />Como ha se&ntilde;alado Laura Schlessinger, es mejor basar la autoestima en logros reales. En pensar y servir a los dem&aacute;s, en hacer cosas que les lleven a sentirse &uacute;tiles. No se trata de hacer cavar zanjas, alabar ese trabajo, y luego volver a taparlas. Se trata de avanzar en el camino de la virtud, dejar de lamentarse tanto de los propios problemas y tomar ocasi&oacute;n de ellos para forjar el propio car&aacute;cter. Si se ense&ntilde;a a los ni&ntilde;os a esforzarse por conseguir virtudes, la autoestima vendr&aacute; sola. Y si no se logra, al menos estar&aacute;n viviendo en el mundo real.<br /><br /><br /><br /><strong>Sentimientos de inferioridad</strong><br /><br />Como ha se&ntilde;alado Javier de las Heras, el sentimiento de inferioridad se debe a la existencia de un defecto que se vive como algo vergonzoso, humillante, indigno de uno mismo e inaceptable. En no pocos casos, adem&aacute;s, se trata s&oacute;lo de un presunto defecto, ya que, cuando se conoce y se analiza con un m&iacute;nimo de objetividad, se comprueba que no hay motivos de peso para considerarlo tal, o que, en cualquier caso, se le est&aacute; dando una importancia subjetiva desmesurada.<br /><br />Lo habitual es que todo esto se lleve en el secreto de la propia intimidad, y que tenga una importante carga subjetiva. Son evidencias interiores que muchas veces no resultan nada previsibles ni evidentes desde el exterior, pero que suelen constituir un intenso y profundo motivo de desasosiego y condicionar bastante la personalidad y el comportamiento de quien las sufre.<br /><br />Lo sorprendente es que hay gente muy valiosa que tambi&eacute;n sufre sentimientos de inferioridad. La fuerte carga subjetiva de esos sentimientos hace que, en efecto, se produzcan situaciones bastante sorprendentes. No es extra&ntilde;o, por ejemplo, que una persona que posea unas cualidades muy superiores a la media de quienes le rodean est&eacute; fuertemente condicionada por un sentimiento de inferioridad proveniente de cualquier sencilla cuesti&oacute;n de poca importancia. <br /><br />Las &eacute;pocas m&aacute;s proclives para esas impresiones son el final de la infancia y todo el periodo de la adolescencia. Por eso es importante en esas edades ayudarles a ser personas seguras y con confianza en s&iacute; mismas.<br /><br />Por otra parte, muchos autores aseguran que los sentimientos de superioridad suelen tener su origen en un intento de compensar otros sentimientos de inferioridad firmemente arraigados. Esos procesos suelen provocar actitudes presuntuosas, arrogantes e inflexibles, de personas envanecidas que tienden a tratar a los dem&aacute;s con poca consideraci&oacute;n, y que si a veces se muestran m&aacute;s tolerantes o benevolentes, es siempre con un trasfondo paternalista, como si quisieran destacar a&uacute;n m&aacute;s su poco elegante actitud de superioridad. <br /><br />Son personas a las que gusta darse importancia, y que exageran sus m&eacute;ritos y capacidades siempre que pueden; que siempre encuentran el modo de hablar, incluso a veces con aparente modestia, de manera que susciten &mdash;eso piensan ellos&mdash; admiraci&oacute;n y deslumbramiento. Suelen ser bastante sensibles al halago, y por eso son presa f&aacute;cil de los aduladores. Fingen despreciar las cr&iacute;ticas, pero en realidad las analizan atentamente, y esperan rencorosamente la ocasi&oacute;n de vengarse. Est&aacute;n siempre pendientes de su imagen, muchas veces profundamente inaut&eacute;ntica, y con frecuencia recurren a defender ideas exc&eacute;ntricas, o a llevar un aspecto exterior peculiar y extravagante, con objeto de aparecer como persona original o con rasgos de genialidad. Buscan el modo de sorprender, para obtener as&iacute; en otros alg&uacute;n eco que les confirme en su intento de convencerse de su identidad idealizada: por el camino de la inferioridad, acaban en el narcisismo m&aacute;s frustrante.<br /><br /><br /><br /><strong>Perdonarse a uno mismo</strong><br /><br />Todos sabemos que, muchas veces, perdonar es dif&iacute;cil. Pero quiz&aacute; para algunos sea especialmente dif&iacute;cil perdonarse a uno mismo. Y est&aacute;n tristes porque no se perdonan sus propios fracasos, porque alimentan sus errores d&aacute;ndoles vueltas en su memoria, porque parece que se empe&ntilde;an en mantener abiertas sus propias heridas. Son como cadenas que se ponen a s&iacute; mismos, c&aacute;rceles en las que se encierran voluntariamente. <br /><br />A lo mejor est&aacute;n tristes y sienten dentro del coraz&oacute;n como una especie de lanzada que les amarga la existencia, porque cargan con una responsabilidad que no les corresponde, por un fracaso que no es suyo, al menos en su totalidad. <br /><br />Sucede a veces, por ejemplo, con la educaci&oacute;n de los hijos. Unas veces se falla porque se hace mal, otras porque hay circunstancias ajenas que lo estropean sin culpa de los padres, y otras simplemente porque los hijos son libres. En cualquier caso, la soluci&oacute;n nunca es dejarse consumir por la tristeza, sino rectificar en lo posible el rumbo, procurar aprender, intentar recuperar el terreno que se haya perdido, mirar al futuro con esperanza. <br /><br />La falta de perd&oacute;n para uno mismo suele generar tristeza, y una y otra tienen su origen en el orgullo. Y as&iacute; como el orgullo del que es simplemente vanidoso, o de quien est&aacute; pagado de s&iacute; mismo, es el m&aacute;s corriente y menos