Fotos eternas
FOTOS ETERNAS
Hoy me maravillé al contemplar un hermoso e inapreciable álbum de fotografías, en él, guardo recuerdos bellos de mi niñez, junto a mis padres, hermanos, a mi abuelita. Fotos de mi adolescencia, de mis primeras ilusiones, junto a los amigos de mi juventud, momentos preciosos, como cuando recibí aquella serenata, aquel ramo de rosas, un viaje a Huatabampito, cuando bailé un vals titulado “Gracias amor”.
¡Qué bellos momentos cuando tuve a mis hijos! Fotos de sus primeras sonrisas, sus inciertos pasos, cuando mi hija mayor fue por primera vez a la escuela y la veo y me veo llorando, sintiendo que dejaba parte de mi corazón en aquel salón lleno de mariposas y conejitos pegados a las paredes. Conservo una foto muy especial de mi hijo, vestido de charro, tenía 3 años, se veía precioso. ¡QUE BELLAS IMPRESIONES!.
Recuerdos indelebles son para mí esas fotos, mis hijos sin dientes, luego con dientes y frenos, disfrazados a veces de Vilma Picapiedra y Pebels, otras veces de brujitas o florecitas, bañándose en una alberca o en la playa, montando una bicicleta o ensayando una obra de teatro, con sus uniformes o en su graduación, fotos con pasteles de cumpleaños.
También tengo fotos mías, por ejemplo vestida con una blusa atigrada, escuchando un casete de Silvio Rodríguez y Luis Auté, fotos de atardeceres, fotos de Marte y Venus, fotos de una crucifixión, poseo una muy especial, es de la época de Navidad, paseando por los puestecitos del mercado saboreando un higo enmielado y un huevito color de rosa con centro de cacahuate, viendo muñecas y buscando un CD de coro de ángeles, muchas fotos, cientos de ellas, tomadas en momentos especiales, nadie las puede ver, solo yo, nadie las puede destruir, ni se borrarán jamás, seguiré tomándolas y las conservaré por siempre, morirán conmigo, por una razón muy fácil de entender, no fueron fotos tomadas con una cámara fotográfica, fueron fotos tomadas CON MI CORAZÓN.
CONNILU
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