peligroso; en cambio, pasarse la vida dando vueltas a los propios errores suele ser se&ntilde;al de un orgullo m&aacute;s refinado y destructivo. <br /><br />Es preciso aprender a aceptarse serenamente a uno mismo. Aceptarse, que nada tiene que ver con una claudicaci&oacute;n en la inevitable lucha que siempre acompa&ntilde;a a toda vida bien planteada, sino que es encontrar un sensato equilibrio entre exigirse y comprenderse a uno mismo. <br /><br />Conoci&eacute;ndose un poco es f&aacute;cil saber c&oacute;mo hacer frente a esos des&aacute;nimos que acompa&ntilde;an a los propios errores y fracasos. Son instantes de hundimiento y de desaz&oacute;n, bajones de &aacute;nimo que pretenden ganarnos la partida de la vida. <br /><br />Conviene pararse a pensar en las razones que los producen. A veces nos avergonzar&aacute; ver c&oacute;mo pueden desanimarnos contratiempos tan tontos; c&oacute;mo cosas de tan poca importancia pueden hacernos pasar de la euforia al abatimiento, o viceversa, de forma tan r&aacute;pida. Para superarlos, conviene hacer un esfuerzo de reflexi&oacute;n, un serio intento para ser objetivo, para ver c&oacute;mo alejar esas sombras de pesimismo que asaltan inadvertidamente a todos y que tantas veces no dejan ver la cara soleada de la vida. <br /><br /><br /><br /><strong>&iquest;Falta de dotes naturales?</strong><br /><br />&laquo;Veo que lo que yo tardo una tarde entera en estudiar y luego apenas me acuerdo, mi compa&ntilde;era lo estudia en una hora... &mdash;dec&iacute;a con pesimismo Alicia, una atribulada estudiante de diecis&eacute;is a&ntilde;os. <br /><br />&raquo;Yo me paso encerrada todo el fin de semana estudiando, y ella, en cambio, no da ni golpe y saca luego mejor nota. <br /><br />&raquo;Y estamos las dos igual de distra&iacute;das en clase, nos pregunta la profesora, y ella con dos ideas que recuerda le sale una respuesta convincente, y yo, en cambio, me quedo sin saber qu&eacute; decir.<br /><br />&raquo;Cuando pienso en esto y me dedico a compararme, a veces me pongo muy triste al ver que todas me aventajan y que es algo que nunca podr&eacute; evitar, porque no puedo hacer nada por remediarlo...&raquo;<br /><br />Las personas que, como Alicia, sufren con esta preocupaci&oacute;n, deben convencerse de que no es verdad que est&eacute;n en todo en inferioridad de condiciones, ni que lo suyo no tenga remedio. Que la naturaleza suele otorgar sus dones de forma m&aacute;s repartida de lo que parece. Y que otras personas con limitaciones superiores a las suyas han triunfado en la vida y han sido muy felices. <br /><br />Para empezar, es probable que se est&eacute; lamentando de unas limitaciones que no tienen la trascendencia que ella le da. <br /><br />Quiz&aacute; tambi&eacute;n se olvida Alicia de otras muchas cualidades que posee, y que quiz&aacute; no brillen tanto y por eso apenas las ha advertido, pero que probablemente sean m&aacute;s importantes que esas otras que le deslumbran en los dem&aacute;s. <br /><br />Ciertamente quiz&aacute; otros tengan m&aacute;s simpat&iacute;a, m&aacute;s gracia, m&aacute;s habilidad en lo que sea, mejor aspecto, m&aacute;s medios econ&oacute;micos o &mdash;en apariencia&mdash; m&aacute;s suerte y &eacute;xito en la vida. Pero eso no es lo fundamental. Son m&aacute;s importantes otras cosas que quiz&aacute; llaman menos la atenci&oacute;n. Y tantas veces, adem&aacute;s, el que tiene menos talentos pero se esfuerza por hacerlos rendir, aunque le parezcan escasos, acaba finalmente por superar a otros mucho m&aacute;s capacitados. <br /><br />No es buena filosof&iacute;a contemplar la vida en condicional, como lo que habr&iacute;a podido ser si fu&eacute;ramos de otra manera o tuvi&eacute;ramos otras dotes o hubi&eacute;ramos actuado de distinto modo. Se puede y se debe vivir la propia vida acept&aacute;ndola como es.<br /><br />Y si nos faltan medios o talentos, habr&aacute; que sacar rendimiento a lo que se tiene y dejarse de vivir entre fantas&iacute;as. <br /><br />Un chico o una chica inteligente debe sacar partido a su inteligencia y dejar de lamentarse de no lograr triunfar en los deportes, en las relaciones p&uacute;blicas y en el arte a la vez. Y un chico o una chica un poco feos o no muy listos, dif&iacute;cilmente llegar&aacute;n a ser muy guapos o muy inteligentes, pero pueden ser simp&aacute;ticos, agradables, buenos profesionales y hombres o mujeres excelentes. Lo mejor es ser el que somos y procurar ser cada d&iacute;a un poco mejor. </div>]]></description><pubDate>Tue, 10 Oct 2006 01:39:00 +0000</pubDate></item><item><title>Inteligencia emocional</title><link>https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/101001-inteligencia-emocional.php</link><guid isPermaLink="true">https://rincon-bohemio.blogia.com/2006/101001-inteligencia-emocional.php</guid><description><![CDATA[<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="15" width="100%"><tbody><tr><td><div><strong><em>Inteligencia emocional</em></strong></div><div><ul><br /><li><em>Educar los sentimientos<br /></em></li><li><em>Conocimiento propio<br /></em></li><li><em>Sentimientos de insatisfacci&oacute;n<br /></em></li><li><em>Repertorio emocional<br /></em></li><li><em>Control de la preocupaci&oacute;n<br /></em></li><li><em>Empat&iacute;a<br /></em></li><li><em>Capacidad de demorar la gratificaci&oacute;n<br /></em></li></ul><br /><em><strong>Educar los sentimientos</strong><br /><br />He sabido que cada a&ntilde;o, s&oacute;lo en Francia, se fugan de sus casas cien mil adolescentes, y cincuenta mil intentan suicidarse. Los estragos de las drogas &mdash;blandas, duras, naturales o de dise&ntilde;o&mdash; son conocidos y lamentados por todos. Parece como si las conductas adictivas fueran casi el &uacute;nico refugio a la desolaci&oacute;n de muchos j&oacute;venes. La gente mueve la cabeza horrorizada y piensa que casi nada se puede hacer, que son los signos de los tiempos, un destino inexorable y ciego.<br /><br />Sin embargo, se pueden hacer muchas cosas. Y una de ellas, muy importante, es educar mejor los sentimientos. El sentimiento no tiene por qu&eacute; ser un sentimentalismo vaporoso, blandengue y azucarado. El sentimiento es una poderosa realidad humana, que es preciso educar, pues no en vano los sentimientos son los que con m&aacute;s fuerza habitualmente nos impulsan a actuar. <br /><br />Los sentimientos nos acompa&ntilde;an siempre, atemper&aacute;ndonos o destempl&aacute;ndonos. Aparecen siempre en el origen de nuestro actuar, en forma de deseos, ilusiones, esperanzas o temores. Nos acompa&ntilde;an luego durante nuestros actos, produciendo placer, disgusto, diversi&oacute;n o aburrimiento. Y surgen tambi&eacute;n cuando los hemos concluido, haciendo que nos invadan sentimientos de tristeza, satisfacci&oacute;n, &aacute;nimo, remordimiento o angustia. <br /><br />Sin embargo, este asunto, de vital importancia en educaci&oacute;n, en muchos casos abandonado a su suerte. La confusa impresi&oacute;n de que los sentimientos son una realidad innata, inexorable, oscura, misteriosa, irracional y ajena a nuestro control, ha provocado un considerable desinter&eacute;s por su educaci&oacute;n. Pero la realidad es que los sentimientos son influenciables, moldeables, y si la familia y la escuela no empe&ntilde;an en ello, ser&aacute; el entorno social quien se encargue de hacerlo. <br /><br />Todos contamos con la posibilidad de conducir en bastante grado los sentimientos propios o los ajenos. Con ello cuenta quien trata de enamorar a una persona, o de convencerle de algo, o de venderle cualquier cosa. Desde muy peque&ntilde;os, aprendimos a controlar nuestras emociones y a tambi&eacute;n un poco las de los dem&aacute;s. El marketing, la publicidad, la ret&oacute;rica, siempre han buscado cambiar los sentimientos del oyente. Todo esto lo sabemos, y a&uacute;n as&iacute; seguimos pensando muchas veces que los sentimientos dif&iacute;cilmente pueden educarse. Y decimos que las personas son t&iacute;midas o desvergonzadas, generosas o envidiosas, depresivas o exaltadas, cari&ntilde;osas o fr&iacute;as, optimistas o pesimistas, como si fuera algo que responde casi s&oacute;lo a una inexorable naturaleza. <br /><br />Es cierto que las disposiciones sentimentales tienen una componente innata, cuyo alcance resulta dif&iacute;cil de precisar. Pero sabemos tambi&eacute;n la importancia de la primera educaci&oacute;n infantil, del fuerte influjo de la familia, de la escuela, de la cultura en que se vive. Las disposiciones sentimentales pueden modelarse bastante. Hay malos y buenos sentimientos, y los sentimientos favorecen unas acciones y entorpecen otras, y por tanto favorecen o entorpecen una vida digna, iluminada por una gu&iacute;a moral, coherente con un proyecto personal que nos engrandece. La envidia, el ego&iacute;smo, la agresividad, la crueldad, la desidia, son ciertamente carencias de virtud, pero tambi&eacute;n son carencias de una adecuada educaci&oacute;n de los correspondientes sentimientos, y son carencias que quebrantan notablemente las posibilidades de una vida feliz. <br /><br />Educar los sentimientos es algo importante, seguramente m&aacute;s que ense&ntilde;ar matem&aacute;ticas o ingl&eacute;s. &iquest;Qui&eacute;n se ocupa de hacerlo? Es triste ver tantas vidas arruinadas por la carcoma silenciosa e implacable de la mezquindad afectiva. La pregunta es &iquest;a qu&eacute; modelo sentimental debemos aspirar? &iquest;c&oacute;mo encontrarlo, comprenderlo, y despu&eacute;s educar y educarse en &eacute;l? Es un asunto importante, cercano, estimulante y complejo. <br /><br /><br /><br /><strong>Conocimiento propio</strong><br /><br />Tales de Mileto, aquel pensador de la antigua Grecia que es considerado como el primer fil&oacute;sofo conocido de todos los tiempos, escribi&oacute; hace 2.600 a&ntilde;os que la cosa m&aacute;s dif&iacute;cil del mundo es conocernos a nosotros mismos, y la m&aacute;s f&aacute;cil hablar mal de los dem&aacute;s. <br /><br />Y en el templo de Delfos pod&iacute;a leerse aquella famosa inscripci&oacute;n socr&aacute;tica &mdash;gnosei seauton: con&oacute;cete a ti mismo&mdash;, que recuerda una idea parecida. <br /><br />Conocerse bien a uno mismo representa un primer e importante paso para lograr ser art&iacute;fice de la propia vida, y quiz&aacute; por eso se ha planteado como un gran reto para el hombre a lo largo de los siglos.<br /><br />Conviene preguntarse con cierta frecuencia (y buscando la objetividad): &iquest;c&oacute;mo es mi car&aacute;cter? Porque es sorprendente lo beneficiados que resultamos en los juicios que hacen nuestros propios ojos. Casi siempre somos absueltos en el tribunal de nuestro propio coraz&oacute;n, aplicando la ley de nuestros puntos de vista, dejando la exigencia para los dem&aacute;s. Incluso en los errores m&aacute;s evidentes encontramos f&aacute;cilmente multitud de atenuantes, de eximentes, de disculpas, de justificaciones. <br /><br />Si somos as&iacute;, y parecemos ciegos para nuestros propios defectos, &iquest;c&oacute;mo se puede mejorar? Mejoraremos procurando conocernos. Mejoraremos escuchando de buen grado la cr&iacute;tica constructiva que nos vayan haciendo con cualquier ocasi&oacute;n. Pero a eso se aprende s&oacute;lo cuando uno es capaz de decirse a s&iacute; mismo las cosas, cuando es capaz de cantarle las verdades a uno mismo. Procura conocer cu&aacute;les son tus defectos dominantes. Procura sujetar esa pasi&oacute;n desordenada que sobresale de entre las dem&aacute;s, pues as&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil despu&eacute;s vencer las restantes. <br /><br />Para uno, su vicio capital ser&aacute; la b&uacute;squeda permanente de la comodidad, porque huye del trabajo con verdadero terror; para otro, quiz&aacute; su mal genio o su amor propio exagerado, o su testarudez; para un tercero, a lo mejor su principal problema es la superficialidad o la frivolidad de sus planteamientos. Pi&eacute;nsalo. Cada uno de tus defectos es un foco de deterioro de tu car&aacute;cter. Si no los vences a tiempo, si no les pones coto, te puede salir mal la partida de la vida. <br /><br />Quiz&aacute; lo que hace m&aacute;s delicada la formaci&oacute;n del car&aacute;cter es precisamente el hecho de que se trata de una tarea que requiere a&ntilde;os, decenas de a&ntilde;os. &Eacute;sa es su principal dificultad. <br /><br />Toth comparaba este trabajo a la formaci&oacute;n de un cristal a partir de una disoluci&oacute;n saturada que se va desecando. Las mol&eacute;culas van orden&aacute;ndose lentamente conforme a unas misteriosas leyes, en un proceso que puede durar horas, meses, o muchos a&ntilde;os. Los cristales se van haciendo cada vez mayores y constituyendo formas geom&eacute;tricas perfectas, seg&uacute;n su naturaleza..., siempre que, claro est&aacute;, ning&uacute;n agente externo estorbe la marcha de ese lento y delicado proceso de cristalizaci&oacute;n. Porque un estorbo puede hacer que acabe, en vez de en un magn&iacute;fico cristal, en una simple agregaci&oacute;n de peque&ntilde;os cristales contrahechos. <br /><br />Puede ser &eacute;se el principal error de muchos j&oacute;venes, o quiz&aacute; de sus padres. Pensar que aquellos reiterados estorbos en el camino de la delicada cristalizaci&oacute;n de su esp&iacute;ritu eran algo sin importancia. Y cuando advirtieron que hab&iacute;an cuajado en un car&aacute;cter torcido y contrahecho, poco remedio quedaba ya.<br /><br />&iquest;Hay entonces en el car&aacute;cter cosas que no tienen remedio? Siempre estamos a tiempo de reconducir cualquier situaci&oacute;n. Ninguna, por terrible que fuera, determina un callej&oacute;n sin salida. Pero no debe ignorarse que hay tropiezos que dejan huella, que suponen todo un trecho equivocado cuesta abajo que hay que desandar penosamente.<br /><br />Piensa en esas malas costumbres, en esa terquedad que cuando eras ni&ntilde;o resultaba graciosa y ahora se ha vuelto m&aacute;s espinosa y m&aacute;s dura. Piensa en c&oacute;mo dominas tu genio, en c&oacute;mo soportas la contrariedad. Piensa si no eres un cardo. Porque cardos surgen en todas las almas y es cuesti&oacute;n de saber eliminarlos cuando a&uacute;n est&aacute;n tiernos. Esa solicitud y esa lucha continua es la educaci&oacute;n. <br /><br />Procura ver las cosas buenas de los dem&aacute;s, que siempre hay. Y cuando veas defectos, o algo que te parece a ti que son defectos, piensa si no los hay &mdash;esos mismos&mdash; tambi&eacute;n en tu vida. Porque a veces vemos:<br /><br />a un quejica que se queja de que los dem&aacute;s se quejan; <br />a un charlat&aacute;n agotador que protesta porque otro habla demasiado; <br />a uno que es muy individualista en el f&uacute;tbol y luego se queja de que no le pasan el bal&oacute;n; <br />que recrimina agriamente los errores a sus compa&ntilde;eros y luego resulta que &eacute;l falla m&aacute;s que nadie; <br />al t&iacute;pico personaje irascible que se rasga las vestiduras ante el mal genio de los dem&aacute;s. <br /><br />&iquest;Por qu&eacute;? Quiz&aacute; sea efectivamente porque &mdash;no se sabe en virtud de qu&eacute; misteriosa tendencia&mdash; proyectamos en los dem&aacute;s nuestros propios defectos. <br /><br />El conocimiento propio tambi&eacute;n es muy &uacute;til para aprender a tratar a los dem&aacute;s. Hay, por ejemplo, padres impacientes a quienes con frecuencia se les escuchan frases como "le he dicho a esta criatura por lo menos cuarenta veces que..., y no hay manera". Y cabr&iacute;a preguntarse: bien, pero &iquest;y t&uacute;? &iquest;No te sucede a ti que te has propuesto tambi&eacute;n cuarenta veces muchas cosas que luego nunca logras hacer? <br /><br />&iquest;No podemos entonces exigir nada a los hijos porque nosotros somos peor que ellos...? No, por supuesto. Pero cuando alguien es consciente de sus propios defectos, la tarea de educar se ve muchas veces como una tarea que tiene bastante de compa&ntilde;erismo. Y se celebra el triunfo del otro y se sabe disculpar y disimular la derrota, porque se conf&iacute;a en que le llegar&aacute;n tambi&eacute;n tiempos de victoria. Por eso no viene mal tener en la cabeza nuestros fallos y nuestros errores a la hora de corregir, para saber conjugar bien la exigencia con la comprensi&oacute;n. <br /><br /><br /><br /><strong>Sentimientos de insatisfacci&oacute;n</strong><br /><br />Se dice que los dinosaurios se extinguieron porque evolucionaron por un camino equivocado: mucho cuerpo y poco cerebro, grandes m&uacute;sculos y poco conocimiento. <br /><br />Algo parecido amenaza al hombre que desarrolla en exceso su atenci&oacute;n hacia el &eacute;xito material, mientras su cabeza y su coraz&oacute;n quedan cada vez m&aacute;s vac&iacute;os y anquilosados. Quiz&aacute; gozan de un alto nivel de vida, poseen notables cualidades, y todo parece apuntar a que deber&iacute;an sentirse muy dichosos; sin embargo, cuando se ahonda en sus verdaderos sentimientos, con frecuencia se descubre que se sienten profundamente insatisfechos. Y la primera paradoja es que ellos mismos muchas veces no saben explicar bien por qu&eacute; motivo. <br /><br />En algunos casos, esa insatisfacci&oacute;n proviene de una din&aacute;mica de consumo poco moderado. Llega un momento en que comprueban que el af&aacute;n por poseer y disfrutar cada d&iacute;a de m&aacute;s cosas s&oacute;lo se aplaca fugazmente con su logro, y ven c&oacute;mo de inmediato se presentan nuevas insatisfacciones ante tantas otras cosas que a&uacute;n no se poseen. Es una especie de tiran&iacute;a (que ciertas modas y usos sociales facilitan que uno mismo se imponga), y hace falta una buena dosis de sabidur&iacute;a de la vida para no caer en esa trampa (o para salir de ella), y evitarse as&iacute; mucho sufrimiento in&uacute;til.<br /><br />En otras personas, la insatisfacci&oacute;n proviene de la mezquindad de su coraz&oacute;n. Aunque a veces les cueste reconocerlo, se sienten avergonzadas de la vida que llevan, y si profundizan un poco en su interior, descubren muchas cosas que les hacen sentirse a disgusto consigo mismas (y eso les lleva con frecuencia a maltratar a los dem&aacute;s, por aquello de que quien la tiene tomada consigo mismo, la acaba tomando con los dem&aacute;s). <br /><br />En cambio, quien ha sabido seguir un camino de honradez y de verdad, desoyendo las mil justificaciones que siempre parecen encubrir cualquier claudicaci&oacute;n (&ldquo;lo hace todo el mundo&rdquo;, &ldquo;se trata s&oacute;lo de una peque&ntilde;a concesi&oacute;n excepcional&rdquo;, &ldquo;no hago da&ntilde;o a nadie&rdquo;, etc.), quien logra mantener la rectitud y rechazar esas justificaciones, se sentir&aacute; habitualmente satisfecho, porque no hay nada m&aacute;s ingrato que convivir con uno mismo cuando se es un ser mezquino.<br /><br />Otras veces, la insatisfacci&oacute;n se debe a alg&uacute;n sentimiento de inferioridad. Otras, tiene su origen en la incapacidad para lograr dominarse a uno mismo, como sucede a esas personas que son arrolladas por sus propios impulsos de c&oacute;lera o agresividad, por la inmoderaci&oacute;n en la comida o la bebida, etc., y despu&eacute;s, una vez recobrado el control, se asombran, se arrepienten y sienten un profundo rechazo de s&iacute; mismas.<br /><br />Tambi&eacute;n las man&iacute;as son una fuente de sentimientos de insatisfacci&oacute;n. Si se deja que arraiguen, pueden llegar a convertirse en aut&eacute;nticas fijaciones que dificultan llevar una vida psicol&oacute;gicamente sana. Adem&aacute;s, si no se es capaz de afrontarlas y superarlas, con el tiempo tienden a extenderse y multiplicarse.<br /><br />Algo parecido podr&iacute;a decirse de las personas que viven dominadas por sentimientos relacionados con la soledad, de los que suele costar bastante salir, unas veces por una actitud orgullosa (que les impide afrontar el aislamiento que padecen y se resisten a aceptar que est&eacute;n realmente solas), otras porque no saben ad&oacute;nde acudir para ampliar su entorno de amistades, y otras porque les falta talento para relacionarse.<br /><br />Incluso personas con una intensa vida social tambi&eacute;n pueden sentirse a veces muy solas e insatisfechas: quiz&aacute; porque su exuberante actividad puede ser superficial y encubrir una soledad mal resuelta; o porque sus contactos y relaciones pueden estar mantenidos casi exclusivamente por inter&eacute;s; o porque son personas de fama o de &eacute;xito, y perciben ese trato social como poco personal, o como adulaci&oacute;n; etc. Y tambi&eacute;n puede suceder lo contrario, y una soledad puede ser s&oacute;lo aparente: hay personas que creen importar poco a los dem&aacute;s, y un buen d&iacute;a sufren algo m&aacute;s extraordinario y se sorprenden de la cantidad de personas que les ofrecen su ayuda (la satisfacci&oacute;n que sienten entonces da una idea de la importancia de estar cerca de quien pasa por un momento de mayor dificultad).<br /><br />En cualquier caso, saber de d&oacute;nde provienen los sentimientos de insatisfacci&oacute;n es decisivo para abordarlos con acierto y as&iacute; gobernar con eficacia la propia vida afectiva.<br /><br /><br /><br /><strong>Repertorio emocional</strong><br /><br />Para establecer una relaci&oacute;n positiva con los dem&aacute;s, y poder as&iacute; decirse las cosas de forma fluida y sin acritud, es preciso cultivar toda una serie de capacidades destinadas a combatir la negatividad y a establecer una relaci&oacute;n no defensiva con los dem&aacute;s.<br /><br />El principal obst&aacute;culo es que probablemente en nuestro interior tenemos grabadas unas respuestas emocionales negativas que no es f&aacute;cil cambiar de la noche a la ma&ntilde;ana. Por eso hemos de poner esfuerzo en familiarizarnos con respuestas emocionales m&aacute;s positivas, de modo que, con el tiempo, las vayamos evocando de forma m&aacute;s natural y espont&aacute;nea, en la medida que las incorporemos m&aacute;s a nuestro repertorio emocional. Algunos ejemplos de esas capacidades emocionales pueden ser los siguientes:<br /><br />Tranquilizarse a uno mismo, pues al enfadamos perdemos bastante de nuestra capacidad de escuchar, pensar y hablar con claridad, y la excitaci&oacute;n del enfado tiende a generar un enfado mayor si uno no se da un tiempo muerto hasta lograr tranquilizarse. <br /><br />Desintoxicarse de pensamientos negativos hipercr&iacute;ticos, que suelen ser los principales desencadenantes de conflictos. Cuando logramos darnos cuenta de que nos embargan pensamientos de ese tipo, y nos decidimos a hacerles frente, el problema suele estar ya casi resuelto. <br /><br />Escuchar y hablar de modo que nuestras palabras no despierten la defensividad del interlocutor, es decir, que no las perciba como cr&iacute;ticas u hostiles. De modo an&aacute;logo, hemos de esforzarnos en escuchar a los dem&aacute;s sin interpretar como un ataque lo que quiz&aacute; es una simple queja o una observaci&oacute;n bienintencionada. <br /><br />Detectar temas, momentos o situaciones de hipersensibilidad. Si observamos una actitud de defensividad en una determinada persona, ser&aacute; una manifestaci&oacute;n clara de que el tema que se est&aacute; tratando reviste importancia para ella (y que por tanto conviene andarse con especial tacto), o que en ese momento est&aacute; alterada por algo, o que hay alguna raz&oacute;n por la que nuestra relaci&oacute;n con esa persona se ha da&ntilde;ado, en poco o en mucho. Por ejemplo, si observamos que le ha contrariado que interrumpamos una explicaci&oacute;n suya, podemos terciar, sin acritud, diciendo: "perdona, que te he interrumpido; di lo que ibas a decir". <br /><br />Centrarse en los temas, sin enredarse en detalles nimios o en cuestiones colaterales que entorpecen el di&aacute;logo. <br /><br />No derivar hacia el ataque personal. Siempre es mejor, por ejemplo, decir un "me ha molestado que llegues tarde y no me hayas avisado", que soltar un "eres un desconsiderado y un ego&iacute;sta".<br /><br />Disculparnos cuando advirtamos que nos hemos equivocado, y asumir con sencillez la responsabilidad que nos corresponda por nuestros errores.<br /><br />Procurar reflejar el estado emocional del interlocutor. Si, por ejemplo, alguien nos expresa una queja o una preocupaci&oacute;n que le cuesta manifestar, hemos de procurar reflejar que nos hacemos cargo de lo que siente en ese momento. <br /><br />Ser generosos en el reconocimiento de los m&eacute;ritos de los dem&aacute;s, y no escamotear, cuando sea oportuno, los elogios razonables que destaquen y alaben expl&iacute;citamente las cualidades del otro.<br /><br /><br /><br /><strong>Control de la preocupaci&oacute;n</strong><br /><br />Por lo general, la espiral de la preocupaci&oacute;n, y con ella, la de la ansiedad, entorpece de tal modo el funcionamiento intelectual que pueden llegar a disminuir seriamente su rendimiento personal. <br /><br />Bastantes estudiantes, por ejemplo, son muy proclives a preocuparse y caer en estados de ansiedad, y esto afecta negativamente a sus resultados acad&eacute;micos. <br /><br />Mientras, a otros, el estado de preocupaci&oacute;n, por ejemplo ante un examen, estimula su intensidad en el estudio, y gracias a eso logran un rendimiento mucho mayor. <br /><br />&Eacute;sa es la cuesti&oacute;n que conviene analizar: por qu&eacute; a unos les estimula y a otros les paraliza. <br /><br />Seg&uacute;n unos amplios estudios realizados por Richard Alpert, la diferencia entre unos y otros est&aacute; en la forma de abordar esa sensaci&oacute;n de inquietud que les invade ante la inminencia de un examen. A unos, la misma excitaci&oacute;n y el inter&eacute;s por hacer bien el examen les lleva a prepararse y a estudiar con m&aacute;s seriedad; en otros casos, sin embargo, cuando se trata de personas ansiosas, sus pensamientos negativos (del estilo de &laquo;no ser&eacute; capaz de aprobar&raquo;, &laquo;se me dan mal este tipo de ex&aacute;menes&raquo;, &laquo;no sirvo para las matem&aacute;ticas&raquo;, etc.) sabotean sus esfuerzos, y la excitaci&oacute;n interfiere con el discurso mental necesario para el estudio y enturbia despu&eacute;s su claridad tambi&eacute;n durante la realizaci&oacute;n del examen. <br /><br />Las preocupaciones que tiene una persona mientras hace un examen reducen los recursos mentales disponibles para hacerlo bien. En ese sentido, si estamos demasiado preocupados por suspender, dispondremos de mucha menos atenci&oacute;n para discurrir sobre lo que nos han preguntado y expresar una respuesta adecuada. Es as&iacute; como las preocupaciones acaban convirti&eacute;ndose en profec&iacute;as autocumplidas que conducen al fracaso. <br /><br />En cambio, quienes controlan sus emociones pueden utilizar esa ansiedad anticipatoria &mdash;ante la cercan&iacute;a de un examen, o de dar una conferencia, o de acudir a una entrevista importante&mdash; para motivarse a s&iacute; mismos, prepararse adecuadamente y, en consecuencia, hacerlo mejor.<br /><br />Se trata de encontrar un punto medio &mdash;volvemos aqu&iacute; de nuevo a la necesidad de un equilibrio&mdash; entre la ansiedad y la apat&iacute;a, pues el exceso de ansiedad lastra el esfuerzo por hacerlo bien, pero la ausencia completa de ansiedad &mdash;en el sentido de indolencia, se entiende&mdash; genera apat&iacute;a y desmotivaci&oacute;n. <br /><br />Por eso, un cierto entusiasmo &mdash;incluso algo de euforia en algunas ocasiones&mdash; resulta muy positivo en la mayor&iacute;a de las tareas humanas, sobre todo para las de tipo m&aacute;s creativo. Pero cuando la euforia crece demasiado o se descontrola, se convierte en un estado en el que la agitaci&oacute;n socava toda capacidad de pensar de un modo lo suficientemente coherente como para que las ideas fluyan con acierto y realismo. <br /><br />Los estados de &aacute;nimo positivos aumentan la capacidad de pensar con flexibilidad y sensatez ante cuestiones complejas, y hacen m&aacute;s f&aacute;cil encontrar soluciones a los problemas, tanto de tipo especulativo como de relaciones humanas. Por eso, una forma de ayudar a alguien a abordar con acierto sus problemas es procurar que se sienta alegre y optimista. Las personas bienhumoradas gozan de una predisposici&oacute;n que les lleva a pensar de una forma m&aacute;s abierta y positiva, y gracias a eso poseen una capacidad de tomar decisiones notablemente mejor. <br /><br />Los estados de &aacute;nimo negativos, en cambio, sesgan nuestros recuerdos en una direcci&oacute;n negativa, haciendo m&aacute;s probable que nos retiremos hacia decisiones m&aacute;s apocadas, temerosas y suspicaces. <br /><br /><br /><br /><strong>Empat&iacute;a</strong><br /><br />Es la hora del recreo en la guarder&iacute;a y un grupo de ni&ntilde;os est&aacute; corriendo por el patio. Varios tropiezan, y uno de ellos se hace da&ntilde;o en una rodilla y comienza a llorar. Todos los dem&aacute;s siguen con sus juegos, sin prestarle atenci&oacute;n..., excepto Roger. <br /><br />Roger se detiene junto a &eacute;l, le observa, espera a que se calme un poco, y despu&eacute;s se agacha, frota con la mano su propia rodilla y comenta, con un tono comprensivo y conciliador: "&iexcl;vaya, yo tambi&eacute;n me he hecho da&ntilde;o!" <br /><br />Esta escena es observada por un equipo investigador que dirigen Tomas Hatch y Howard Gardner, en una escuela norteamericana. <br /><br />Al parecer, Roger tiene una extraordinaria habilidad para reconocer los sentimientos de sus compa&ntilde;eros de guarder&iacute;a y para establecer un contacto r&aacute;pido y amable con ellos. Fue el &uacute;nico que se dio cuenta del estado y el sufrimiento de su compa&ntilde;ero, y tambi&eacute;n fue el &uacute;nico que trat&oacute; de consolarle, aunque s&oacute;lo pudiera ofrecerle su propio dolor: un gesto que denota una habilidad especial para las relaciones humanas y que, en el caso de un preescolar, augura la presencia de un conjunto de talentos que ir&aacute;n floreciendo a lo largo de su vida. <br /><br />Al t&eacute;rmino de su estudio sobre el comportamiento infantil en la escuela, estos investigadores propusieron una serie de habilidades que reflejan el talento social de una persona: <br /><br />Capacidad de liderazgo, es decir, de movilizar y coordinar los esfuerzos de un grupo de personas. Es una capacidad que se apunta ya en el patio del colegio, cuando en el recreo surge un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a &mdash;siempre los hay&mdash; que decide a qu&eacute; jugar&aacute;n, y c&oacute;mo; y que pronto acaba siendo reconocido por todos como l&iacute;der del grupo.<br />Capacidad de negociar soluciones, o sea, de mediar entre las personas para evitar la aparici&oacute;n de conflictos o para solucionar los ya existentes. Son los ni&ntilde;os &mdash;tambi&eacute;n los hay siempre&mdash; que suelen resolver las peque&ntilde;as disputas que se producen en el patio de recreo. <br />Capacidad de establecer conexiones personales, esto es, de dominar el sutil arte de las relaciones humanas que requieren la amistad, el amor o el trabajo en equipo. Es la habilidad que acabamos de se&ntilde;alar en Roger: son esos ni&ntilde;os que saben llevarse bien con todos, que saben reconocer el estado emocional de los dem&aacute;s, y que suelen ser por ello muy queridos por sus compa&ntilde;eros. <br />Capacidad de an&aacute;lisis social, es decir, de detectar e intuir los sentimientos, motivos e intereses de las personas. Son los ni&ntilde;os que desde muy pronto se sit&uacute;an sobre c&oacute;mo son los dem&aacute;s compa&ntilde;eros o profesores, y demuestran una intuici&oacute;n muy notable. <br /><br />El conjunto de esas habilidades &mdash;que, insistimos, son al tiempo innatas y adquiridas&mdash; constituye la materia prima de la inteligencia interpersonal, y es el ingrediente fundamental del encanto, del &eacute;xito social y del carisma personal. Habilidades que reportan una indudable ventaja en la vida familiar, en la amistad, en el mundo laboral o en muchos otros &aacute;mbitos de la existencia.<br /><br />Como ha se&ntilde;alado Daniel Goleman, esas personas socialmente inteligentes saben controlar la expresi&oacute;n de sus emociones, conectan m&aacute;s f&aacute;cilmente con los dem&aacute;s, captan enseguida sus reacciones y sentimientos, y gracias a eso pueden reconducir o resolver los conflictos que aparecen siempre en cualquier interacci&oacute;n humana. Muchos son tambi&eacute;n l&iacute;deres naturales, que saben expresar los sentimientos colectivos latentes y guiar a un grupo hacia el logro de sus objetivos. Son, en cualquier caso, el tipo de personas con quienes a los dem&aacute;s les gusta estar porque hacen siempre aportaciones constructivas y transmiten buen humor y sentido positivo. <br /><br /><br /><br /><strong>Capacidad de demorar la gratificaci&oacute;n</strong><br /><br />En la d&eacute;cada de los sesenta, Walter Mischel llev&oacute; a cabo desde la Universidad de Stanford una investigaci&oacute;n con preescolares de cuatro a&ntilde;os de edad, a los que planteaba un sencillo dilema: &laquo;Ahora debo marcharme y regresar&eacute; dentro de veinte minutos. Si quieres, puedes tomarte esta chocolatina, pero si esperas a que yo vuelva, te dar&eacute; dos.&raquo; <br /><br />Aquel dilema result&oacute; ser un aut&eacute;ntico desaf&iacute;o para los chicos de esa edad. Se planteaba en ellos un fuerte debate interior: la lucha entre el impulso a tomarse la chocolatina y el deseo de contenerse para lograr m&aacute;s adelante un objetivo mejor. <br /><br />Era una lucha entre el deseo primario y el autocontrol, entre la gratificaci&oacute;n y su demora. Una lucha de indudable trascendencia en la vida de cualquier persona, pues no puede olvidarse que tal vez no hay habilidad psicol&oacute;gica m&aacute;s esencial que la capacidad de resistir el impulso. Resistir el impulso es el fundamento de cualquier tipo de autocontrol emocional, puesto que toda emoci&oacute;n supone un deseo de actuar, y es evidente que no siempre ese deseo ser&aacute; oportuno. <br /><br />El caso es que Walter Mischel llev&oacute; a cabo su estudio, y efectu&oacute; un seguimiento de esos mismos chicos durante m&aacute;s de quince a&ntilde;os.<br /><br />En la primera prueba, comprob&oacute; que aproximadamente dos tercios de esos ni&ntilde;os de cuatro a&ntilde;os de edad fueron capaces de esperar lo que seguramente les pareci&oacute; una eternidad, hasta que volvi&oacute; el experimentador. Pero otros, m&aacute;s impulsivos, se abalanzaron sobre la chocolatina a los pocos segundos de quedarse solos en la habitaci&oacute;n. <br /><br />Adem&aacute;s de comprobar lo diferente que era entre unos y otros la capacidad de demorar la gratificaci&oacute;n y, por tanto, el autocontrol emocional, una de las cosas que m&aacute;s llam&oacute; la atenci&oacute;n al equipo de experimentadores fue el modo en que aquellos chicos soportaron la espera: volverse para no ver la chocolatina, cantar o jugar para entretenerse, o incluso intentar dormirse.<br /><br />Pero lo m&aacute;s sorprendente vino unos cuantos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando pudieron comprobar que la mayor parte de los chicos y chicas que en su infancia hab&iacute;an logrado resistir aquella espera, luego en su adolescencia eran notablemente m&aacute;s emprendedores, equilibrados y sociables. <br /><br />Aquel estudio comparativo revelaba que &mdash;en t&eacute;rminos de conjunto&mdash; quienes en su momento superaron la prueba de la chocolatina fueron luego, diez o doce a&ntilde;os despu&eacute;s, personas mucho menos proclives a desmoralizarse, m&aacute;s resistentes a la frustraci&oacute;n, y m&aacute;s decididos y constantes. <br /><br />Como es natural, no es que el futuro est&eacute; ya predeterminado para cada persona desde su nacimiento, entre otras cosas porque no puede olvidarse que a los cuatro a&ntilde;os se ha recibido ya mucha educaci&oacute;n. Hay, sin duda, toda una herencia gen&eacute;tica, un temperamento innato que influye bastante, pero no es &eacute;se el factor principal. Un ni&ntilde;o de cuatro a&ntilde;os puede haber aprendido a ser obediente o desobediente, disciplinado o caprichoso, ordenado o desordenado, como bien puede atestiguar, por ejemplo, cualquier padre o madre de familia, o cualquier persona que trabaje en un preescolar.<br /><br />Es indudable que el tipo de educaci&oacute;n que hab&iacute;a recibido cada uno de esos chicos influy&oacute; sin duda decisivamente en el resultado de aquella prueba de las chocolatinas. Por eso, m&aacute;s que alentar oscuros determinismos ya cerrados desde la infancia, o viejas tesis conductistas, lo que aquella investigaci&oacute;n vino a resaltar es c&oacute;mo las aptitudes que despuntan tempranamente en la infancia suelen florecer m&aacute;s adelante, en la adolescencia o en la vida adulta, dando lugar a un amplio abanico de capacidades emocionales: la capacidad de controlar los impulsos y demorar la gratificaci&oacute;n, aprendida con naturalidad desde la primera infancia, constituye una facultad fundamental, tanto para cursar una carrera como para ser una persona honrada o tener buenos amigos.<br /><br />Es cierto que, en aquella prueba de las chocolatinas, habr&iacute;a sido quiz&aacute; m&aacute;s acertado proponer una prueba que destacara esa capacidad de demorar la gratificaci&oacute;n de un modo m&aacute;s positivo, menos material. En todo caso, sirve para mostrar c&oacute;mo los chicos de cuatro a&ntilde;os poseen ya importantes capacidades emocionales (como percibir la conveniencia de reprimir un impulso, o saber desviar su atenci&oacute;n de la tentaci&oacute;n presente), y que educarles en esas capacidades ser&aacute; de gran ayuda para su desarrollo futuro.<br /><br />La capacidad de resistir los impulsos, demorando o eludiendo una gratificaci&oacute;n para alcanzar otras metas &mdash;ya sea aprobar un examen, levantar una empresa o mantener unos principios &eacute;ticos&mdash;, constituye una parte esencial del gobierno de uno mismo. Y todo lo que en la tarea de educaci&oacute;n &mdash;o de autoeducaci&oacute;n&mdash; pueda hacerse por estimular esa capacidad ser&aacute; de una gran trascendencia. <br /></em></div></td></tr></tbody></table><br />]]></description><pubDate>Tue, 10 Oct 2006 01:29:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
